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Brutal: Gobierno de EE. UU. ocultó por 8 meses muerte de niña migrante bajo su custodia

Tiempo estimado 4:35 min


El Washington Post reveló el caso este miércoles 22 de mayo. ¿Cuántos más oculta el gobierno de Trump?

Jueves 23 de mayo | 15:33

Una niña salvadoreña de 10 años, cuya identidad aun no se ha dado a conocer, falleció en septiembre de 2018 luego de seis meses de cuidados paliativos bajo custodia de la patrulla fronteriza. Sólo tres días antes de morir fue trasladada a un hospital cerca de donde reside su familia. Una crueldad inaudita.

La administración Trump admitió la muerte de la menor luego de que lo revelaran medios estadounidenses. No sólo es grave el fallecimiento, sino que se mantuvo oculto y ni siquiera fue informado a las autoridades de El Salvador ni del Congreso estadounidense.

Este es el sexto caso que se da a conocer, aunque cronológicamente se trataría del primero. La niña fue detenida tras cruzar la frontera con México, y desde el Departamento de Salud y Servicios Humanitarios -HHS, el que se encarga de alojar a los menores inmigrantes cuando salen de detención- se justifican afirmando que la niña tenía “un historial de defectos congénitos”.

Servicios sociales de San Antonio, Texas, recibió a la niña el 4 de marzo de 2018. Según las autoridades de HHS, su estado era “médicamente frágil”. “Las complicaciones tras un procedimiento quirúrgico dejaron a la niña en coma. En mayo fue llevada a un centro de cuidados paliativos en Phoenix, Arizona. El 26 de septiembre fue transferida a un centro en Omaha, Nebraska, para estar cerca de su familia. El 29 de septiembre se la trasladó al Children’s Hospital de Omaha, donde falleció debido a complicaciones respiratorias”, explicaron a la cadena CBS.

Apenas el lunes 20 de mayo, se dio a conocer que Carlos Hernández Vásquez, un adolescente guatemalteco de 16 años, murió presumiblemente a consecuencia de una gripe cuando estaba detenido bajo custodia de la patrulla fronteriza en McAllen, Texas. Carlos había llegado solo a territorio estadounidense el 13 de mayo pasado.

Previamente, Jakelin Caal Maquin, una niña guatemalteca de siete años, Felipe Gómez Alonzo, de 8 años, de la misma nacionalidad murió por complicaciones de una gripe cinco días después de haber sido detenido en El Paso. El 30 de abril, falleció Juan de León Gutiérrez, de 16 años, en Brownsville, Texas. Wilmer Josué Ramírez Vásquez, un niño de dos años y medio, también de Guatemala, murió el 14 de mayo luego de ser detenido en El Paso, Texas.

“Es inaceptable que el país se esté enterando de esta tragedia por primera vez en ocho meses y suscita preguntas serias sobre cuántas otras muertes de menores inmigrantes la Administración Trump no conoce, o no le importa, o está escondiendo bajo la alfombra. ¿Cuántos niños hay que no conocemos?” denunció Jess Morales, de la coalición de ONG Families Belong Together en un comunicado luego de darse a conocer el caso de la niña salvadoreña.

Las organizaciones de derechos humanos responsabilizan a la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés), de la muerte de seis menores centroamericanos.

Denuncian que en recorridos en la zona de la frontera, encontraron personas que estuvieron en custodia de la patrulla fronteriza, enfermaron en esas circunstancias y no recibián atención médica adecuada ni oportuna. Asimismo, acusan que se da acoso y maltrato por parte de los agentes federales contra los migrantes, y que realizan detenciones de varias noches en espacios al aire libre. A estas prácticas aberrantes del gobierno del xenófobo Trump se suma la separación de menores de sus familias.

Además, sus políticas antimigratorias han cruzado el río Bravo hacia el sur, y López Obrador las sigue también. Mientras formula planes de “desarrollo” basados en megaproyectos y precarización laboral para retener a los migrantes en el sur de México, despliega la Guardia Nacional para custodiar estaciones migratorias como la Siglo XXI en Tapachula, Chiapas. Y también bajo custodia de las autoridades migratorias mexicanas ya ha muerto al menos una niña, que estaba por ser deportada con su madre a Guatemala.

Es imperioso que la clase trabajadora multiétnica de Estados Unidos, de México y de toda Centroamérica alcen la voz por el libre tránsito a través de los países de la región, contra las políticas xenófobas de Trump y por plenos derechos sociales y políticos para todas y todos los migrantes.

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