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La doctrina Chocobar en acción: la Policía de Larreta asesinó a 43 personas en 26 meses

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Su última víctima es un hombre que deambulaba por una bicesenda del barrio porteño de Monserrat y fue atacado de una patada en el pecho por un efectivo de la fuerza creada hace poco más de años. Además, permanecen en funciones en dicha institución 282 policías de la época de la dictadura.

Martes 20 de agosto | 13:47

Lunes feriado por la mañana. La imagen es dura. Un hombre con las manos atrás está parado en una vereda del barrio porteño de San Cristóbal en frente a un efectivo de la Policía de la Ciudad que se acerca con las manos en alto, como haciendo señas, y sin más le pega una patada de karateca que lo tumba en el acto. El hombre luego falleció en un hospital a raíz del golpe causado por la caída, según reveló la autopsia.

Bajo el encabezado, “Procedimiento sin detenido”, el parte de la Policía de la Ciudad, explica que “se procedió a dar la voz de alto y tocar el silbato policial a los efectos de que deponga su actitud”. Agrega además que el hombre tenía "una actitud desafiante y mirada perdida” y que por esa razón el efeci tuvo que “proceder a propinar una patada frontal a la altura del estómago, para así marcar distancia, lo que originó que el masculino caiga pesadamente hacia atrás”. Voceros de la fuerza y funcionarios del Gobierno de la Ciudad difundieron la noticia de que el policía actuó así, porque el hombre habría tenido en su poder un cuchillo tramontina.

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Como se puede observar claramente en el video, el hombre lejos de tener una actitud desafiante, ni un chuchillo a la vista, más bien está en una actitud de pasividad y a la espera de que se acerque el efectivo, sin preveer la violencia inusitada con la que actuó.

La Policía de la Ciudad, una fuerza que aloja genocidas

Hace poco más de dos años, el primero de enero de 2017, el jefe de Gobierno porteño inauguró una nueva fuerza represiva en la Ciudad de Buenos Aires: la Policía de la Ciudad que fue producto de la fusión entre la Policía Metropolitana (creada en 2018) y la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal, que había sido traspasada a la órbita de la Ciudad.

Según el último relevamiento de la CORREPI, la Policía de la Ciudad mató 43 personas en 26 meses, lo que equivale a más de dos personas por mes; mientras que a nivel nacional el promedio indica que hay un asesinado por las fuerzas represivas cada 21 horas.

Según informaron los diputados porteños del Frente de Izquierda, Myriam Bregman y Patricio Del Corro, aún permanecen en funciones en esa fuerza 282 efectivos de la época de la dictadura cívico militar.

Además, desde su creación a esta parte, la Policía de la Ciudad fue la responsable de inmumerables represiones contra trabajadores en defensa de sus puestos laborales como los de Coca-Cola; Madgraf; movimientos sociales y de desocupados; trabajadores gráficos y de prensa; docentes, estudiantes y legisladores que rechazaban el proyecto oficial de la UniCABA; artesanos y hasta de un grupo de turistas que paseaban por la Feria de San Telmo. Mención aparte merece la feroz represión que estaba bajo su control gracias a la cual el Gobierno nacional pude convertir en ley la odiosa reforma previsional en diciembre de 2017.

“Atención, atención, no es un policía, es toda la institución”

Así dice el cantito popular y con razón. En enero del 2018, el efectivo de la Policía Bonaerense, Luis Chocobar asesinó por la espalda a un joven cuando este se encontraba en el sueldo y desarmado. El presidente Macri y su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no sólo recibieron con honores al policía asesino, sino que pusieron en pie una nueva doctrina, que tuvo su expresión en la conformación de un nuevo protocolo para las fuerzas de seguridad que habilitaba el uso de armas de fuego sin necesidad de dar la voz de alto porque para la ministra “la ventaja la tienen que tener siempre las fuerzas de seguridad”.

Pero si bien es verdad que el macrismo ha endurecido la política represiva, sobre todo hacia los jóvenes y sectores más pobres, el hostigamiento policial no es una una política privativa del macrismo, sino que ha sido una política de Estado desde 1983 hacia adelante.

En el 2009, bajo la gobernación de Daniel Scioli, la desaparición y posterior muerte a manos de la Policía Bonaerense, del joven de apenas 16 años Luciano Arruga, reveló un modus operandi escalofriante: el hostigamiento permanente hacia los jóvenes de los sectores más pobres, a quienes no dudan en matar sin piedad. Algo, que como bien revelan los número no ha cambiado.

Bregman, que además preside la Comisión contra la Violencia Insitucional, informó que presentarán un pedido de informe en la Legislatura porteña para que el Gobierno nacional explique las razones del brutal accionar policial.





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