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Red Internacional

Este sábado, en la cena encuentro que el PTS en el Frente de Izquierda realizó en el Club Platense por el 1° de Mayo, trabajadores y trabajadoras de la agrupación Marrón de Astillero Río Santiago recordaron a sus compañeros Miguel Lago, "Quique" Ferreyra, y Oscar "Cabeza" Acosta, fallecidos en el último tiempo. Compartimos las palabras de homenaje. Miguel, "Quique" y "Cabeza", presentes!

Lunes 2 de mayo | 21:00

Cerca de mil personas asistieron este sábado a la cena encuentro que el PTS en el Frente de Izquierda realizó en el Club Platense, para conmemorar el 1° Mayo, junto a la diputada nacional Myriam Bregman y la referente local, Luana Simioni.

Entre las delegaciones presentes se destacó la de las y los trabajadores de la Agrupación Marrón de Astillero Río Santiago (ARS), junto a sus familias y a las familias de sus compañeros obreros recientemente fallecidos. Desde la Agrupación Marrón realizaron un homenaje a Miguel Lago, dirigente obrero del ARS y fundador del PTS, a "Quique Ferreyra", y al "Cabeza" Acosta, reivindicando la militancia revolucionaria que siempre sostuvieron. Y, a través de ellos, a el "Cuis" Sosa, a "Chacho" Verón y a "Willy" Vera, compañeros de la fábrica y de la lucha. También a Sergio Alonso, compañero trabajador de YPF también fallecido.

La delegación de compañeros y compañeras de La Marrón desplegó una foto gigante dónde puede verse a "Quique", el "Cabeza" y Miguel y junto a ellos la palabra "Presentes". Giuliana, estudiante de la Juventud del PTS, leyó unas palabras escritas por otro compañero del ARS y dirigente obrero de La Marrón, Hernán García, ante el silencio y el abrazo de las familias astilleras. La gigantografía en memoria de los compañeros tiene un lugar en la fábrica, donde será colocada en los próximos días.

Quique, Cabeza y Miguel, la foto elegida para el homenaje
Quique, Cabeza y Miguel, la foto elegida para el homenaje

Palabras de homenaje a los obreros revolucionarios del ARS

Cuantos sentimientos vuela en un paisaje de totoras y aguas marrones,
como la de mi bandera, cada vez que una de esas embarcaciones tan rígidas por fuera
y tan sensibles por dentro, tan inertes y tan vivas,
como las manos curtidas de quienes dejan una parte de sí,
sobre ese metal oxidado de un tiempo irrecuperable.
Cómo no sentir que se desprende una parte de esas almas que nada los detuvo
ante la construcción de algo más que un barco,
ni el crudo invierno que emblanquece las gradas heladas de sueños,
ni el agobiante calor de un verano tan hostil que funde los cuerpos aferrados al metal hirviente de sudor y resistencia de esos corazones valientes.
Quien no pudiera apropiarse de esa pertenencia tan genuina,
que lleva la sangre de los explotados,
aunque tan privada del privilegio de navegarlas en libertad.
Entre una multitud que fija su mirada esperando el ansiado momento,
explota en un grito visceral, entre cascos y lágrimas
que se deslizan por los rieles engrasados, acompañando el partir de la nave
y en el trayecto no escapa del ambiente, ese presente de los caídos,
los que solo pueden morir físicamente, por que solo mueren los que se olvidan,
nuestra clase se enorgullece de su tradición,
de los hilos de continuidad que nos dejaron esos hombres y mujeres impregnados en la sangre, que llevan en si el valor inclaudicable de los espartanos,
de los imprescindibles para los tiempos que se vienen,
que las tijeras del Capital recurrentemente quieren cortar,
pero ese goce único, incomparable, es mucho más que un barco tocando el agua,
es mucho más que remaches, cordones y caños que se van,
es mucho más que mantener a flote esas miles de toneladas.
Es la fuerza de nuestra clase que lo hace posible, esa fuerza que todo lo mueve, que todo lo transforma y seguramente que todo lo puede.

Miguel, Quique, y Cabe Presentes!




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