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Aumenta el hambre, pero Kicillof sigue mandando bolsones de miseria a las escuelas

La mañana de este viernes 3 las maestras volvieron a garantizar la entrega de alimentos. Es la segunda que se realiza en La Matanza desde que se decretó la cuarentena obligatoria. Conocé los testimonios y denuncias de maestras y familias.

Gabriela Scarpino

Docente Suteba La Matanza|Subdelegada

Sábado 4 de abril | 09:44

Los bolsones que llegaron a las escuelas, las colas de las familias, y las docentes solidarias

A quince días de la primera entrega, los bolsones que entrega el gobierno bonaerense vuelven a constar de unos pocos alimentos de bajo contenido nutricional. Bolsones que no atienden a las necesidades de los niños y niñas y las dificultades de las familias, agravadas por una crisis que se hace sentir con mayor intensidad día tras días.

Desde que Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus, muchos ya perdieron sus ingresos y no tienen otra forma de conseguirlos dado que estan en negro o desocupados. Para colmo los 10.000 pesos que prometió el gobierno - insuficientes al lado de una canasta familiar que supera los 60.000 - aún no llegan, y tampoco se sabe a ciencia cierta quien los cobrará y quien no.

Este viernes temprano, cuando las maestras iban camino a las escuelas, se encontraron con los abuelos haciendo colas interminables. Algunos estuvieron con frazadas desde la noche anterior. Son los más vulnerables de los grupos de riesgo pero pasaron horas en la calle para recibir una jubilación que está muy lejos de satisfacer lo mínimo, alimentación adecuada y medicación.
Con otros actores, la escena se repetía en las escuelas con colas de madres esperando “los bolsones”.

Pese a la denuncia que realizamos desde Suteba Matanza y a que existe un fallo judicial que insta a Kicillof a responder por la falta de entrega de comida en las escuelas de la provincia de Buenos Aires, ante el amparo presentado por docentes y abogadas del CEPRODH, hoy nuevamente entregaron “una bolsa de miseria”.

También fuimos recibiendo denuncias de escuelas secundarias, donde llegarán mercaderías la semana entrante, pero que está lejos de cubrir la matrícula. Un ejemplo es la secundaria 18 de Ramos Mejía, que tiene una matrícula de 400 estudiantes, y sólo llegará para 140. O el caso de la secundaria 84 de Virrey del Pino, donde asisten 700 alumnos, pero sólo les enviarán mercadería a 200.

La voz de las familias

Estuvimos en la primaria 118, y conversamos con las madres. Ellas nos comentaron cómo están pasando la cuarentena, y plantearon sus reclamos.

Por ejemplo Mara nos cuenta: “estoy pasando mal la cuarentena. Desde que empezó me quedé sin trabajo, soy empleada doméstica, mi marido es albañil, y las obras están paradas, sólo la AUH tenemos como ingreso, y tenemos dos hijas, que son alumnas de ésta escuela. Así que me acerqué a buscar los alimentos, pero me encontré con un problema porque mis hijas no pueden comer estos alimentos, son celiacas, necesitan productos sin Tacc. El pan por ejemplo sale alrededor de 400 pesos, es inalcanzable la verdad la estamos pasando muy mal”

O el testimonio de otra mamá que comentó a La Izquierda Diario “No tengo trabajo, tengo HIV, pago alquiler y vivo de una pensión por eso vengo a buscar la comida al comedor. El 4 me toca cobrar, me tengo que re cuidar, porque que el virus avanza rápido en mi caso. Y no puedo cobrar los 10.000 pesos porque tengo la pensión” .

No es nada nuevo para nosotras las docentes las condiciones de vida de nuestro estudiantes, sin embargo se agrava ante nuestros ojos y el gobierno sigue respondiendo con medidas aisladas.

La cuarentena obligatoria como sinónimo de cuidado sanitario, nada tiene que ver con lo que vivimos hoy tanto en La Matanza como en el resto del país: millones que perdieron el trabajo, los suspendieron, viven hacinados y sin acceso a los servicios básicos. Obligados a hacer colas sin importar su edad o sus condiciones de salud para recibir unos magros haberes.

Fernández, y los bancos que ganan cifras incalculables, dejaron a los más vulnerables expuestos al contagio. Ellos privilegian la ganancia capitalista, a costa de la vida y salud de los jubilados, los niños y las niñas.

Ante está situación la única salida es la que podemos construir los trabajadores organizándonos, pues somos los únicos interesados en defender nuestros intereses: en este caso las docentes junto al conjunto de la comunidad educativa . Por eso desde la agrupación marrón (PTS en el FIT-U) proponemos el siguiente debate a los docentes de La Matanza: ¿Cómo organizamos la solidaridad?







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