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IZQUIERDA BRASILERA

Hacia dónde va la corriente MES del PSOL brasilero

Tiempo estimado 10:42 min


Luciana Genro (MES/PSOL) manifestó la posibilidad de puntos de acuerdo con el partido Rede, financiado por el banco Itaú y Bradesco, de Marina Silva. Las elecciones municipales de octubre en la mira.

André Augusto

Natal | @AcierAndy

Jueves 14 de julio de 2016 | Edición del día

En las últimas semanas el Movimiento de Izquierda Socialista (MES, corriente interna del PSOL) a través de su principal portavoz Luciana Genro declaró en entrevista que “el partido Rede es un partido con el cual tenemos puntos de contacto importantes”. Luego de haber mantenido una orientación pro Operación Lava Jato y, hasta último momento, favorable al golpe institucional veamos cuáles son esos puntos de contacto entre el grupo de Luciana Genro y el de un partido como Rede, financiado por uno de los principales bancos brasileros como el Itaú.

El papel de la Operación Lava Jato en la política golpista del MES

Cuando la lucha contra el golpe institucional ya venía retrasada no solo por la política cobarde de las centrales sindicales subordinadas al PT, como la CUT y la CTB, sino también por el hecho de que había llegado el fatídico 17 de abril, día en el que se votó en la Cámara de Diputados el impeachment a Dilma Rousseff, y sólo en ese momento Luciana Genro declaraba un día antes oponerse al impeachment. Fue la primera vez que pudimos ver a algún referente de la corriente MES/PSOL oponerse al impeachment. Previamente sus declaraciones públicas iban en el sentido de afirmar que se trataba de una “pelea de los de arriba” y que la Operación Lava Jato estaba marcando un momento histórico en el país, por eso era necesario un “Lava Jato hasta el final”. Si a último momento el MES declaró su oposición al impeachment fue porque un simple análisis de las articulaciones ultrareaccionarias de la votación del 17 de abril dejaba muy mal a quienes legitimaran aquella monstruosidad. Sin embargo, el MES mantuvo luego del impeachment la misma postura que Marina Silva y su partido Rede, la de sacar a Dilma por la Operación Lava Jato, dirigida por el juez Sérgio Moro, y la de convocar a elecciones presidenciales anticipadas.

La defensa febril del autoritarismo del poder judicial está en sintonía con la opinión de la patronal de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) y los grandes medios: el fortalecimiento del poder Judicial como árbitro general de la situación. Hay que decir con todas las letras: el MES tuvo una política abiertamente reaccionaria y adaptada a lo más podrido de la política derechista de la clase dominante nacional. El MES planteó en asambleas de base, junto al PSTU y corrientes pro-golpe como el Movimiento Negación de la Negación, la moción para que, por ejemplo, los trabajadores de la Universidad de San Pablo (USP) no se pronunciaran contra el impeachment. Afortunadamente no permitieron que esta posición golpista fuese aprobada y hoy podemos decir que los trabajadores se posicionaron firmemente contra el golpe institucional y contra los ataques del gobierno de Dilma.

Basta observar los monopolios extranjeros beneficiados por las “investigaciones” de Sérgio Moro, entrenado por el Departamento de Estado norteamericano, para comprender que no es necesario siquiera una “sensibilidad de izquierda” para repudiar los objetivos de la Operación Lava Jato. Las petroleras yanquis Exxon Mobil, Chevron, la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, la francesa Total, y las chinas China National Petroleum Corporation (CNPC) y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), para citar las mayores, están involucradas no solo en las negociaciones de entrega de los campos de Pre-sal sino en la adquisición de sectores de Petrobras, con la compra de distribuidoras y terminales de gas natural. Sérgio Moro no investigó a ninguna de las multinacionales que controlan, además, la producción de navíos o las operaciones en las plataformas, como la Halliburton Schlumberg y la Transocean Nada mas proimperialista, por tanto, que la orientación nacional del MES que le exige aún más a la Operación Lavo Jato, que solo puede dar como resultado el fortalecimiento del autoritarismo del Poder Judicial, de la Policía Federal y de los sectores de derecha como Sérgio Moro con mil y un vínculos con las empresas imperialistas.

Esta corriente buscó justificar reiteradas veces, que era necesario apoyar la Operación Lava Jato “a pesar de los excesos” y “a pesar de las contradicciones”. “Contradicciones” que, como observamos antes, tratan de sustituir un esquema de corrupción con rostro petista por otro con el rostro de la derecha. Hasta hoy el MES sostiene que no se trató de un golpe, para dialogar con algún sector que “asume” que fue un tipo de “golpe palaciego”, y en la práctica considera que se trató de hechos producidos dentro del marco legal del régimen burgués, al que tanto aprecia buscando siempre su forma “ética”. Una ética que, sin embargo, termina preservando al PSDB y sus negociados de corrupción como los contratos del subte de San Pablo o los desvíos en la construcción del Rodoanel por parte del ex gobernador Serra (PSDB) o las mafias de las meriendas escolares del actual gobernador Alckmin (PSDB), para citar solo algunos ejemplos.

La otra cara de la misma política del MES reveló una enorme adaptación al propio PT, sin ninguna exigencia a las centrales sindicales e integrando de forma acrítica el Frente Pueblo Sin Miedo junto a la CUT y la UNE sin exigir que rompan su subordinación al PT para organizar un plan de lucha serio contra el golpe, que fuese algo más que los actos festivos que convocaron. Tanto es así que el MES y su columna juvenil, la corriente Juntos, estuvieron en los actos más “golpistas” de toda la izquierda organizados por el PSTU bajo el lema de “Que se vayan todos”, es decir, primero la salida de Dilma y después... ya sabemos cómo termina esta historia.

El cinismo del MES que se opuso al impeachment en la recta final al mismo tiempo que participó de los actos funcionales a los golpistas de la derecha, convocados por el PSTU, es la culminación del método de hacer guiños a la derecha con un ojo y a la izquierda con el otro.

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¿REDE y MES: juntos?

El electoralismo del MES alejado como siempre de cualquier principio de independencia de clase y siempre próximo a los patrocinios patronales y las alianzas con políticos burgueses, llevó a Luciana Genro a convertirse en la quinta rueda de la política de Marina Silva, reconocida candidata del banco Itaú y el Bradesco y una de los mayores defensoras de la reforma laboral neoliberal que buscan aplicar Temer y su ministro de Hacienda Meirelles.

La confluencia en la defensa de la misma política de elecciones anticipadas ha sido el camino encontrado por el MES para eludir el "problema" de plantear abiertamente su posición sobre el impeachment. Que Marina Silva defienda la política de anticipación de las elecciones presidenciales como parte de su precampaña electoral es comprensible, pero que se sume Luciana Genro muestra directamente cómo su electoralismo desenfrenado busca dialogar con toda la base de derecha del impeachment pro Lava Jato y al mismo tiempo dar respuesta a los sectores propetistas desilusionados que aún conservan ilusiones en la democracia.

Obviamente que la organización de la lucha de los trabajadores y la juventud, en asambleas de base, con huelgas, piquetes, paros, cortes de calles, todo está muy lejos de la política concreta MES, incluso por su peso casi inexistente en el movimiento obrero. El hecho es que pocos meses han pasado y cada vez falta menos para las elecciones municipales, donde el MES tiene como objetivo la elección de Luciana Genro a la intendencia de Porto Alegre. Es por eso que en Porto Alegre el PSOL propone la posibilidad de un frente justamente con el partido Rede de Marina Silva, un partido burgués financiado por el Itaú y la empresa Natura, que aún no ha aceptado la propuesta del PSOL porque está negociando con otros partidos como el PDT y el PMDB.

En una entrevista para Sul21 Luciana Genro planteó abiertamente que evalúan "confluencias políticas" y que en ese sentido "tenemos puntos de contacto importantes con Rede." Entre los más importantes, junto al apoyo al golpe institucional, se encuentra la confluencia en la elaboración de un plan de seguridad pública, que pasa por el fortalecimiento de la Brigada Militar, por la colaboración de la guardia municipal con la Brigada y la integración de los fiscales de tránsito a la guardia municipal. Un proyecto de incremento del contingente represivo, que sólo aumentaría el nivel de militarización de Porto Alegre. Un salto, incluso para una corriente que había transformado a un representante de la Policía Federal en un héroe nacional, como Protógenes Queiroz, en el caso de corrupción vinculado al empresario Daniel Dantas en 2008.

Para sostener su línea golpista, Luciana Genro y el MES critican las alianzas pragmáticas de Dilma Rousseff y el PT, pero repiten este criterio buscando alianzas con Rede y el partido Patria Libre (PPL) en Porto Alegre. No es novedoso en la política de esta corriente "olvidarse" de algunas críticas cuando le conviene. Por ejemplo, Luciana Genro tenía el orgullo de presentarse a sí misma como la primera en haber apoyado a Tsipras de Syriza en Grecia. Después de que su gobierno de coalición con la derecha xenófoba hizo un pacto neocolonial con Alemania, absolutamente antiobrero y antipopular y descargó la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y la juventud, Luciana se olvidó de su aliado sin ningún tipo de autocrítica.

Ahora presenta a Podemos de España como un ejemplo y se "olvida" de mencionar que esta agrupación viene perdiendo base social en sus intentos de acordar con los social liberales del PSOE, la élite empresarial española e incluso hasta con el Rey, actores constitutivos de un sistema político tan podrido y desgastado como el brasilero. El MES se sumó al coro de la izquierda golpista hace unos meses y ahora coquetea con el partido Rede de Marina Silva en función de mejores resultados electorales. No hay peor receta para un grup que ya ha habiendo abandonado cualquier perspectiva revolucionaria, termina siendo hoy un obstáculo para la construcción de una verdadera alternativa de los trabajadores y la juventud frente a la crisis PT.

Traducción: Liliana Ogando Calo





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