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La Izquierda Diario
1ro de febrero de 2019 Twitter Faceboock

ATAQUE A JUBILADOS Y JUBILADAS
Vienen por más: el FMI insiste con una nueva reforma previsional
Juana Galarraga | @Juana_Galarraga

Un informe del organismo internacional sugiere que las personas trabajen más años y cobren jubilaciones menos "generosas".

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Claudia tiene 53 años. Su hija menor acaba de cumplir 20 y trabaja desde que terminó la secundaria. Madre de cuatro hijos, Claudia hace apenas dos o tres años que cerró una etapa que empezó cuando fue por primera vez mamá: se terminaron los años en los que cargaba con la responsabilidad de alimentar a sus hijos y de garantizar los aspectos indispensables para que tengan una vida plena y sana. Cualquiera diría que Claudia, trabajadora activa, al fin puede destinar su salario a lo que desea, sin tener que hacerse cargo de ninguna otra boca que alimentar. Sin embargo, a esta altura de su vida, acaba de empezar una nueva etapa: le llegó la hora en que tuvo que empezar a alimentar a su mamá.

Este puede ser el panorama de muchas familias, en el país donde el FMI sugiere insistentemente que vuelva a modificarse el sistema previsional. En países como Argentina, donde el sistema jubilatorio destina miseria para los trabajadores y las trabajadores que ya se han retirado, son los hijos y familiares cercanos los que se hacen cargo de la medicación, la comida, el geriátrico, la persona que cuida, los pañales y cualquier otra cosa que necesite el viejo o la vieja que ya no puede trabajar. Esto si la persona en cuestión cuenta con la fortuna de que alguien en su entorno le pueda colaborar con los gastos de la vida cotidiana.

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La jubilación mínima en nuestro país recién alcanzará los $ 10.400 en marzo, cuando está previsto un incremento del 11,8 %.

Durante 2018 las jubilaciones aumentaron tan solo un 28,5 % mientras la inflación acumulada trepó hasta un 47,6 %. Claramente para quienes viven de una jubilación, los números no cierran. La pérdida del poder adquisitivo para la tercera edad durante el año pasado fue del 15,7 %.

De acuerdo a los cálculos de la Defensoría de la Tercera Edad a cargo del gerontólogo Eugenio Semino, la Canasta Básica de los Jubilados alcanzó los $26.043 en diciembre de 2018. Como contrapartida, en el mismo mes el haber mínimo que percibe más de la mitad de los jubilados y las jubiladas (el 64 %), se ubicó en $9.309. En limpio: 4,5 millones de personas retiradas se ven forzadas a vivir con apenas el 35% de lo que necesitan para tener una vida digna. Por suerte para Amelia, una jubilada entre ese 4,5 millones que percibe la mínima, su hija Claudia es una asalariada aún activa que puede suplir con su bolsillo algo de lo que le falta para vivir.

Claudia, mientras compra los remedios que el PAMI ya no le cubre a su mamá y se ocupa de garantizar el sueldo de la persona que la cuida por las noches, también hace cada mes sus propios aportes al sistema previsional. Claudia también trabaja, como trabajó durante muchos años su mamá, aportando para tener el día de mañana la posibilidad de jubilarse y vivir algún tiempo sin trabajar. La pregunta es, ¿le alcanzarán a Claudia los aportes para percibir un poco más que la mínima? ¿Cuál será, llegado el momento, la fórmula que implementará el Estado para establecer su jubilación? Claudia está pensando que por suerte tiene varios hijos. Seguro entre los cuatro, se las van a poder arreglar.

Miseria a fondo

“En los países de mercados emergentes y en desarrollo de bajo ingreso en su conjunto, las poblaciones relativamente jóvenes impulsan un aumento del ahorro privado. En cambio, prevemos que las tasas de ahorro privado en las economías avanzadas en proceso de envejecimiento se contraigan marcadamente. Nuestro estudio también confirma que el gasto público en pensiones aumentará en los países de mercados emergentes y de bajo ingreso, donde los gobiernos todavía no han reformado las prestaciones jubilatorias”. Estas conclusiones fueron publicadas en Diálogo a Fondo, el blog del FMI sobre temas económicos de América Latina.

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Los estudios del organismo se centran en la siguiente constatación: el mundo está en “un proceso de envejecimiento”. Lo que preocupa a Christine Lagarde, es que gracias a los avances tecnológicos, la expectativa de vida se ha alargado y aumenta la proporción de población inactiva. Aumenta la cantidad de años que uno puede vivir sin trabajar después de retirarse. ¿Esto no debería ser un dato positivo? En Argentina, dependiendo los rubros a los que se haya dedicado un trabajador durante su período de vida económicamente activa, esto puede variar. Hay sectores en los que el promedio de vida después de la jubilación, apenas alcanza para llegar a conocer algún nieto. Pero esto, es una punta que desenmaraña otro ovillo.

Volviendo al tema que preocupa tanto al FMI, ¿cómo es esto de lo que hace falta ahorrar? “En general, el comportamiento en materia de ahorro varía a lo largo de la vida: los jóvenes toman préstamos, las personas en edad de trabajar ahorran y las personas de mayor edad gastan sus ahorros después de la jubilación. Las sociedades en proceso de envejecimiento tienen un mayor número de personas ancianas y es probable que registren tasas de ahorro agregado más bajas. Al mismo tiempo, cuando la esperanza de vida es más larga, las personas tienen que ahorrar más para la jubilación a lo largo de su vida laboral”, analiza el Fondo en su blog.

¿Cuál es entonces, la sugerencia del organismo? “El FMI sugiere que las personas trabajen más años y achicar jubilaciones”, tituló este jueves el diario La Nación. “El futuro del ahorro: el rol del diseño de los sistemas previsionales en un mundo que envejece”. Así se titula el informe en que el Fondo basa sus recomendaciones para reformar los sistemas jubilatorios de países como Brasil y Argentina.

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Cambiemos ya empezó a implementar algo de estas recetas, como vía de reducir el famoso “déficit fiscal”. Recordemos lo que pasó en diciembre de 2017. El Congreso aprobó la reforma jubilatoria que modificó la fórmula para calcular el monto de los haberes. Con la fórmula vigente antes de la votación, jubiladas y jubilados hubieran percibido en marzo de 2018 un aumento cercano al 12 %, de acuerdo a una actualización semestral de julio a diciembre. Al aplicarse la nueva fórmula que Cambiemos impuso con el aval del peronismo en el Congreso, el aumento fue de menos de la mitad: un 5,7 % limitado al trimestre julio-septiembre.

Christine Lagarde ha esbozado sus recomendaciones más de una vez, para garantizarse que Argentina cumpla con el esquema del pago de la deuda externa, ajustando sobre lo que considera gastos públicos innecesarios. En el blog mencionado, el organismo habla de la “la generosidad” de las pensiones públicas que más de un país debería revisar, entre ellos, como bien insistió nuevamente en estos días, la Argentina. $10.400 la mínima… ¿y la “generosidad”?

Vienen por más: los podemos enfrentar

En estas elecciones todas las alternativas políticas burguesas intentan presentarse ante el Fondo y los especuladores, como garantía de que el país seguirá adelante con “sustentabilidad”. Para Cambiemos, el sistema previsional no es sustentable. Las alternativas que se dicen opositoras, como el peronismo federal (Massa, Pichetto y Urtubey) y el kirchnerismo, han garantizado que el saqueo a jubilados y jubiladas -y del ajuste en general- haya pasado a fuerza de una dura represión alrededor del Congreso. Algunos lo han hecho con sus votos favorables, otros negándose a enfrentar el ataque en las calles.

El odio que generó el ataque a uno de los sectores más vulnerables, se expresó en las calles con contundencia y un calor que trajo a la memoria las jornadas de diciembre de 2001. ¿Qué pasó con esa bronca? ¿Qué pasó con todo ese descontento? Las principales fuerzas políticas y las conducciones sindicales pusieron todo de sí para canalizar ese proceso lejos de la calle y encauzarlo de manera “responsable” hacia el terreno electoral.

El FMI prepara una nueva arremetida. Quieren la reforma laboral que no pudieron pasar por la bronca que mostraron la clase trabajadora y los sectores populares, en defensa de sus abuelas y abuelos. Quieren una nueva reforma previsional. El kirchnerismo despotrica contra el ajuste y los tarifazos, pero dice que si gana las elecciones a lo sumo va a “renegociar” el pago de la deuda con el FMI. Mientras tanto, las dirigencia sindical que le es afín sostiene un discurso crítico pero no llama a medidas de lucha que puedan frenar el ataque.

El Frente de Izquierda denuncia esta tregua de la dirigencia sindical y plantea la necesidad de retomar el camino de lucha en las calles, al mismo tiempo que llama a fortalecer una alternativa política independiente hacia las próximas elecciones. Una alternativa que denuncie las políticas de ajuste oficiales, así como también el programa de ajuste de las diversas alas del peronismo, que no se proponen romper con el FMI.

 
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