Cultura

MARXISMO

W. Benjamin y la Comuna de París: la potencia de la amistad

Tiempo estimado 5:42 min


W. Benjamin dedicó un apartado de su Libro de los Pasajes a la Comuna de París.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Viernes 18 de agosto de 2017 | 20:20

La Comuna de París fue el primer gobierno proletario de la historia. Un 18 de marzo de 1871 los trabajadores de la ciudad “museo” decidieron imponer un gobierno propio. Derrotados un 28 de mayo sus principales dirigentes fueron ejecutados en el Muro de los Federados en el Cementerio de Pierre Lachaise. La Comuna fue una interrupción de la Guerra Franco Prusiana. Gracias a mi amigo Sebastian Carbonell conocí dicho lugar: el Cementerio de Pierre Lachaise y fui, en 2011, a dejar algunas flores al centinela A. Blanqui. Siempre le agradeceré a Sebastián su amabilidad y cariño.

Volviendo, cuando Karl Marx supo del acontecimiento consideró que era precipitado, pero unos días después fue un fuerte partidario del primer gobierno proletario de la historia. Según Marx la Comuna era "un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a dentro de ella la emancipación del trabajo".

La Comuna decidió, entre muchas otras cosas, que la bandera de la ciudad fuera la roja (de la sangre obrera derramada en la guerra), que todo funcionario público ganara como un trabajador calificado, que los cargos fueran rotativos y revocables, la abolición del trabajo nocturno, supresión del ejército y la instauración de una guardia de obreros, separación de la iglesia del estado, ocupación de las fábricas por sus trabajadores.

La combatividad de los trabajadores de París llevó a Karl Marx a retomar su experiencia como el ejemplo central de la “dictadura del proletariado”. La principal actividad de la Comuna fue de las mujeres. Louise Michel fue una de sus más importantes cronistas. Jules Vallés uno de sus principales escritores. Aguste Blanqui el rehén del gobierno para negociar con los insurrectos.

Políticas de la fraternidad: en la lucha se sabe de la amistad

En el extraño Libro de los Pasajes, W. Benjamin dedicó un apartado a la Comuna de París. La ciudad museo, también era la ciudad de la insurrección la capital de la política. En la introducción “metodológica” titulada París capital del siglo XIX Benjamin señala:

“La barricada es resucitada durante la Comuna. Es más fuerte y segura que nunca. Se extiende a través de los grandes bulevares, a menudo alcanzando una altura de dos pisos, y protege las trincheras detrás de ella. Tal como el Manifiesto Comunista acaba con la era de los conspiradores profesionales, así la Comuna pone término a la fantasmagoría que reina sobre los primeros años del proletariado. Disipa la ilusión de que la tarea de la revolución proletaria es completar el trabajo de 1789 de la mano con la burguesía. Esta ilusión domina el periodo 1831-1871, desde el levantamiento de Lyon hasta la Comuna.”

Para W. Benjamin la Comuna de París derribó la idea de que el proletariado debía seguir a la burguesía en sus ansias de libertad. Dicho texto, Los pasajes, fueron escritos en los años treinta del Siglo XX mientras Benjamin la pasaba de biblioteca en biblioteca. Dicha afirmación hizo que el teórico inglés, Terry Egleaton, definiera exagerando “que lo que en Benjamin no fue más que una imagen, Trotsky lo convirtió en estrategia política.”

Pues para Trotsky, la Comuna de París mostraba que la burguesía ya no tenía un carácter civilizatorio, y confirmaba su papel abiertamente contrarrevolucionario y reaccionario: la libertad, la fraternidad y la igualdad cabía nada más en la boca de los obreros en Rusia en 1917, de allí (de la revolución en Rusia en 1905) nace la idea de la teoría de la revolución permanente.

Para Michael Löwy, Benjamin destaca la “participación femenina en la Comuna es también evocada en otro parágrafo del mismo texto de Aragón, que constata la presencia, en las Asambleas de la Comuna, frecuentadas por poetas, escritores, pintores y científicos, de las “obreras de París”.

Como se vio a propósito de los levantamientos populares de los años 1830-1848, el papel revolucionario de las mujeres es uno de los aspectos importantes, para Benjamin, de la “tradición de los oprimidos” en París. Para documentar este papel, no duda en recurrir a documentos reaccionarios, como un grabado que representa la Comuna como una mujer que cabalga sobre una hiena, dejando tras su paso las llamas negras de las casas que arden”.

Lo más fascinante de la reflexión de Benjamin es del papel de la barricada. Benjamin sugiere que la barricada es el germen de la sociedad futura. ¿Cuántas veces hemos pensado cual es el germen del mundo que viene? Dice Benjamin que la barricada es el ejemplo más fascinante del mundo por venir. En la lucha de clases, la barricada es un templo al trabajo apasionado: la solidaridad, la fraternidad, la amistad, la camaradería, la ayuda mutua es el centro del enfrentamiento urbano. La ciudad como el centro del enfrentamiento urbano invita a la confrontación.

Entonces, siguiendo el sentido de Benjamin: es la lucha de clases el germen del mundo que viene. Es la derrota del mundo que fenece y la anticipación del mundo que viene: y es que a mis mejores amigos los conocí en la lucha, en el conflicto, en la antagonía. Lo demás, son conocidos. En las huelgas, los paros, las acciones callejeras, en los enfrentamientos se generan amistades: el núcleo de la amistad es el germen de la sociedad futura. Es que la amistad que se hace en la lucha es una astilla del mundo que viene.





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