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La Izquierda Diario
24 de septiembre de 2020 Twitter Faceboock

JUVENTUD DEL PTS
#25S Acción Global por el Clima: a las calles contra el extractivismo
Clara Gentile | Estudiante en la Facultad de Ciencias Veterinarias (UBA) @gentigentilicia
Ignacio Vázquez | Estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) @nachovaz

Identificar a nuestros enemigos, los capitalistas, nos obliga a construir una enorme fuerza social que pueda torcerles el brazo. Les jóvenes tenemos una pelea clave para enfrentar la crisis climática.

Link: https://www.laizquierdadiario.com/25S-Accion-Global-por-el-Clima-a-las-calles-contra-el-extractivismo

Este viernes 25 de septiembre tendrá lugar la 6° Jornada Mundial de Acción Climática (o Huelga Mundial por el Clima). Con todos los cuidados que la pandemia demanda, las pibas y los pibes de todo el mundo salimos a la calle para frenar a los poderosos que destruyen el planeta, hipotecan el futuro y contaminan el presente.

El viernes pasado hubo una conferencia de prensa convocada por el movimiento Fridays For Future, con Greta Thunberg y referentes de otros países.

Hace un año, más de siete millones de pibas y pibes nos movilizamos en todo el mundo. La demanda más extendida de aquella enorme movilización fue exigir que los gobiernos cumplan con los programas para frenar el calentamiento global. Estamos en un punto donde mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de los 1,5° C es clave, entre otras cosas, para detener la pérdida masiva de la biodiversidad.

Pero a pesar de ser un movimiento que crece año a año, y después de 25 conferencias mundiales sobre el clima, los empresarios, junto a los Estados capitalistas –muchos, como el argentino, ligados al extractivismo–, demostraron que no tienen ningún interés en detener el cambio climático. Los gobiernos, más allá de su color político, privilegian los negocios de estas empresas por encima de la conservación de la naturaleza y la salud de millones de personas.

En ese marco, el negacionismo del cambio climático prepotente de Trump se extendió por el mundo. Boris Johnson en Inglaterra, Putin en Rusia, Bolsonaro en Brasil, Scott Morrison en Australia son algunos ejemplos de negacionismo y destrucción ambiental. Al mismo tiempo, las disputas entre Estados Unidos y China, que avanza disolviendo cualquier acuerdo ambiental mínimo previo, muestran lo ilusorio de la posibilidad de resolver pacíficamente la crisis ambiental.

En Argentina, las quemas y los desmontes se intensifican, la contaminación del agua por las empresas mineras y los desechos industriales, con apoyo de todo el arco político, llega a un punto crítico. El modelo extractivista se alza como punta de lanza, entre otras cosas, para recaudar los dólares que se necesitan para pagar la fraudulenta deuda externa, con el fracking para extraer combustibles fósiles en Vaca Muerta como insignia.

Pero se suma una profundización de la agroindustria ganadera, de la mano de megagranjas de cerdos contaminantes y pandémicas. La frontera agropecuaria avanza con agroquímicos letales, pueblos fumigados y desplazados de las “zonas de sacrificio”, con la propiedad de la tierra cada vez más concentrada mientras 4 millones de familias no tienen vivienda o viven hacinadas. Miles, con sus niñes son obligadas a tomar tierras, viviendo a la intemperie y sin recursos esenciales, como estamos viendo en Guernica, bajo amenaza de desalojo.

Este viernes también peleamos para que la tierra sea para habitarla y no para el negocio inmobiliario. La vivienda es un derecho.

El gobierno de Alberto Fernández lanzó un “plan de políticas ambientales” esta misma semana, intentando desplazar el problema hacia la educación y en la responsabilidad individual sin mencionar a la megaminería, el sector petrolero ni el agronegocio que promueve. A la mañana decía esto, y a la tarde se reunía con Bordet, gobernador de Entre Ríos y responsable político de los incendios y la destrucción ambiental al servicio del agronegocio que vemos todos los días.

También podés leer El Gobierno presentó el Plan de Políticas Ambientales: el extractivismo no se toca

Tanto la vía que hace eje en los cambios de los patrones del consumo individual, centrando su atención en el “consumo responsable”, como la vía del lobby y reuniones con ministros y funcionarios adoptada por algunas organizaciones, son impotentes, como venimos viendo hace años en nuestro país y en el mundo. No confiamos en los gobiernos que “juran por el medioambiente” y son aliados a las empresas y gobernadores que hacen negocios con nuestros recursos y bienes naturales.

La pelea triunfante que se dio en la calle para mantener vigente la ley 7722 de Mendoza, que defendía el agua de la contaminación megaminera nos mostró el camino para enfrentar el acuerdo para instalar las megagranjas porcinas que el gobierno quiere firmar en noviembre con China. Un proyecto que ni siquiera estaba contemplando los impactos ambientales, sociales y sanitarios (nada menos que un foco de pandemias, en medio de una pandemia).

Así quedó demostrado cuando el enorme repudio por parte de organizaciones ambientalistas, activistas independientes y partidos de izquierda obligó al gobierno a posponer la firma del acuerdo para incorporar un ítem que “tenga en cuenta al medioambiente”.

De estas experiencias podemos sacar una conclusión importante: nuestros reclamos se conquistan en las calles con la fuerza de la movilización, de ninguna manera confiando en los discursos para las cámaras y las campañas electores de los gobiernos o apostando a negociaciones cerradas. Este viernes tenemos que ser millones en las calles nuevamente.

Pero también es indispensable, para el avance de este movimiento, tener en claro quiénes son nuestros enemigos.

Empresas multinacionales que destrozan el medioambiente y contaminan a las comunidades, para después llevarse las ganancias del país. Hablamos de Monsanto, Syngenta, Cargill, Dreyfus, Barrick Gold, Chevron. Hablamos también de empresarios como Hugo Sigman, muy amigo de este Gobierno, que se enriquece no solo con la pandemia, sino que está detrás del acuerdo comercial con China y provee los antibióticos que esta industria necesita (además de trigo y soja transgénica, industria maderera, agroindustria, ganadería, lujo, turismo, etc.).

Tampoco podemos olvidarnos de los grandes terratenientes que producen incendios ecocidas para aumentar su rentabilidad, afectando a las comunidades circundantes. Nativos y extranjeros, son los responsables de expulsar a pequeños productores y trabajadores rurales, obligándoles a buscar supervivencia en las ciudades e intensificando el hacinamiento y la emergencia habitacional.

Identificar a nuestros enemigos, los capitalistas, nos obliga a construir una enorme fuerza social que pueda torcerles el brazo. Les jóvenes tenemos una pelea clave para enfrentar la crisis climática. Tenemos que defender a capa y espada el planeta que habitamos. A nosotros nos van a arrebatar el derecho a un futuro donde todavía quede agua pura para tomar y un aire limpio para respirar, mientras los más ricos que son los menos, se enriquecen a costa de eso. Tenemos que ser la chispa que conmueva a los que tienen que ser nuestros aliados, los que mueven la producción todos los días, los laburantes, para que esta pelea la demos juntos.

Sumate a esta pelea. En Ciudad de Buenos Aires nos vemos en Congreso a las 15 horas para movilizarnos a Plaza de Mayo donde concentraremos a las 17 horas.

 
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