República Dominicana

Rafael Trujillo, el dictador de los 50.000 asesinatos

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Esta semana se cumplieron 60 años del asesinato de Rafael Leónidas Trujillo, amo y señor de República Dominicana durante 30 años al que se le atribuyen miles de muertes y que fue asesinado tras un complot auspiciado por la CIA.

Meke Paradela

@mekepa

Miércoles 2 de junio | 00:09

"El único modo de librarse de él era matándolo". Dicen que a las palabras se las lleva el viento, pero cuando se convierten en hechos concretos pasan a ser una parte de la historia. Es el caso del testimonio del general Imbert Barrera, uno de los implicados en el magnicidio que terminó con la vida de quien fuera el hombre más poderoso de la República Dominicana durante la primera mitad del siglo XX.

Pero, ¿quién fue Rafael Trujillo?

Apodado "chapita" por su gusto a las medallas y "el chivo" por su fama sexual, el dictador nació el 24 de octubre de 1891 en la ciudad de San Cristóbal, llamada "Ciudad Trujillo" durante sus gobiernos. En su juventud tuvo trabajos irregulares pero también lideró una banda llamada “la 42”, que era temida por el grado de violencia de sus miembros. La vida de Trujillo transcurrió de esta manera hasta que en 1918 se incorporó a la “Guardia Nacional”, creada por el gobierno de Estados Unidos que dos años antes había ocupado el territorio.

Las relaciones de “chapita” con la nación del Tío Sam fueron solamente el inicio de un largo derrotero en donde fue ascendiendo distintos escalafones militares. En poco tiempo fue teniente y bajo este cargo lo sometieron a un juicio militar por violación, pero para el gobierno estadounidense fueron solamente nimiedades y prontamente fue designado como capitán y luego como mayor. Tal era el apoyo que tenía que cuando las tropas yankees se fueron del país en 1924, dejaron a Trujillo como encargado militar. Poco después se integró a la Brigada Nacional y allí se convirtió en general. Con el nuevo gobierno, fue nominado como teniente coronel y jefe del Estado Mayor.

A partir de entonces comenzó el ascenso meteórico al poder: en el contexto de la crisis política y económica del ’29 del país, se convirtió en el único candidato a las elecciones presidenciales. Sin embargo, para que no quedaran dudas sobre quién iba a mandar durante los próximos años en el país, se llevó a cabo una campaña electoral signada por el terror con la complicidad de sus amigos de “la 42”, la vieja banda ahora convertida en una organización paramilitar dirigida por el mayor del ejército. De esta manera y con una gran sospecha de fraude militar, Trujillo se convirtió en presidente de República Dominicana con tan solo 38 años.

El Partido Dominicano de Trujillo fue el único autorizado por el régimen y obligó a todos los ciudadanos a mostrar su carnet de afiliación para realizar las actividades cotidianas. En 1934 y nuevamente sin oposición, ganó por segunda vez las elecciones. El terror ya era parte de la vida dominicana.

La Masacre del Perejil

La “limpieza étnica” es un concepto de larga data en aras de una supuesta superioridad racial. Trujillo no quiso ser menos y desde los comienzos de su gobierno se mostró bastante preocupado por la inmigración haitiana que llegaba hasta su país. Las consecuencias de ello derivaron en el desarrollo de una política que afectó no solamente a los haitianos sino también a los dominicanos cuya piel era más oscura que la del resto de los habitantes.

En 1929 se había llegado a un acuerdo de fronteras entre los presidentes de ambos países, pero para evitar confusiones entre los habitantes, el gobierno dominicano empezó a utilizar el uso de la palabra “perejil” para poder identificar a los extranjeros, que por su propia lengua tenían dificultades para pronunciar la letra “r” de la palabra.

Entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre de 1937, Trujillo ordenó la expulsión de los haitianos que vivían en territorio dominicano y desató una represión feroz que se cobró la vida de 12.000 a 15.000 personas. Los asesinatos fueron conocidos entonces como la Masacre del Perejil.

Aunque el gobierno de Trujillo se alineaba con una política claramente anticomunista y leal a los intereses de los Estados Unidos, el impacto internacional de la Masacre le trajo varios inconvenientes con ese país, a tal punto que el gobierno estadounidense amenazó con romper relaciones con la República Dominicana en caso de no existir ningún tipo de “compensación” al gobierno haitiano. La módica cifra de 550.000 dólares fue el precio que el dictador pagó como resarcimiento por la matanza de miles de personas, un valor incluso menor al que se había fijado entre los países.

Las Mariposas

La libertad fue un concepto prohibido en todos sus términos y debido a sus buenas relaciones con dictadores de turno como Somoza y Batista, su poder trascendió no solamente las fronteras de los países vecinos sino que también llegó hasta España de la mano del Generalísimo Franco.

A lo largo de los años, el dictador tuvo varios intentos de derrocamiento que terminaron en represalias con miles de personas. En 1959 se conformó el “Movimiento 14 de junio”, formado por dominicanos que peleaban por la democracia de su país y que estaban liderados por el matrimonio compuesto por Manolo Taváres Justo y Minerva Mirabal. Algunos de sus miembros fueron torturados y asesinados mientras que otros fueron encarcelados en terribles condiciones. Allí fue que las hermanas de Minerva iban a ver a sus parejas, en un viaje que las obligaba a recorrer largos kilómetros. Esa fue la excusa tomada por el gobierno de Trujillo para asesinar salvajemente a las hermanas Mirabal, un hecho que impactó fuertemente en la población sumado a la bronca acumulada contra el régimen.

El complot

El 30 de mayo de 1961, el auto en que viajaba Trujillo fue ametrallado con 60 impactos de bala de diversos calibres de armas que fueron proporcionadas por la CIA. El hecho supuso el fin de la larga noche dominicana: se calcula que alrededor de 50.000 personas fueron asesinadas por el Gobierno de Trujillo, según fuentes oficiales y datos del museo Casa Mirabal, en honor a las hermanas asesinadas.

Aunque hubo distintas desmentidas sobre la participación de Estados Unidos en la muerte de Trujillo, cuando se cumplieron 40 años del asesinato el ex encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, entre 1930 y 1961, Henry Dearborn, confirmó la participación de la CIA en la muerte del dictador.

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Film "En el tiempo de las mariposas", basada en la historia de las hermanas Mirabal





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