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A un año de la desaparición de Facundo Castro: las pruebas y las incógnitas del expediente

Tiempo estimado 21:40 min


El equipo de fiscales conformado por Iara Silvestre, Andrés Heim y Horacio Azzolin brinda los detalles de la causa. Este viernes se cumple un año de la desaparición del joven tras su violento “encuentro” con la Policía Bonaerense. ¿Qué está probado? ¿Qué resta probar?

Daniel Satur

@saturnetroc

Jueves 29 de abril | 16:22

Este jueves, a horas de cumplirse un año de la desaparición (seguida de muerte) de Facundo Astudillo Castro, el equipo de fiscales a cargo de la investigación brindó un informe con los pormenores de la causa. Se trata de Iara Silvestre (fiscala federal de Santa Rosa), Horacio Azzolin (fiscal general subrogante ante la Cámara Federal de Bahía Blanca y titular de la Unidad Fiscal de Ciberdelincuencia) y Andrés Heim (fiscal a cargo de la Procuraduría de Violencia Institucional -Procuvin-).

En el informe, difundido desde el centro de información Fiscales, se encuentran “las certezas, las dudas y los aspectos que quedan dilucidar” para “reconstruir el hecho” y “acompañar a las víctimas de violencia institucional”. Desde el mismo Ministerio Público Fiscal se asegura que la investigación “se centra en precisar el derrotero del joven y en establecer si integrantes de la Policía bonaerense tuvieron intervención en la desaparición seguida de muerte”.

¿Qué se sabe?

De acuerdo a las pruebas que constan en el expediente y que se publican en el informe de les fiscales, Facundo salió la madrugada del 30 de abril de 2020 desde su pueblo, Pedro Luro, con la intención de llegar a Bahía Blanca a dedo, debiendo recorrer 120 kilómetros. Iba a visitar a su exnovia. Vale recordar que hacía más de un mes regía el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) dispuesto por Alberto Fernández. El decreto del Gobierno prohibía “la circulación en la vía pública” (salvo para esenciales) y establecía “la intervención de las fuerzas de seguridad” para evitar que la gente violara esa norma.

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El informe fiscal establece que “el joven había pasado la noche del 29 de abril en la casa de un amigo y en la mañana del 30, a las 5.00, inició el viaje a pie por la Ruta Nacional N°3. Tras recorrer los primeros 30 kilómetros del trayecto, Facundo arribó a Mayor Buratovich, donde llegó gracias a un automovilista que lo acercó. El joven tuvo allí su primer encuentro con una autoridad policial alrededor de las 10.00. A partir de entonces, la investigación se abre en una serie en incógnitas”

Para Silvestre, Heim y Azzolin “la evidencia forense obtenida en diferentes procedimientos, los datos técnicos que se desprenden de dispositivos de telefonía celular y las declaraciones testimoniales relevadas no son suficientes para conformar un relato uniforme y cronológico del derrotero de Facundo”. Así, desmienten al discurso sostenido desde el Gobierno provincial (a través de diferentes voceros, empezando por Sergio Berni), según el cuál “Facundo se ahogó por accidente” y “la Bonaerense no tuvo nada que ver”.

Para les fiscales las dudas se centran en “lo sucedido en Mayor Buratovich”; “la forma y circunstancias en las que Facundo continuó su viaje hacia Teniente Origone, lo acontecido en ese lugar y con posterioridad; “la relación íntima entre una testigo del caso que dijo haber trasladado a Facundo y el personal policial que lo detuvo previamente en Mayor Buratovich”; “las razones por las cuales estuvo en posición de morir por asfixia por sumersión en algún lugar del estuario de Bahía Blanca”; “la desaparición de su DNI con cuyos datos se obtuvieron líneas de teléfono”; “la aparición dentro de su mochila -hallada en el estuario casi un mes después que su cuerpo- de la ropa que tenía puesta al momento de ser detenido por primera vez por la policía” y “los extraños movimientos de algunos patrulleros cuyos dispositivos de georreferenciación los sitúan en fechas y horarios relevantes para la investigación”.

Con precisión, le informe de los fiscales detalla lo que hasta el momento está comprobado y volcado en el expediente, dividiendo en subtítulos los lugares y eventos más importantes de la causa.

Mayor Buratovich

Los fiscales aseguran que “Facundo fue interceptado alrededor de las 10.00 por el oficial Mario Gabriel Sosa y su colega Jana Curuhinca a la altura del kilómetro 779, en la localidad de Mayor Buratovich. Durante el procedimiento, Facundo fue fotografiado de espaldas junto a Sosa. La foto fue hallada durante la extracción forense de datos de un dispositivo de ese oficial, pero no se ha dado aún con el aparato desde el cual se tomó la imagen. Esa fotografía permitió determinar cómo estaba vestido Facundo, quiénes lo interceptaron, el horario y la identificación del móvil policial, N°23.360”.

“Al momento de su interceptación, Facundo llevaba su DNI: la policía tomó una foto del documento y la incorporó en el sumario formado por la violación del ASPO. El DNI nunca fue hallado, pese a que en septiembre apareció la mochila de Facundo, y después de su desaparición fue utilizado para dar de alta líneas de telefonía celular, aspecto que es objeto de investigación en un legajo de la causa: la fiscalía intenta determinar si quien utilizó los datos de la víctima tiene el DNI en su poder”, continúa el informe.

Y agrega que “en el mismo dispositivo secuestrado a Sosa se halló un audio remitido por la oficial María Delgado, quien le transmitió a su colega la orden del oficial subayudante a cargo de la subcomisaría de Mayor Buratovich, Andrés Daniel Gerbatin, para que le enviaran ‘los datos completos y la foto’ de Facundo y les advertía que ‘si se hacía el pajero que lo bajaran’. En la jerga policial, ‘bajar’ significa que lo debían trasladar a la dependencia. Todavía se investiga si Facundo continuó su viaje después de ese encuentro con la policía o si, antes de retomar el camino, fue trasladado a la subcomisaría. Los movimientos del sistema de georreferenciación instalados en el patrullero indican que el móvil se dirigió hacia la dependencia tras el episodio”.

“En las declaraciones testimoniales que les recibió la justicia provincial -a cargo inicialmente de la búsqueda de Facundo-, Sosa y Curuhinca aseguraron que, tras haberle labrado la infracción, le indicaron que retornara a su domicilio. De las actuaciones se desprende que ambos agentes no consultaron con el juzgado de turno cómo debían proseguir, tal y como disponen las normas de procedimiento”, finaliza el informe respecto a lo sucedido en Buratovich.

Teniente Origone

Facundo continuó viaje. Los fiscales pudieron confirmar que “Siomara Flores, quien resultó ser miembro de la Policía bonaerense, medio hermana de Curuhinca y pareja de Sosa -cuestión que pudo conocerse a través del análisis del teléfono celular de este último-, declaró que trasladó al joven desde Buratovich hasta Teniente Origone. Unos 25 kilómetros separan las dos localidades. La testigo aseguró que vio al joven haciendo dedo sobre la ruta y que aproximadamente a las 13.00 descendió del vehículo en la entrada al pueblo, sobre la ruta. Agregó que, durante el diálogo que tuvieron en el viaje, Facundo se dio cuenta que ella conocería a su madre y que entonces le solicitó que no le dijera que lo había visto”.

Recuerdan que ese hecho sólo fue conocido judicialmente a partir de la declaración de la propia oficial Flores, “quien compareció cuando el caso tramitaba en el fuero ordinario como una búsqueda de paradero” pero para los “investigadores” provinciales que fuera policía no significaba nada.

“Una prueba técnica contradice o pone en duda esa versión”, afirma el equipo de fiscales. “Cristina Castro, madre del joven, habló a las 13.33 con su hijo; en esa comunicación Facundo le manifestó que ‘no lo iba a ver nunca más’. La antena de telefonía celular que activó el teléfono del joven fue la de Buratovich, no la de Origone donde -según Flores- había arribado media hora antes”. Pero “aunque no existe certeza del horario de arribo y de quién lo trasladó hacia allí, Facundo llegó igualmente a Origone. Alrededor de las 15.00 fue visto por dos testigos en el kilómetro 755 de la Ruta Nacional N°3. De acuerdo con el relato, el joven se encontraba recostado a la vera de la ruta y dado su contextura física los testigos creyeron que se trataba de un niño”.

Iara Silvestre, Horacio Azzolin y Andrés Heim | Foto Fiscales
Iara Silvestre, Horacio Azzolin y Andrés Heim | Foto Fiscales

Según se reconstruyó, los testigos llamaron por teléfono a “un amigo de Origone”, quien “dio aviso al puesto de vigilancia policial. Esa secuencia fue reconstruida con los relatos y los informes concordantes de las prestatarias de telefonía celular. A las 15.27, en el kilómetro 750, Facundo fue nuevamente interceptado por la policía, esta vez por el teniente primero Alberto González. El agente declaró en el expediente provincial que encontró a Facundo a 6 o 7 kilómetros de la entrada del pueblo y que lo identificó con su carnet de conducir, ya que el joven no habría tenido en su poder el DNI. González fotografió el carnet a las 15.43, de acuerdo con la extracción forense de datos realizada en su teléfono celular”.

En su declaración González agregó que “en la oportunidad había consultado con la comisaría de la localidad de Médanos qué debía hacer con Facundo y que el jefe, Juan Carlos Reynoso, le indicó que debía dejarlo continuar. El policía registró lo sucedido en una libreta manuscrita, que fue secuestrada y forma parte de las pruebas de la causa. Agregó que había visto que Facundo subió luego a una camioneta Renault Duster u Oroch, con sentido a Bahía Blanca. Tanto del relato del policía como de las constancias documentales, se desprende que la fuerza de seguridad no siguió el procedimiento establecido por ley: no avisó a la autoridad judicial ni hizo cesar la conducta violatoria del aislamiento”, acusan los fiscales.

Y agregan que “no obstante la versión de González y los datos emanados de los peritajes, otros testigos aseguraron haber visto a Facundo entre las 15.20 y las 15.40 en cercanías de Buratovich, en dirección hacia Bahía Blanca, subiendo a la parte trasera de una camioneta negra y blanca de la policía. Los testigos, además, individualizaron al conductor del vehículo como el oficial Sosa”.

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Pruebas en Origone

Además de lo anterior, Silvestre, Heim y Azzolin afirman que “otros elementos de la causa permiten suponer que Facundo pudo haber pasado por el puesto de vigilancia de Origone. En efecto, sus datos identificatorios -nombre, documento y domicilio al cual se dirigía en Bahía Blanca- figuran en el Libro de Guardia del puesto. Además, el geolocalizador del patrullero de González da cuenta que, tras la interceptación del joven en la ruta, se dirigió a la sede policial. Con posterioridad, en el registro realizado sobre ese patrullero se encontró un pelo. La evidencia no permitió recabar ADN nuclear, pero sí le permitió al Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema establecer que presentaba identidad con el haplotipo mitocondrial de Cristina Castro. Semanas después el patrullero fue nuevamente inspeccionado con la ayuda de perros y se detectaron nuevos rastros que se están analizando en este momento”.

Además, en el allanamiento realizado a la sede policial de Origone el 31 de julio, con la participación del perito de la familia Castro, Marcos Herrero, y su perro Yatel, “fue hallado en un montículo de basura un amuleto de madera con forma de sandía que contiene en su interior una vaquita de San Antonio tallada, el cual fue identificado por la madre de joven y otros testigos como propiedad de Facundo: un regalo que le había hecho la abuela materna, idéntico a otros que también le entregó a sus hermanos, y que tenía un alto valor afectivo”.

Y en un segundo allanamiento, con la presencia del perito Herrero y la médica Virginia Creimer (también perita de la querella), se detectó en “el interior del mismo puesto de Teniente Origone un trozo de piedra turmalina que formaría parte de un colgante que podría corresponderse con el que lucía Facundo sobre su cuello. La piedra estaba entre la tierra, en el mismo lugar donde se encontró el otro amuleto. Ese elemento y otras muestras todavía están siendo peritadas por la Gendarmería Nacional”.

¿Viaje a Bahía Blanca

Para el equipo fiscal, “es objeto de indagaciones la declaración prestada por un testigo de identidad reservada, el Testigo H, quien dijo que conducía por la Ruta Nacional N°3 a la altura de Origone, aparentemente momentos después de que González hubiera dejado continuar a Facundo. El testigo contó que levantó al joven en su vehículo Honda HRV y que se dirigió rumbo a Bahía Blanca. Dijo que Facundo le pidió que lo dejara en el primer cruce ferroviario viajando en dirección a aquella ciudad, situado a unos 27 kilómetros de Origone. El joven le dijo que pasaría antes por la localidad de General Cerri a visitar a un amigo, para luego continuar camino. Le explicó, siempre según la versión del testigo, que quería evitar el paso por el control zoo-fitosanitario, ubicado en el kilómetro 714 de la Ruta Nacional N°3”.

Les funcionaries recuerdan que “desde el cruce donde supuestamente el testigo dejó a Facundo, la vía se introduce y se alza en medio del estuario durante casi 19 kilómetros hasta que llega a General Cerri, la supuesta parada intermedia. Situado en el punto donde dijo haberlo dejado el Testigo H, a Facundo le faltaban unos 40 kilómetros para llegar a Bahía Blanca”. Y que el “Testigo H” (una productora agropecuaria de la zona de Villarino) afirmó que, al retirarse del lugar, “alcanzó a ver al joven caminando por el medio de las vías”.

Un dato es clave. Pese a que muchos “testigos” (incluido un policía) se presentaron en la causa para decir que vieron al joven en Cerri y hasta en Bahía Blanca, para les fiscales “no hay personas que hayan visto a Facundo después del Testigo H”, en el supuesto caso de que “H” no mienta. Y además el último rastro no físico de Facundo “fue un mensaje que partió de su teléfono celular a las 20.21 del 30 de abril hacia el de un amigo, en el cual le informaba que no tenía señal ni batería en el dispositivo y que en un rato lo llamaría”. Pero como ya se sabe, el amigo “puso en duda que el mensaje que recibió hubiera sido escrito por Facundo, dado que -según dijo- no redactaba de esa forma. El amigo de Facundo declaró que le había enviado un mensaje de respuesta, pero que nunca había llegado”.

Aparición sin vida

El informe elaborado por el equipo de fiscales recuerda que Facundo estuvo desaparecido hasta el sábado 15 de agosto. “Ese día tres pescadores encontraron su cuerpo, totalmente esqueletizado, en el canal denominado ‘Cola de ballena’, un cangrejal situado en la zona de Villarino Viejo, contigua a la localidad de General Cerri. En la zona del hallazgo trabajó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) con la asistencia del Gabinete Científico de la Policía Federal. Además de los restos óseos, se encontró una de las zapatillas que vestía el joven a unos 30 metros, ‘en estado casi intacto’”.

Un mes y medio después, el 1° de octubre, el EAAF le entregó al Poder Judicial su informe con los resultados de la autopsia, según el cual se trató de “una muerte violenta producto de una asfixia por sumersión”. A su vez dijeron que las microalgas obtenidas en la médula ósea del cuerpo se correspondían con las que se desarrollan en el estuario de Bahía Blanca, pero que a su vez el avanzado deterioro del cadáver no permitía determinar si en la muerte existió “participación de terceros” o si fue producto de “un asesinato, accidente o un suicidio”.

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Como informó con detalle La Izquierda Diario, tras cuestionar duramente el procedimiento poco transparente con el que se elaboró ese informe oficial, la perita Creimer firmó en disidencia y posteriormente presentó su propio informe en el que las conclusiones originales son problematizadas e incluso puestas en cuestión.

Patrulleros

El informe de los fiscales dice que se “recabó información sobre otros móviles policiales que podrían haber tenido contacto con Facundo o que, de acuerdo a sus dispositivos de georreferenciación, estuvieron en la zona en la que se encontraron los restos óseos. En efecto, el 8 de mayo un móvil de la Unidad Policial de Prevención Local (UPPL) de Bahía Blanca estuvo ubicado en cercanías del lugar donde se produjo el hallazgo del cuerpo. Todavía llama la atención del equipo fiscal que un vehículo urbano haya ingresado y permanecido en ese lugar”.

Al conocerse esa información, la fiscalía solicitó el allanamiento de la Unidad Policial de Bahía Blanca y el secuestro del patrullero. “Semanas más tarde, durante una inspección llevada a cabo por la Gendarmería Nacional, se halló un trozo de piedra de color negro en el interior del baúl, que fue reconocido inmediatamente por Cristina Castro. El estudio pericial desarrollado por un geólogo de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de esa fuerza de seguridad determinó que se corresponde con una piedra turmalina, tal como había referido la madre del joven”.

La mochila

El 12 de septiembre otro “pescador” de la zona de Villarino Viejo avisó a la Policía Federal que había encontrado una mochila en el estuario. El sitio que marcó se ubica a unos cuatro kilómetros de distancia del lugar donde fue hallado el cadáver. Los fiscales afirman que “en el interior se encontró la licencia de conducir, dos teléfonos celulares deteriorados y una muda de ropa que presentaba daños, sometida actualmente a estudios para determinar si se corresponden con la biodiversidad del lugar, las condiciones climáticas y/o la acción de otras personas. Para sorpresa de los investigadores y la fiscalía, en esa muda estaba el pantalón que Facundo lucía en la foto que le tomaron de espaldas en Mayor Buratovich cuando había sido interceptado por Sosa y Curuhuinca. Sorprende a los investigadores, además, el buen estado de conservación de la mochila a diferencia del resto de la ropa que estaba en su interior”.

Ahora el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “tiene pendiente el estudio de los dos teléfonos celulares encontrados en la mochila con una técnica denominada chip-off, que permita extraer la mayor información posible”.

Medidas pendientes

En estos momentos, al cumplirse un año de la desaparición de Facundo Castro, les fiscales esperan que la Cámara Federal haga lugar a medidas de prueba que habían sido rechazadas por la jueza federal de Bahía Blanca María Marrón (a cargo del expediente), “las cuales consisten en el secuestro de dos patrulleros que habrían transitado por Origone en el horario en el que Facundo se encontraba en la zona y otras medidas de coerción que los fiscales consideran indispensables”.

A su vez, afirman Silvestre, Heim y Azzolin, “se encuentra cuestionada la continuidad” de Marrón en la causa, ya que “el equipo fiscal la recusó, la solicitud fue rechazada y actualmente la fiscalía prepara un pedido para que la Cámara de Casación Federal admita el tratamiento del caso. El equipo considera que la jueza no es imparcial porque ha abrazado como única hipótesis posible la de un accidente”.

La verdad

El informe de les tres fiscales que hoy siguen la investigación de la desaparición seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro finaliza recordando que cuando el joven aún estaba desaparecido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictó una medida cautelar “para que el Estado Argentino adopte las acciones necesarias para determinar la situación y paradero” de Facundo, “con el fin de proteger sus derechos a la vida e integridad personal”.

Luego de la aparición del cuerpo la CIDH levantó esa cautelar y recordó que “el Estado de Argentina se encuentra obligado” a “investigar de manera exhaustiva la totalidad de las hipótesis que han surgido a lo largo la propia investigación, garantizando una adecuada participación a sus familiares y representantes”, a fin de “esclarecer las circunstancias relacionadas con la muerte de Facundo José Astudillo, de ser el caso, estableciendo las responsabilidades de cualquier índole a que dieren lugar”.

Heim, Azzolin y Silvestre son para la familia de Facundo los únicos funcionarios en los que se puede confiar para la búsqueda de la verdad y la posibilidad de avanzar en el juicio y castigo a los culpables. No solamente para ellos la jueza Marrón y el fiscal original de la causa, Santiago Ulpiano Martínez, son cómplices directos de la desaparición y muerte de Facundo. Para ellos también el gobernador Axel Kicillof, el ministro de Seguridad provincial Sergio Berni, el resto de sus funcionarios y la Policía Bonaerense son encubridores de lo que pasó. Así lo harán saber nuevamente este viernes, cuando se cumpla el primer aniversario de la desaparición del joven. Porque el Estado es responsable.





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