Tony Guiteras y la revolución en Cuba

0
Share Button

 

JUAN LUIS HERNÁNDEZ

Historiador, docente UBA.

Número 23, septiembre 2015.

VER PDF

1

“Yo solo escribo de revolucionarios. Los reaccionarios que escriban de su gente, yo solo escribo de gente de izquierda”. La frase pertenece a Paco Ignacio Taibo II, escritor y ensayista mexicano que alcanzó gran éxito con sus biografías sobre el Che Guevara y Pancho Villa. En Tony Guiteras-Un hombre guapo, relata la historia de uno los más importantes y desconocidos personajes de la Revolución cubana de 1933 que derrumbó al sanguinario dictador Gerardo Machado.

El autor construye una narración donde las historias de vida de Antonio Guiteras Holmes (1906-1935), Ruben Martínez Villena (1899-1934) y Pablo de la Torriente Brau (1901-1936), están trazadas sobre un trasfondo histórico signado por profundas luchas sociales. El mérito del narrador es lograr una ajustada reconstrucción de la época, escrita con el aguerrido estilo de la novela histórica, que constituye a la vez una importante contribución sobre el estudio de la obra de Guiteras y sobre aspectos de la historia cubana de la década del ‘30 poco conocidos hasta ahora.

Resulta sugerente el análisis de la personalidad y la gestión del embajador estadounidense en La Habana, Summer Wells, quien intentó sin éxito una “mediación”, entre la dictadura y la oposición conciliadora para gestar una salida ordenada a la crisis de agosto de 1933. Así como la investigación sobre el ABC, un grupo terrorista de tendencia nacionalista de derecha, surgido en 1931, que alcanzó celebridad por sus acciones espectaculares, y que hasta ahora permanecía desconocido por las condiciones de clandestinidad en que se desarrolló su actuación. Y por supuesto, resulta también sumamente interesante la reconstrucción de la emergencia y el ascenso del sargento-taquígrafo Fulgencio Batista, personaje de enorme gravitación en los siguientes veinticinco años de historia cubana, producto él también de los sucesos de los treinta.

 

2

Antonio Guiteras Holmes nació el 22 de noviembre de 1906 en un pueblito de Filadelfia, Estados Unidos, hijo de un ingeniero cubano exiliado y una norteamericana de origen irlandés. En 1913 la familia volvió a Cuba, donde Antonio se recibe de bachiller en 1924, e ingresa en la Universidad de La Habana, donde decide estudiar Farmacia, graduándose en 1927. Bajo el influjo de Julio Antonio Mella, ingresa en el levantisco movimiento estudiantil cubano. Cuando a principios de 1927 se crea el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), Guiteras, representante de los estudiantes de Farmacia, será elegido para su dirección. Participará activamente en las luchas sociales y políticas de esos años, en el cual el DEU será uno de los principales baluartes en la oposición a la dictadura de Machado. Hacia fines de 1932 funda la Unión Revolucionaria (UR), con un programa que prefigura lo que será su gestión de gobierno: lucha armada contra la dictadura, convención constituyente, derechos sindicales, moratoria de la deuda externa, nacionalización de servicios públicos y ferrocarriles, reparto de tierras y disolución del ejército. A principios de 1933 inicia un proceso de lucha armada en la provincia de Oriente, donde el 29 de abril toma el cuartel del pueblo de San Luis, desde donde hace un llamado a la insurrección contra Machado. Planeó luego un ataque contra el cuartel de Bayamo (también en Oriente), con posterior repliegue a la Sierra Maestra. El 10 de agosto Guiteras y sus hombres inician su marcha sobre el cuartel, cuando todo el país estaba envuelto en la huelga general para terminar con el dictador. Finalmente el 12 de agosto, cuando Machado inicia su huida, Guiteras y sus compañeros entran en Bayamo y al día siguiente marchan sobre Santiago de Cuba, donde son vitoreados por la multitud. Un mes después, ingresa en el gobierno presidido por Ramón Grau San Martín, con el cargo de Secretario de Gobernación, desde donde intentará convertir en realidad el programa de la Unión Revolucionaria. Es la cabeza visible del ala izquierda del gobierno de los cien días. Tras su derrocamiento en enero de 1934, Guiteras impulsa la formación de la Joven Cuba (mayo de 1934), una organización que atraerá a gran cantidad de militantes del antiguo DEU, de la Federación Obrera de La Habana, trotskistas y anarquistas, y que aprueba un programa más radicalizado que el de la UR. La Joven Cuba participó de la huelga general de marzo de 1935, pero el proyecto fundamental de Guiteras, en el cual trabaja en sus últimas semanas de vida, es la organización de una expedición armada que saldría de México y se combinaría con un alzamiento en Oriente y Camaguey. Con este objetivo se trasladó al puerto de El Morrillo, con el propósito de salir del país rumbo a México, pero es sorprendido por soldados del ejército y muere en combate el 8 de mayo de 1935.

 

3

Gerardo Machado ascendió a la presidencia de Cuba en octubre de 1935. La isla era en esa época un típico país semicolonial estrechamente controlado por Estados Unidos. La Constitución de 1901 contenía la célebre cláusula Platt, por la cual Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir militarmente en Cuba. La economía cubana estaba centrada en el monocultivo azucarero, con Estados Unidos como único comprador del azúcar cubano y tasas aduaneras preferenciales para los productos estadounidenses.

El gobierno de Machado fue uno de los más feroces y corruptos de la historia de Cuba, caracterizado por una estrecha subordinación a los Estados Unidos y un uso indiscriminado del aparato represivo del Estado. Antes de asumir prometió que bajo su gobierno “ninguna huelga durará más de 15 minutos”. Consecuentemente, reprimió duramente todas las protestas obreras, persiguió la actividad sindical, encarceló a gran cantidad de dirigentes sindicales y estudiantiles. Además, se generalizó el asesinato de opositores, practicados por sicarios y parapoliciales de la dictadura, como el dirigente gremial Fidel López o el periodista conservador Armando André. La crisis de 1929 golpeó duramente la economía cubana, por lo cual se intensificó un amplio movimiento de oposición a la dictadura, que incluyó al Directorio Estudiantil Universitario (DEU), a la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC, creada en 1925), y con distinto nivel de beligerancia, a los distintos partidos políticos cubanos opositores.

Como ya se dijo, la caída de Machado se produjo el 12 de agosto de 1933, como consecuencia de la confluencia de una huelga general y un gran movimiento cívico de oposición. La escalada huelguística comenzó en julio con una huelga del transporte urbano en La Habana, a la que se fueron sumando tranviarios, choferes de taxis, portuarios, docentes, periodistas, gráficos, obreros tabacaleros y de los ingenios de azúcar. En un clima de gran agitación, con manifestaciones y sabotajes, la CNOC convocó finalmente a la huelga general a partir del 5 de agosto. Todos pedían la salida de la dictadura, excepto el Partido Comunista. El 6 de agosto Machado convocó a la CNOC y al PC y les ofrece una respuesta positiva a las demandas económicas y la legalización a cambio del levantamiento de la huelga. Los dirigentes comunistas, que caracterizaban a las fuerzas opositoras como “como bloque burgués latifundista”, decidieron aceptar la propuesta, con el argumento que la caída de Machado provocaría la intervención militar estadounidense. Las bases obreras rechazaron en asambleas el levantamiento de la huelga, al tiempo que crecía la deliberación en los cuarteles militares. Ante el agravamiento de la situación, el embajador Summer Wells dio por concluida su gestión de “mediación” en la crisis política. Machado debió partir al exilio.

 

4

Tras la caída de Machado, mientras se intentaba organizar un gobierno de transición, se produjeron dos hechos relevantes: la sublevación de los suboficiales del ejército, que deponen al alto mando cómplice de la dictadura, y la radicalización y ascenso del movimiento obrero, con ocupaciones de ingenios y organización de consejos de obreros y trabajadores agrícolas. El 21 de agosto fue tomada por los trabajadores la primera refinería de azúcar en Punta Alegre, Camaguey; un mes después ya había 36 ingenios bajo control de los trabajadores, que habían organizado “soviets” en Mabay, Jaronu, Senado, Santa Lucía y otras centrales (Petras, 1986). La insurrección militar estuvo acaudillada por los “sargentos”, que imponen a uno de ellos, el sargento-taquígrafo Fulgencio Batista, como nuevo líder militar. En este contexto Fulgencio Batista y el DEU impulsan como jefe de gobierno al profesor universitario Ramón Grau San Martín, quien asume el 10 de septiembre. Se inicia así el gobierno de los “cien días”, con Antonio Guiteras como secretario de Gobernación, Marina y Guerra. Entre el 10 de septiembre de 1933 y el 15 de enero de 1934, este gobierno, no reconocido ni por los Estados Unidos ni por el Partido Comunista, sanciona distintas leyes sociales impulsadas por Guiteras: jornada de 8 horas, salario mínimo para los cortadores de caña, accidentes de trabajo, moratoria para los inquilinos, Autonomía Universitaria, reparto de tierras las estatales, desconocimiento de empréstitos contraídos con la banca norteamericana, incautación de la Electric Bond and Share Company, compañía de electricidad estadounidense, disponiendo además la rebaja de las tarifas. Guiteras propuso la convocatoria de una Asamblea Constituyente para abolir la Enmienda Platt, y elaborar una nueva Constitución que incluyese todas estas reformas sociales. Los comunistas, siguiendo la orientación de la Internacional, caracterizaron al gobierno de Grau San Martín como un gobierno burgués más, desplegando una política ultrasectaria que los aisló y les impidió encabezar el proceso revolucionario, mientras imprimían al movimiento obrero una orientación economicista que encerró a los trabadores en la lucha por sus reivindicaciones corporativas.

Sin embargo, tras el derrocamiento de Grau San Martín, en marzo de 1935 el movimiento opositor se reanimó, y se lanzó una nueva huelga general, reclamando la salida de Batista del gobierno. Aunque finalmente fue doblegada, esta huelga logró poner un límite a la contraofensiva reaccionaria, que no pudo revertir totalmente las conquistas sociales de la revolución y evitar la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Esta finalmente aprobó la Constitución de 1940, la más democrática que tuvo Cuba en el período republicano, aun cuando su inspirador, Antonio Guiteras, fuera asesinado en mayo de 1935, en el reflujo del movimiento de masas.

 

5

En torno al libro de Paco Taibo II, nos interesa discutir algunas cuestiones. “Esta será la historia de varios personajes maravillosos”, advierte el autor en las primeras páginas, refiriéndose a las historias de Antonio Guiteras, Ruben Martínez Villena y Pablo de la Torriente Brau. Los tres tienen en común pertenecer a la misma generación y morir en plena juventud, pero su recorrido vital sigue coordenadas muy diferentes.A lo largo de toda su trayectoria, las posiciones políticas de Guiteras se dieron de bruces con la línea oficial del comunismo cubano. Martínez Villena, más allá de su impronta romántica de poeta y literato, fue el adalid de los aspectos más cuestionables de la política del PC durante este período, merecedores incluso de advertencias críticas de la Internacional Comunista. Pablo de la Torriente Brau, notable periodista y escritor, si bien acompañó las luchas en que estuvieron involucrados los comunistas, lo hizo desde una posición independiente, por momentos no exenta de lúcida crítica. De la Torriente Brau y Martínez Villena eran amigos, pero no mantuvieron relaciones con Guiteras, apenas se cuenta con un vibrante artículo del primero en ocasión de su muerte. Estudiarlos de conjunto puede ser una estrategia de narración válida, pero tiende a crear la imagen de un vínculo entre los tres, ajeno al transcurrir histórico de sus vidas.

El libro está enfocado centralmente en el análisis de la lucha política y las acciones armadas –sobre lo cual realiza novedosos aportes– pero deja en un segundo plano todo lo concerniente al estudio del movimiento obrero durante el período. Relativiza la huelga general que precipitó el derrocamiento de la dictadura de Machado, así como las ocupaciones de ingenios y los avances organizativos posteriores. Ya el título del capítulo dedicado a este tema (“Los soviets tropicales”), revela un cierto tono burlesco: para el autor eran más el resultado de la insistencia trasnochada de los agitadores enviados por la Internacional Comunista que un auténtico proceso de organización surgido desde el movimiento obrero. Una omisión importante es la actuación de la Oposición de Izquierda, el Partido Bolchevique Leninista (PBL), dirigido por Sandalio Junco y Marcos García Villareal. Es de suponer que pesaron en el autor prejuicios contra los troskistas, pero suena extraña su ausencia en un libro dedicado a estudiar la vida y obra de Antonio Guiteras ya que, como es sabido, por lo menos desde la asunción del gobierno de Grau San Martín, el PBL fue uno de los aliados más cercanos de Guiteras. Quizás estos prejuicios del autor expliquen el pobre tratamiento de la Joven Cuba, la organización fundada por Guiteras tras su experiencia gubernamental, que contó con la adhesión de muchos de los militantes que seguían a Junco.

 

6

Para finalizar, digamos que si para Paco Taibo II Guiteras promovía una revolución democrática y antiimperialista, para Fernando Martínez Heredia (2001) el fundador de la Joven Cuba habría comprendido que la liberación efectiva solo podría alcanzarse mediante la revolución socialista, debiendo considerárselo “uno de los iniciadores del comunismo en Cuba”. Si la primera afirmación de Martínez Heredia puede discutirse, ya que el Programa de la Joven Cuba de octubre de 1934 expresaba que Cuba sería realmente una nación cuando “…el Estado cubano se estructure conforme los postulados del socialismo…”, la segunda apreciación nos parece exagerada y confusa.

En nuestra opinión, Guiteras constituye un eslabón fundamental de una tradición revolucionaria iniciada en Cuba a fines del siglo XIX con José Martí y Antonio Maceo, y que dos décadas después de la Revolución del ‘33 será recogida por los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio (M 26J). Tradición revolucionaria que se constituye, como señalara James Petras (1986), en forma paralela e inversa al derrotero del Partido Comunista, caracterizado por una orientación invariablemente sectaria, declamatoria del socialismo pero conciliadora con el oficialismo civil y militar. Solo invirtiendo este patrón de intervención política pudo el M 26J hegemonizar al conjunto de la oposición en la lucha contra la dictadura de Batista. A posteriori, se intenta construir una historia del antiguo Partido Comunista de Cuba absorbiendo todas las tradiciones revolucionarias del país, borrando las diferencias con Mella y Guiteras, lo que obliga a extremar los reparos ante las expresiones confusas o la insinuación de “genealogías” revolucionarias de dudosa procedencia. Estos y otros muchos problemas podrán discutirse a partir de este interesante y apasionante libro que, como ya dijimos, ilumina uno de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea de Cuba.

 

Bibliografía

Guevara, Gustavo (2013), Sobre las revoluciones latinoamericanas del siglo XX, Buenos Aires: Newen Mapu.

Martínez Heredia, Fernando (2001), El corrimiento hacia el rojo, La Habana: Letras Cubanas.

Taibo II, Paco Ignacio (2009), Tony Guiteras-Un hombre guapo, La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

Petras, James (1986), Clase, Estado y poder en el tercer mundo, México: FCE.

Cuba

No comments

Te puede interesar

Presentación Ideas de Izquierda 20

Junio 2015 - La coyuntura electoral, cada vez más virada a derecha, insiste en apartar del escenario político a los trabajadores. En sentido inverso, los ...