Política

Lesa humanidad

Las voces de Julio López y Nilda Eloy volvieron a acusar a Etchecolatz

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Ambos fueron claves en la histórica condena contra el genocida en 2006. Quince años después, sus testimonios fueron escuchados en el juicio oral y público que se les sigue junto a Julio César Garachico.

Martes 14 de septiembre | 23:13

El Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata proyectó este lunes los registros audiovisuales de los testimonios brindados en el 2006 por Julio López y Nilda Eloy, claves para condenar al genocida Miguel Etchecolatz en el primer juicio que se celebró en el país tras la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

El ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense, quien ya cuenta con ocho condenas por genocidio; y Garachico, exjefe del servicio externo de la Unidad Regional de La Plata, son juzgados desde el 30 de agosto por el secuestro, tortura y muerte de siete personas en el centro clandestino "Pozo de Arana" que funcionó en La Plata durante la última dictadura cívico militar eclesiástica.

"Es un asesino serial, no tenía compasión", dijo López con su voz suave pero contundente sobre Etchecolatz, aquel 28 de junio de 2006. En su testimonio reconoció a Garachico como parte del operativo.

Aquella vez, aseguró que Etchecolatz "personalmente, les digo a todos los que están presentes, dirigió esa matanza". Recordó la llegada al Pozo de Arana de Patricia Dell’Orto y su esposo Ambrosio de Marco, a quienes conocía de su militancia en Los Hornos y cómo fueron torturados. "Noche y día los torturaban porque ellos no declaraban", afirmaba López. Su voz se quebró al recordar el pedido de Patricia: si lograba salir vivo: que fuera a casa de sus padres, les dijera dónde estaba y le diera un beso a su hija en nombre suyo.

Relató que "después la sacan a Patricia. Patricia gritaba ’No me maten, no me maten. Llévenme a una cárcel, pero no me maten. Quiero criar a mi nenita, a mi hija’". Para luego agregar: "Si un día encuentran el cadáver o la cabeza, tiene el tiro metido de acá (señalándose el centro de la frente), y sale por acá (la nuca). Después sacaron al marido, Ambrosio De Marco. Él no se levantaba, entonces lo agarraron entre dos o tres y lo sacaron a la rastra y otro tiro".

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Por su parte, Nilda Eloy, fallecida en 2017, reconoció a Etchecolatz como el encargado del operativo que la secuestró de su casa el 1 de octubre de 1976. "María Claudia Falcone estaba torturada. Eran tan chicas...yo tenía 19 años pero ellas tenían 16 y parecían nenas", recordó con emoción al hablar de los jóvenes que reclamaban el boleto estudiantil.

"A mí no me inspira ninguna piedad que estos genocidas puedan tener 80 años. La edad no fue parámetro para eximir a las víctimas. Había mujeres de 84 años, de 2 años y quienes nacieron en cautiverio y el primer aire que respiraron fue el de una comisaría", dijo firmemente Eloy aquel día, mientras a sus espaldas su torturador escuchaba.

Tanto Nilda como Julio fueron claves en la recuperación de las historias de los desaparecidos y desaparecidas en sus días de secuestro y tortura en los centros clandestinos. Su tarea fue mantenerlos vivo en la memoria y en la pelea para que los genocidas sean condenados a cárcel común y efectiva.

A días de un nuevo aniversario de la segunda desaparición forzada de López, redoblamos la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy. Por eso este 18 de septiembre la Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada convoca a marchar a 15 años de la desaparición de López. "Pasan los gobierno, continúa el encubirmiento y la complicidad".





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