DENUNCIA

Hospital de Morón: desidia, despidos y persecución de la mano de Tagliaferro

Tiempo estimado 6:03 min


En 8 meses de gestión por parte del nuevo intendente avanzaron en despidos y persecución de personal, así como también ocultaron a la comunidad los casos de Gripe A en el distrito.

Viernes 19 de agosto de 2016 | 12:25

Desde La izquierda Diario reproducimos una denuncia anónima que llegó a la Redacción de Morón.

Argentina acaba de transitar su primer semestre bajo la tutela de un plan de gestión PRO al servicio de los grandes empresarios, que tiene a su vez grados importantes de improvisación, arrojando los primeros resultados de la nueva administración. Despidos masivos bajo acusaciones falsas, la criminalización del empleo informal, reducción de los recursos destinados a los sectores más bajos y tarifazos que amenazan con llevarse la mitad del sueldo mínimo de un trabajador promedio.

Morón, distrito que comparte línea con la nueva gestión, al mando del ex marido de la actual gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, no fue la excepción a todas estas medidas. El actual intendente del partido de Morón, Ramiro Tagliaferro, comenzó su aventura política despachándose con despidos masivos de trabajadores de todos los sectores y servicios del municipio. ¿El motivo? Todos los trabajadores despedidos eran supuestos ñoquis. Gente que no trabajaba, pero que cobraba un sueldo. Esta afirmación fue acompañada decretando el estado de emergencia económica, con el argumento que el municipio no podía mantener los sueldos de estas personas improductivas por el déficit heredado de la gestión anterior. Sin embargo, al mismo tiempo que el municipio rescindía de los servicios de cientos de trabajadores, los cuales en muchos casos eran sostén de familias, por la otra puerta se ingresaba a la militancia del PRO a ocupar esos espacios.

Tal es el caso del hospital Ostaciana B. de Lavignolle, más conocido como el Hospital de Morón, donde los despidos comenzaron en enero, y aun hoy se siguen ejecutando. Pero no solo se despidió a gran parte del personal, sino que a aquellos que se resistieron al atropello laboral, al vaciamiento y desarticulación de la institución, o sencillamente presentaron quejas con respecto a la explotación de sus labores, se los persiguió, hostigó e incluso amenazó.

Claro que esto no hubiese sido posible sin una mano ejecutora que se encargue de realizar todo el trabajo "legal", para dar orden y encaminar todas estas medidas abusivas. Es aquí la mano derecha de la directora administrativa del Hospital; la Dra. Lorena Castanheda, abogada de escasa trayectoria encargada del recorte de derechos laborales del personal y de planificar persecuciones. Esta persona es quien asiste legalmente a la actual directora administrativa del hospital, Andrea Arancibia.

Junto a los despidos y persecución, trabajadoras padecen el maltrato con grados importantes de violencia machista por parte de personal del establecimiento, lo cual no ha significado ninguna intervención por parte de las autoridades. Dentro de los hechos destacables realizados en el corto periodo de gestión de esta dupla, podemos citar lo sucedido a una joven empleada, madre de dos hijos, quien fue hostigada y amenazada en repetidas ocasiones, por “realizar mal su trabajo” por parte de Maximiliano Moreira, personal del hospital que se maneja con métodos patoteros insultando y persiguiendo a trabajadoras y genera mucho repudio, en el marco de #NiUnaMenos y la lucha contra todo tipo de violencia hacia la mujer.

Las notificaciones a las autoridades del hospital de manera escrita, no significó la resolución del problema y esta situación no cesó hasta ser realizada la denuncia correspondiente y el agresor no recibió ningún apercibimiento por dichas acciones, sino que en lugar de eso, fue premiado por su accionar con un cargo que ejerce dentro de las instalaciones de la institución hospitalaria. Pese a la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, estos actos se hallan cotidianos, promovidos y alentados por las nuevas autoridades.

Pero esta situación de violencia sobre los empleados del municipio, también alcanza a todos los ciudadanos moronenses y de partidos aledaños que se atienden a diario en el hospital. Durante toda la temporada invernal hubo un sin fin de casos de Gripe A, contando inclusive con casos de fallecimientos producto de la misma. Esta de mas decir que los mismos nunca fueron comunicados a la comunidad y el hospital continuó recibiendo pacientes de manera abierta sin ningún tipo de advertencia o medidas de precaución para evitar esparcir aún más esta enfermedad. Por este motivo fue que se intento reducir el número de pacientes expuestos con la desarticulación de los servicios internos del hospital, como lo es el consultorio del seguimiento y controles neonatológicos, que fueron reubicados en el centro de salud Santa Laura. Una medida inútil puesto que el centro de salud no está preparado para afrontar las necesidades de pacientes de este tipo.

Esta ineficiencia en la administración de lo público, o bien la falta de interés por las personas que dependen de esta institución, hizo eco en el sector profesional del hospital, convocando al cese de actividades en reiteradas ocasiones e incluso llevando a la renuncia del personal debido al maltrato laboral y el desinterés humano por las personas que allí se asisten.

Es así que Cambiemos está marcando y dejando entre ver sus verdaderos intereses, e incluso la inoperancia que los identifica hasta este momento con respecto a la salud. Lamentable es ver cómo se destruyen instituciones de servicios públicos, las cuales no son “bunkers políticos” de ningún partido de turno, sino entidades que se mantienen en funcionamiento gracias a los empleados, que pese a las malas pagas, las malas condiciones laborales, y la persecución diaria de su labor, mantienen en funcionamiento un lugar de vital importancia como lo es el Hospital de Morón.





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