Política

Cristina Fernández presentó su libro en La Matanza

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La candidata a vicepresidenta por el Frente de Todos abundó en anécdotas y recuerdos de las presidencias kirchneristas a partir del 2003. También pidió a los que la están pasando mal que esperen hasta octubre. No realizó ninguna mención al conflicto en Chubut que ya lleva nueve semanas.

Meke Paradela

@mekepa

Domingo 22 de septiembre | 13:57

Imagen: Joaquín Salguero

Luego de su frase “Estamos en Harvard, esas cosas son para La Matanza”, Cristina volvió al distrito más poblado del conurbano bonaerense. Lo hizo para presentar su libro Sinceramente en el marco de la feria del libro matancera. Entre los dirigentes y personalidades que pudieron entrar al Patio de las Americas, en primera fila estuvieron Axel Kiciloff, Verónica Magario, Fernando Espinoza y el rector Daniel Martínez.

Afuera, el playón de la universidad estuvo colmado de gente. Muchos de ellos fueron por cuenta propia, pero también tuvieron una importante presencia los que fueron organizados: los movimientos sociales como la CTEP, Barrios de pie y la CCC; agrupaciones políticas como La Cámpora, Nuevo Encuentro o Nueva Mayoría; y sindicatos como la UOM o el SMATA. Son estas últimas banderas que no se ven en planes de lucha ante los despidos y pérdida de salario pero que sí flameaban esta vez para escuchar a la Jefa.

Dicen que “todo tiempo pasado fue mejor”. Quizás por eso, en vez de partir por la situación actual que atraviesa La Matanza y el conjunto del país, la charla arrancó con los recuerdos de Néstor en el distrito, al que llamó “el Disney del peronismo”.

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También realizó una mención a un viaje que Kirchner realizó a Entre Ríos a poco de asumido su gobierno en medio de un conflicto que llevaba menos de un mes. Algo que contrasta con el silencio atroz ante la crisis actual que atraviesa Chubut hace diez semanas y donde el gobernador Arcioni tiene importantes vínculos con el Frente de Todos.

Lo mismo ocurrió ante los movimientos sociales que vienen paralizando el centro porteño hace semanas y que en La Matanza son un actor político de peso. Pero que como tantas otras cosas, quedaron por fuera del discurso de la ex mandataria, centrada más en el accionar "desde arriba" del "Estado protector a los más vulnerables", que en quienes se organizan "desde abajo" para pelear por sus derechos.

Fue una hora de charla de la mística de los primeros años del kirchnerismo, en donde la lluvia de inversiones era a nivel mundial, y en donde también muchos jóvenes “tuvieron su primer trabajo fijo”. Hay que tener en cuenta que la charla fue en la UNLaM, cuna de la precarización laboral que mientras hace convenios y pasantías con empresas que mantienen esta modalidad de contrato, pagando miserias mientras al mismo tiempo se ahorra impuestos, realiza charlas con empresarios, como recientemente fue el presidente de Volkswagen.

También Crisitina habló sobre el FMI. Se refirió al mismo como un organismo que en teoría había sido creado para la estabilidad económica de los países miembro. Pero que luego torció su rumbo. Y a la deuda externa como uno de los cíclicos problemas históricos de la Argentina. También denunció que el organismo con Macri violó sus propios estatutos al permitir que el préstamo vaya para la fuga de dólares.

Pero si alguien esperaba que por eso declarara a la deuda como ilegítima o fraudulenta, se habrá decepcionado. Pues recordando su rol de "pagadora serial" cuando fue gobierno - legitimando así la deuda que fue declarada ilegal e ilegítima por el fallo del juez Ballesteros - definió que se seguirá pagando, y que en algún momento hay que ponerle un "punto final". La única pista de cómo se pagará la dió al señalar de que "no se le puede pedir a todos los habitantes que paguen por igual".

Sobre el final, y ante la consulta de Marcelo Figuera sobre que decirle a quienes la estan pasando mal y se esfuerzan por llegar a octubre, Cristina respondió con un par de tips: que la gente “no se deje engañar”, que cada uno piense “en qué puede mejorar” (como si la responsabilidad de la situación fuese de los 44 millones de habitantes por igual) y que confíen en el Estado, que es el único instrumento que tienen para ser defendidos.

Si a esto se le suma el pedido encarecido de Alberto Fernández de abandonar las calles, esta sería la fórmula del éxito y la clave de la “resistencia con aguante” hasta Octubre del Frente de Todos. Sobre la realidad y la crisis acuciante que ya está golpeando a millones de argentinos y cuya situación se volverá más intolerable a medida que asuma el nuevo gobierno con los compromisos de “honrar la deuda”, mejor no decimos ni una palabra.

Por último, y ya luego de la charla, Axel Kiciloff se refirió al "cambio de prioridades" de su futuro gobierno. Pero cuando los intereses de empresarios, gobernadores, productores de campo y del círculo financiero que responden directamente al FMI no se corresponden con las realidades de millones de argentinos, lograr que las prioridades sean otras se vuelve una tarea titánica al momento de pensar en las consecuencias directas e indirectas que el ajuste tendrá en la vida de todos. Por el momento, como tantas otras cosas, sigue siendo un slogan de campaña.

Cuando finalmente asuman como gobierno, es cuando se verán realmente todas las omisiones que arrastra el Frente de Todos. Por lo pronto el conflicto en Chubut da un adelanto de lo que será: ante la falta de pago a los trabajadores de la salud, docentes y estatales, el apoyo llegó para... el gobernador Arcioni.
Pero hasta que asuman los dirigentes del Frente de Todos, la "línea" para sus seguidores hasta entonces será, tal como pidió básicamente Cristina: ajo y agua.





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