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La Izquierda Diario
23 de septiembre de 2020 Twitter Faceboock

PATEANDO EL TABLERO
El odio de la derecha, los Blaquier y la unidad de los trabajadores
Gastón Remy | Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.
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https://www.youtube.com/watch?v=iEAb4Ludb8s

Editorial en Pateando El Tablero, la izquierda en radio, 101.7 Jujuy FM, miércoles de 13 a 15 hs.

Link: https://www.laizquierdadiario.com/El-odio-de-la-derecha-los-Blaquier-y-la-unidad-de-los-trabajadores

“No se junta la gente con necesidad, se junta a delinquir” así define el secretario de Ordenamiento Territorial y Vivienda de Jujuy a las familias sin techo que han intentado resolver la falta de vivienda por sus propios medios.

Hemos analizado estas calificaciones sobre las familias trabajadoras que durante años viven hacinadas, cuando por ejemplo, el gobierno advirtió a las familias de la toma en Guernica que les aplicaría todo el peso de la Ley. Pero más allá de las palabras, tanto la política del gobierno nacional como provincial, es la de defender a los dueños de la tierra, por eso, combinan el garrote con la zanahoria, pero nunca se atreven a tocar los intereses de los grandes terratenientes ni los especuladores inmobiliarios. En realidad, la única forma de emprender una solución de fondo a la falta de acceso a la vivienda de millones en todo el país.

También dijimos que se trata de una operación ideológica y política poniendo a la víctima en el banquillo de los acusados. ¿A caso los gobiernos que nunca resuelven el problema de la vivienda no tienen responsabilidad alguna? El propio secretario de vivienda del gobierno de Jujuy, devela el rol de los gobiernos, cuando afirma que desde 2009 hay 20 mil inscriptos por un lote, y sin embargo, este año entregarían apenas 2 mil.

Pero con esta política no solo se busca esquivar sus responsabilidades frente a un problema estructural del capitalismo, la privación cada vez mayor al acceso a la vivienda propia de amplios sectores de la clase trabajadora, si no que en el desprecio por resolver las necesidades de los más vulnerables y al ubicarlos como delincuentes, se refuerza así el odio que destila la derecha anticuarentena cada vez que pisa las calles.

Otra forma de contribuir al odio de la derecha está en dejar hacer lo que quieran a las grandes patronales con las vidas de los trabajadores ante el covid-19. De parte del grupo Ledesma, es histórico, su desprecio por la vida de los obreros y sus familias. No por nada, tuvo la decisión de realizar junto con la gendarmería tres apagones y secuestrar a 400 personas en 1976, de las cuales 34 permanecen desaparecidas. Ahora bate el récord de obreros muertos por covid-19 del país, no cumple sus propios protocolos sanitarios, mientras sus negocios siguen al alza cosechando 735 millones de pesos en ganancias en su último ejercicio contable.

Entonces todo lo que retrocede el gobierno nacional frente a las grandes patronales, ante los acreedores financieros, ante la Policía Bonaerense empoderando el aparato represivo, refuerza a los gobiernos adictos a los dueños de las provincias, como sucede en Jujuy, con Morales, uno “muy amigo” como comentó el mandamás de la familia Blaquier en el diario La Nación hace unos años atrás.

Son estos grandes empresarios los que están detrás de la derecha anticuarentena, empresarios que históricamente han ejercido su función social, destilando desprecio y odio por la clase trabajadora, a la cual, la quieren mantener eternamente esclava, dado que por cierto, de ella extraen sus ganancias a través del no pago de una parte de su jornada laboral. Pero estos grandes empresarios saben además que el problema para ellos está si la izquierda avanza en la organización de los trabajadores. Volviendo a Blaquier, quien no se caracteriza por brindar demasiadas declaraciones públicas, pero cada vez que lo hace, no pierde la oportunidad para atacar a la izquierda.

Entonces frente al odio que destila la derecha, ante el profundo deterioro de las condiciones de vida y que no hay certidumbre del tiempo que llevará volver siquiera a la situación previa a la pandemia, para los intelectuales afines al Frente de Todos a la clase trabajadora no le queda otra alternativa que esperar a que las direcciones sindicales y sociales gestionen los medios para aguantar y “contener el malestar dentro de un marco institucional” (Le Monde Diplomatique, “Qué no explote”, Lucía Álverez). O sea, aguantar, si te despiden, suspenden, recortan el salario, si no tenés techo a que sigas hacinado, si no te pudiste conectar y vas a repetir el año, si tenés una amiga o familiar víctima de femicidio, si dejan quemar humedales para el agronegocio, etc. ante todo esto, solo tenes que seguir aceptando la miseria de la miseria o en su versión clásica neoliberal, el “no hay alternativa”.

Pero en momentos de declinación del neoliberalismo en todo el mundo, el problema claro está en que mientras la derecha se radicaliza ideológicamente, quieren que la clase obrera se mantenga pasiva frente a la miseria misma. Por eso, la mejor respuesta al odio de los anticuarentena y las grandes patronales, es la organización de la clase trabajadora, ocupada y desocupada, los jóvenes precarizados, las mujeres y pueblos originarios que pelean por sus derechos, teniendo bien en claro quiénes son sus enemigos y quiénes son sus amigos, fortaleciendo su unidad con acciones solidarias con los que menos tienen y poniendo en pie la fuerza social que en las calles puede disputarles a los dueños de este sistema un futuro para las amplias mayorías. Una primera muestra de unidad y coordinación fue la marcha y acto del 17 de septiembre pasado en la provincia y en todo el país que impulsó la izquierda junto al sindicalismo combativo y los sectores en lucha. En definitiva, hoy nos preparamos para llegar lo mejor organizados posible al momento en que explote la calle.

 
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