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¿Quién es Gabriel Boric? Izquierda moderada y candidato de desvío en Chile

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Una de las sorpresas de las elecciones primarias de este domingo fue el triunfo del candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, por 20 puntos sobre el del Partido Comunista, Daniel Jadue, en las internas del espacio "Apruebo Dignidad". Quién es Boric y qué significa su triunfo, festejado por los mercados.

Lunes 19 de julio | 09:24

En la recta final de las elecciones primarias de este domingo en Chile muchos analistas plantearon que “el mercado prefiere a Boric que a Jadue” en las internas de la izquierda institucional "Apruebo Dignidad". De hecho el triunfo del candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, sobre el del Partido Comunista, Daniel Jadue, se reflejaron rápidamente como un factor de relativa tranquilidad para el gran empresariado chileno. ¿Cuáles son las razones de esa preferencia? ¿Por qué Boric pese a sus discursos grandilocuentes acerca de “las grandes transformaciones que llevará adelante en Chile”, es visto por los grandes capitales como un factor de moderación?.

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Esto se debe en parte a su perfil de “izquierda dialogante’’, algo que la derecha considera un importante "valor", pero también por su historial de conciliación política y por su ubicación ante las principales luchas de los últimos años en el país.
Ese rol "dialogante", por el contrario, es visto como una claudicación y como parte de las operaciones de desvío de las luchas por una parte de la generación de estudiantes y jóvenes que salieron a la lucha hace más de una década por el derecho a la educación gratuita y luego en la rebelión de 2019. Esto se debe a la posición de Boric en la firma de una "beca de gratuidad universitaria", abandonando la lucha por la educación pública y gratuita bajo el segundo gobierno de Bachelet, y, peor aún, por haber firmado el "Acuerdo de paz" durante la rebelión de 2019, que blindó a Piñera y les dio impunidad a los asesinos de las fuerzas represivas.

Tras la histórica “primavera” del movimiento estudiantil en 2011, la cual puso en jaque al primer Gobierno de Piñera con la lucha por el fin a la educación de mercado y por el derecho a la educación pública y gratuita. Gabriel Boric, salió a luz pública el 2012 luego de asumir como presidente de la FECh (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile), y de firmar la tramposa beca de gratuidad universitaria, ley que a pesar de haber financiado el ingreso de miles de estudiantes a la universidad, lo hizo blindando el sistema lucrativo y el bolsillo del gran empresariado de la educación.

Así, el fundador y líder de “Convergencia Social” pasó de la dirigencia estudiantil a ocupar una bancada parlamentaria por la región de Magallanes (como militante de Izquierda Autónoma en ese tiempo), integrándose totalmente a la dinámica de la política del régimen de los 30 años (herencia pinochetista) tan así que durante la rebelión de 2019 no dudó un segundo en sentarse con los partidos que gobernaron Chile desde el fin de la dictadura a buscar una forma de hacer concesiones a las demandas populares pero protegiendo que no cayera todo el régimen político heredado de la dictadura, así, en otro momento y envergadura de la historia, jugó el mismo rol que tuvo encabezando a la CONFECh, es decir, de “artífice del desvío institucional” al ser uno de los principales parteros del “Acuerdo por la paz”, acuerdo que mostró su hipocresía al día siguiente de ser firmado, con el asesinato por parte de la policía del manifestante Abel Acuña en plaza dignidad. Evidentemente la paz no llegó para los de abajo.

Luego, y para rematar, Boric y su colega Giorgio Jackson (Revolución Democrática dentro del Frente Amplio), firman la ley antibarricadas. Una normativa que de conjunto busca criminalizar la protesta social y aumentar los castigos a quienes salgan a las calles a manifestarse y que hoy es una herramienta más del Gobierno y el poder judicial para encarcelar a los y las presos políticos de la revuelta. Pero a pesar de sus disculpas y sus excusas, la política se mide en los hechos concretos, y los hechos dicen que Boric le dió luz verde a Piñera y los aparatos represivos para perseguir y encarcelar a sus opositores políticos más amenazantes: Los trabajadores, mujeres, movimiento mapuche y la juventud. Otro argumento de peso para contribuir a la tranquilidad del “mercado”.

Ante este resultado, que jala más al centro a la izquierda reformista, es fundamental la emergencia de un polo de izquierda referenciado en el pueblo trabajador y la independencia de clase, una alternativa revolucionaria que a diferencia de Boric, no negocie con la derecha y no ponga en prenda las demandas de la rebelión para subordinarse a la administración del modelo. Un frente de la izquierda anticapitalista, que no acepte migajas y que ponga al centro la confianza en la fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud para la conquista de nuestras demandas en perspectiva de un gobierno obrero y popular que rompa con la herencia del pinochetismo y los intereses del gran empresariado tanto nacional como extranjero.





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