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Red Internacional

El Círculo Rojo.Ficción y realidad ¿Pornovenganza o violencia machista digital?

Tiempo estimado 4:54 min


Imágenes íntimas difundidas sin consentimiento y violencia machista. Hechos e historias a ambos lados de la pantalla. Columna de Cultura en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos FM 89.9.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Viernes 5 de agosto | 01:19

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· En julio, la Sala M de la Cámara Civil le ordenó a un hombre eliminar los videos íntimos de una mujer con la que tenía una relación, grabados sin su consentimiento. Estableció un plazo de 48 horas y una multa de $1.000.000 en caso de incumplimiento.

· El fallo surgió de la denuncia de una mujer en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema a su exnovio por distintos episodios de violencia física, psicológica y por difundir videos de ellos manteniendo relaciones sexuales.

· Lo importante de este fallo es que por primera vez, la Justicia reconoció la difusión no consentida de un video íntimo como forma de violencia de género digital.

· En muchos medios se habla de pornovenganza, pero el término ya es un debate en sí mismo. ¿Por qué? Hablar de venganza genera la idea de que la mujer o persona LGBT (la mayoría de las víctimas) le hizo algún daño a quien difunde las imágenes. Y tampoco es pornografía que, aunque tiene sus propios debates, involucra la creación de algo para ser visto y un video grabado sin consentimiento no tiene nada que ver con eso.

En Argentina existen dos proyectos sobre este tipo de violencia: la Ley Belén y la Ley Olimpia. La primera busca tipificar como delito la difusión no consentida de imágenes y la segunda que se incluya la violencia digital en la ley 2485 de protección integral a las mujeres.

La digital es una expresión de la violencia machista, mediada por la tecnología.

El contexto es esencial. Vivir en sociedades desiguales retroalimenta diferentes violencias contra las mujeres y personas LGBT. Hoy hay campañas contra expresiones extremas de esa violencia, pero conviven con desigualdades que legitiman la violencia patriarcal. Que esté naturalizado que las mujeres cobren menos (brecha salarial), que las tareas de cuidado sean gratuitas y las hagan las mujeres, que sean objetos sexuales, mayoría en la pobreza o la precariedad. Todo esto funciona como contexto.

Ficción y realidad

Intimidad es una serie estrenada en junio en la plataforma Netflix. Cuenta la historia de dos mujeres, cuyas imágenes íntimas son difundidas sin su consentimiento.

Intimidad empieza con el suicidio de una chica. Ane trabajaba en una fábrica y alguien hace circular un video íntimo suyo. Conocemos su historia a través de su hermana Bego. Bego le exige a la empresa que deje de mirar para otro lado, quiere que se reconozca la difusión del video como una forma de violencia, quiere evitar que otras mujeres pasen por esa experiencia.

En la reconstrucción conocemos la vida de Ane y vemos cómo algunas cosas (haber tenido muchas relaciones) se transforman en atenuante. Como si tener una vida sexual activa nos hiciera merecedoras de violencia. Lo digo así y suena muy fuerte, pero es lo que pasa cuando se construyen las “malas victimas”, alguien que no merece que su denuncia sea escuchada.

La otra protagonista es Malen, vicealcaldesa de Bilbao (Estado español). Publican un video sexual y para peor es un con una persona por fuera de su matrimonio. Explota un escándalo político, en su partido pasan por todos los momentos: la echan, la usan, la promueven. Ella también es juzgada, la humillan, pero ella no se siente culpable (esto indigna más a los medios, a su partido).

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Aparece linkeada la hija adolescente de Malen, que atraviesa una situación parecida. Y a través de la búsqueda de la hermana de Ane, conocemos otras historias. La serie nos invita a una conclusión bastante rápida: a mujeres muy distintas les pasa lo mismo, pero lo que hacen, porque pueden, porque quieren, porque saben que pueden hacerlo, es muy distinto.

La serie no está basada directamente en un caso real pero sí toma elementos de hechos que sucedieron en la vida real. Entre los casos que más resonaron en el Estado español (donde está producida la serie), están el de Verónica, una trabajadora de la fábrica Iveco, en 2019 y el de Olvido Hormigos, exconcejala del PSOE, en 2012. Las creadoras de la serie, Laura Sarmiento y Verónica Fernández, dijeron en muchas entrevistas que su objetivo era visibilizar este problema.

En el último episodio vemos una movilización de mujeres. Un recordatorio de que el lugar para visibilizar y denunciar la violencia patriarcal en todas sus formas es la calle.

Intimidad cuenta algo que puede pasarle a cualquier mujer, pero las mujeres no somos todas iguales y las consecuencias pueden ser muy diferentes.





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