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6 de septiembre de 2016 Twitter Faceboock

TRIBUNA ABIERTA
El trabajador del mes según el macrismo
Ana Belinco | Delegada de la lista Marrón en UTE-Ctera

¿De quién es la culpa de la crisis económica, laboral y educativa según el macrismo? Una estrategia discursiva y práctica para responsabilizar a los oprimidos de la explotación sufrida.

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A través del discurso y las acciones todo ser humano deja traslucir sus sistemas de pensamiento o ideologías, sus formas de ver el mundo o cosmovisiones, sus concepciones sobre lo humano, sobre lo bueno y lo malo o sobre lo moralmente aceptado. A través de la palabra y la acción nos mostramos ante los otros, nos pensamos y situamos en una determinada relación con esos otros según la construcción del otro diferente que nos moviliza.

Partiendo de esta perspectiva, a través del análisis del discurso y de las acciones, podemos entender por qué decimos lo que decimos y hacemos lo que hacemos.

Analizando el discurso y la acción gubernamental macrista

A la luz de lo expresado con anterioridad resulta interesante analizar el discurso y determinadas acciones del Gobierno encabezado por el ingeniero Mauricio Macri.

Desde una clara lógica de pensamiento empresarial el presidente y sus ministros, así como todos los funcionarios pro, buscan extender y sembrar entre la población una concepción meritocrática e individualista de la vida. En una empresa, quien obtiene cargos elevados o grandes reconocimientos es el empleado que demuestra mayor rendimiento en términos cuantitativos, es decir, en términos de generar ganancias al empleador, por no faltar nunca a su puesto de trabajo, aunque eso signifique ir enfermo al mismo, por entregarse en dedicación full time al armado y construcción de la empresa, aunque esto implique la precarización de la vida social o la anulación del tiempo de recreación y ocio. El empleado del mes ve su foto puesta en un cuadrito y busca por todos los medios que su foto siga estando allí. El empleado del mes por lo tanto no reclama ante la empresa cuando ve avasallados sus derechos y menos cuando ve avasallados los derechos de otros, no para, no falta, no duerme, no vive, no piensa más allá del trabajo, el empleado del mes se pone la camiseta. Este tipo de comportamiento es el ideal, el que el macrismo busca imponer como sistema de pensamiento para todos los aspectos de la vida de la sociedad en su conjunto.

¿Cómo explica discursivamente y en la praxis el macrismo los males que azotan el mundo? ¿Quién es responsable de la pobreza o la desigualdad en el acceso a bienes, a servicios, a la información, a la educación? En torno a estos interrogantes hay una respuesta clara y cerrada del gobierno actual. Los culpables son los otros diferentes a la ceocracia que dicho gobierno representa.

Los culpables son los que se sienten explotados: la pobreza es una construcción mental

El neurólogo Facundo Manes, es el científico estrella de la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires. Desde una clara concepción positivista nos trae el postulado de que la pobreza “…es un entorno, un esquema mental que hace que las personas no puedan pensar más allá de esa situación…” y “… genera un impuesto mental y cognitivo”. Desde esta perspectiva pareciera que una persona hambreada, desempleada que no cubre sus necesidades básicas no es pobre si piensa o siente que no lo es. Los gobiernos, al mismo tiempo que trabajan para dar vivienda y trabajo a la sociedad, deben “…erradicar la pobreza de la mente de los argentinos”.

La pobreza, desde este planteo, se transforma en una entelequia, en una cosa o situación irreal, que puede ser superada sólo con la voluntad de tener un pensamiento positivo o emprendedor. Una vez más, se nos cuela en las acciones de gobierno macristas, un discurso que busca instalar la resiliencia como capacidad de hacerse fuerte ante lo adverso y la idea de que esta sola capacidad va a lograr que la pobreza sea superada, no por la solución real material de este terrible azote social.

En este sentido la gobernadora Vidal oficializó la creación de la “Unidad de Coordinación para el Desarrollo del Capital Mental”. Sin dar demasiados detalles, según el decreto 958 publicado en el Boletín Oficial, esta área elaborará informes y sugerirá programas en la materia. Se destinan, de esta manera, recursos de la Provincia a trasladar el peso de la culpa del sistema económico, político y social capitalista que explota y oprime a través de diversos mecanismos hacia los explotados. El sistema no sería el culpable de la pauperización sino que los culpables serían los mismos pauperizados, los explotados del mundo que no se resignan, que no reconvierten su esquema de pensamiento superando la frustración y la mediocridad que no los deja ver más allá del plato de comida que no pueden alcanzar o el techo que no logran conseguir. Manes, acusa de cortoplacistas a los oprimidos dado que sostiene que “tenemos que además intentar, con el aporte de la ciencia moderna, cambiar el esquema mental. Que la gente bajo situaciones vulnerables deje de pensar en la próxima hora, y empiece a pensar en un proyecto, que esté motivada, que quiera mejorar en su vida”. La revolución de la alegría se sitúa así entre nosotros de la mano de un supuesto conocimiento científico.

Los culpables son los docentes: los déficits educativos se deben al oportunismo o a la vagancia

Para seguir reforzando la idea de que la culpa es de otros, el ministro de Educación y deportes nacional, Esteban Bullrich, no se cansa de sostener que el bajo rendimiento académico de niños y niñas o que los paros son culpa de los docentes que exageran y maximizan la paupérrima situación de la educación pública con intencionalidades políticas desestabilizantes. Los maestros son unos oportunistas políticos o unos vagos que paran porque no quieren ir trabajar, porque quieren quedarse un día más en la cama tomando mate. Sin detenernos a pensar en las burocracias sindicales que llaman a paros y los transforman en jornadas materas, el ministro omite decir que los docentes que paran ven disminuido su sueldo considerablemente dado que pierden el presentismo además de que se les descuenta de forma brutal el día de paro. Esta última medida es un mecanismo disciplinante enorme que se instaló tras una resolución del Consejo Federal de Educación del 2010 firmada por todos los ministros de educación de todos los partidos gobernantes. En base a estos descuentos, que atentan contra el derecho a huelga, se busca desmovilizar a la docencia que pese a esto sale a la calle para defender la escuela pública que, durante la gestión macrista en la ciudad, sufrió una transferencia de recursos escandalosa hacia la educación privada. Escuelas en condiciones edilicias insostenibles, falta de vacantes por escasez de escuelas, falta de docentes porque las condiciones de trabajo no atraen estudiantes a los profesorados, precarización y flexibilización de los puestos de trabajo, entre otros males, son exageraciones de la docencia según Bullrich.

El ministro no busca analizar el problema de fondo porque esto atentaría contra los propios intereses de la clase a la que pertenece y representa. La culpa entonces se traslada a los trabajadores de la educación que deben ser evaluados por sistemas de evaluaciones externas que atan el salario y la estabilidad laboral a un desempeño cuantitativo y descontextualizado de los estudiantes. La educación de conjunto se ve así empobrecida dado que los maestros, buscando conservar sus trabajos, tenderán a preparar a sus estudiantes para que tengan un rendimiento efectivo en dichas evaluaciones dejando de lado la construcción de aprendizajes significativos.

La culpa es de la inmigración descontrolada: los inmigrantes son delincuentes

Para seguir buscando culpables el presidente no se puso novedoso en su chivo expiatorio. Siguiendo una clara línea xenófoba, los culpables del deterioro de la educación o la salud pública, de la inseguridad y el narcotráfico son los inmigrantes. De esta forma se busca dejar bien en claro que la culpa no es del sistema capitalista que genera exclusión, hambre y niveles de desigualdad altísimos golpeando a través de distintas formas de opresión a los hombres y mujeres explotados del mundo, sino que la culpa la tienen los propios explotados que no se resignan a morir de hambre en sus lugares de origen y se creen con derecho de sentirse ciudadanos de un mundo que les debe el poder forjarse una buena calidad de vida.

De esta manera el inmigrante se transforma en un delincuente que debe ser perseguido y encerrado. Para hacer efectiva esta persecución el gobierno nacional firmó un acuerdo con el gobierno de la CABA para crear el primer centro de detención de migrantes del país, con el objetivo de combatir la irregularidad migratoria. Esta medida generó el repudio de Amnistía Internacional, de diversos organismos de derechos humanos y de delegaciones diplomáticas de los distintos países vecinos.

El gobierno macrista da vergüenza. Crea centros de detención para migrantes en vez de analizar el porqué de la necesidad de migrar ilegalmente de las personas de nuestros países hermanos. Una vez más culpabilizan a los explotados por las miserias a las que el sistema político, social y económico que ellos gerencian y defienden nos somete.

La culpa es del sistema capitalista y de sus gerentes

En unidad y organización ante la avanzada neoliberal, xenófoba y patriarcal, los y las trabajadoras sin distinción de fronteras tenemos que decir basta. No podemos permitir el cinismo profundo que implica que intenten transferirnos la culpa de las violencias a las que nos someten los explotadores por medio de las cuales buscan perpetuar las condiciones que los enriquecen y les otorga privilegios obscenos.

 
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