Cultura

A 34 de su adiós

Túnez: el lugar donde Luca suspendió Sumo y controló a San Pedro

Tiempo estimado 4:33 min


Después de una gira accidentada por Villa Gesell, Prodan viaja al norte de África y participa de una miniserie junto a sus hermanos. Escenas en el desierto y el papel de Ava Gardner en esta entrevista con Andrea.

Juan Ignacio Provéndola

@juaniprovendola

Miércoles 22 de diciembre de 2021 | 00:00

Los hermanos Andrea y Luca Prodan en Monastir, Túnez.

San Pedro escapó mientras Luca dormía. Al mayor de los Prodan, que ya había estado preso varias veces, le tocó hacer de guardiacárcel en Anno Domini, una multiproducción angloitaliana escrita por Anthony Burgess, rodada en Túnez y pensada para la televisión estadounidense. La serie fue filmada en 1984 y duró una sola temporada de doce capítulos. Aún no existía Netflix, aunque fue un éxito y hasta ganó un premio Emmy por sus efectos visuales y especiales. La música la hizo un argentino: el ya entonces experimentado Lalo Schifrin.

La miniserie trata sobre la vida de las primeras comunidades cristianas narradas en Los Hechos de los Apóstoles, el quinto libro del Nuevo Testamento. El elenco tenía un gran reparto encabezado por Ava Gardner, pero además había decenas de actores en numerosos roles. Luca no fue el único Prodan de Anno Domini, y ni siquiera el primero: sus hermanos Andrea y Michela estaban trabajando en la producción. Aunque, poco a poco, la familia logró ubicarse delante de cámara.

“Entré a trabajar en la producción de la serie haciendo la claqueta: ’42, uno, tercera’. Hasta que me terminaron dando un papel bastante bueno”, recuerda Andrea. "Hacía de un británico que iba a ser emperador, medio hermano de Nerón. Pero este hijo de puta, junto a su madre, hacen un complot y me envenenan. Tenía un papel que parecía re grosso… ¡y me terminan matando! Así que me sacaron de la serie al toque. Igual estuvo muy lindo porque laburé con grosos como Ava Gardner”.

Luca Prodan acababa de vivir un colapso amenazante con Sumo tras un verano fatal en la Costa Atlántica, enero de 1984. La banda, que ya llevaba tres años y un disco de producción casera, se abrió a un paréntesis impredecible después de aquella experiencia traumática. En ese entorno, Luca acepta la invitación de sus dos hermanos a acompañarlos a Túnez. En principio, en plan de vacaciones.

Pero luego el escenario se trasladó a Monastir, una ciudad turística sobre el mediterráneo, 300 kilómetros al norte de la capital tunecina. Era el lugar donde se rodaría Anno Domini. “Estábamos en el Sahara tunecino, un lugar increíble sobre el mar, dentro de una fortaleza histórica”, dice Andrea, quien aparece en varias escenas y tiene líneas de diálogo directas con los protagonistas. Entre ellos, naturalmente, Ava Gardner, ya que era su “madrastra”. “Ella, una señora de unos 58 años, muy bonita todavía, y yo un pendejo de 22. Era muy diva. Simpática, pero distante. Tenía mucha sensualidad y mucha sexualidad. Con nosotros fue re copada, se portó muy bien”.

“Yo participé de algunas escenas, pero el director también le dio a Luca como un papel de figurante. Hizo de carcelero. Y no cualquier carcelero, sino uno que tenía que controlar la celda en la que estaba San Pedro… y de la cual este, encima, se escapa. Una historia bíblica famosa. ¡Qué karma tiene mi hermano con las cárceles, que termina de carcelero y no de preso! Increíble”, reflexiona Andrea. “Estuvo tres meses en la cárcel de Rebibbia, por vender hachís. Tenía 18 años, iba al colegio Saint George’s de Roma. Luego le tocó hacer el servicio militar obligatorio, pero se escapó a Inglaterra y estuvo en condición de desertor durante dos años en los que se vivió fugando de Roma a Londres, y viceversa. Cuando lo encontraron, estuvo preso en Forte Boccea”.

La participación de Luca Prodan en el editado final es de segundos, transcurre sobre el final del octavo capítulo y no se le puede ver la cara porque aparece de espaldas, dormido sobre una mesa, mientras San Pedro escapa de su celda.

“A Luca le fascinó todo eso. Porque él, en cierto punto, quería ser actor. Mira que curiosidad: yo quería ser rockero, y él, actor. Aunque él quería hacer películas más berretas, tipo con actrices tetonas donde podía besar a las minas”. ¿Besar a Virna Lisi, acaso? “¡Ni siquiera!”, responde Andrea, entre risas. “¡Virna Lisi era demasiada clase para él! No quería ser Marlon Brando. Le gustaba el cine más semiporno italiano con Edwige Fenech, la Cicciolina, esas cosas. Ese era su sueño. Gracias a Dios, terminó haciendo rock, jaja”.





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