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“Yo ya gané”: el FMI festeja después de reunirse con Alberto Fernández y Lavagna

Los candidatos presidenciales del Frente de Todos y Consenso Federal se reunieron con los funcionarios del organismo. Plantearon la intención de "renegociar" el acuerdo, es decir, definir nuevos términos para seguir con el ajuste.

Jueves 27 de junio | 23:56

"Yo ya gané", podría afirmar el FMI respecto del resultado electoral en la Argentina, que promete mantener una alta incertidumbre hasta octubre, que podría incluso prolongarse hasta el balotaje.

Y si bien desde que se firmó el Acuerdo Stand-by en junio del año pasado el organismo multilateral presidido por Christine Lagarde viene actuando descaradamente en favor del gobierno de Mauricio Macri, del cual se convirtió en el principal aportante de campaña, también se aseguró, en buena medida, que si en octubre perdiera el actual oficialismo, la futura administración tampoco sacará los pies del plato.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, y el representante residente en Argentina, Trevor Alleyn, se reunieron ayer con los dos principales candidatos de la oposición, Alberto Fernández y Roberto Lavagna. Y si bien ambos escenificaron dureza, destacando preocupación por el uso de los fondos y por los términos del Acuerdo Stand-By, transmitieron un mensaje "responsable": ambos manifestaron su intención de "renegociar", lo que es otra forma de decir que buscarán definir nuevos términos para seguir cumpliendo.

Vandorismo verbal

Primero fue el turno de Alberto Fernández. El candidato a presidente por el Frente de Todos se reunió durante el mediodía de este jueves con representantes del FMI y les planteó la necesidad de renegociar. También les manifestó su preocupación porque los créditos del organismo "se usaron para financiar 30 mil millones de dólares de fuga de capitales especulativos".

Terminado el encuentro, Fernández emitió un comunicado en el que afirmó que luego de firmado el acuerdo con el FMI el Gobierno de Macri "no cumplió con el propósito de reducir la deuda y la inflación, recuperar el crecimiento, generar empleo y combatir la pobreza’’.­

El mismo comunicado afirmó también que si logra imponerse en los comicios de octubre, como presidente buscará "estabilizar la economía para poder crecer como condición necesaria para pagar nuestras deudas.­ Le transmití al FMI nuestra disposición a reformular los acuerdos sin exigirle más esfuerzos a nuestro pueblo”, remarcó Fernández.

Sin embargo, a pesar de estas "muestras de firmeza" ante los enviados del FMI, la premisa básica de que es inevitable "honrar" las deudas y actuar de manera "responsable" ante el FMI desmiente la posibilidad de contar con márgenes de maniobra para este pretendido objetivo.

La experiencia de otros países como Grecia en los últimos años ha mostrado que estos planteos de "negociar con dureza", que se realizan al mismo tiempo que se reconoce las prerrogativas del FMI, están destinados al fracaso. Sin acceso al crédito internacional y dependiente todavía de nuevos desembolsos del organismo en 2020 (aunque mucho menores que lo aportado en estos años), cualquiera que llegue deberá contar con el beneplácito del organismo si se propone continuar la estabilidad financiera.

Solo podría plantearse un camino alternativo de estar dispuestos a cuestionar los entuertos financieros armados por Macri con la deuda, cosa que Fernández y sus posibles ministros aclararon que no harán de ningún modo. Por eso, declaraciones como las de este jueves son pirotecnia discursiva mientras se preparan para terminar siendo garantes del ajuste, que es lo único que el FMI acepta de los gobiernos a los que les presta plata para que paguen a los acreedores privados.

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Por su parte, Roberto Lavagna, que recibió más tarde a los enviados del organismo junto a su precandidato a vicepresidente Juan Manuel Urtubey, también planteó la intención de renegociar los plazos: "Le dijimos a la misión del FMI que el Gobierno de Consenso Federal renegociará los plazos del Stand By porque, así como están, ahogan por muchos años la esperanza de crecimiento de los argentinos. ¡Ellos y el gobierno lo saben!", manifestó el ex ministro en Twitter.

Lavagna agregó en otro tweet que "el Gobierno tiene la responsabilidad de empezar, ya mismo, a solicitar un alargamiento de plazos de los grandes vencimientos que acumuló para el 2021 y 2022".

Pero sabemos a cambio de qué accede el FMI a alargar los plazos para cobrar sus préstamos: ajustes y nuevas "reformas estructurales", como la previsional, la laboral, o la tributaria. Todo lo que ya en estos años Macri esbozó y dejó en muchos aspectos en el tintero. Esta agenda promete venir gane quien gane.

Así lo entiende también el economista Guillermo Nielsen, cercano a Alberto Fernández: en una entrevista publicada el miércoles en Noticias sostuvo que el FMI "va a poner en el centro de la escena la reforma previsional, que es el principal rubro de gasto público y con la indexación más agresiva. Es un problemón y la Argentina tiene que resolverlo".

Otros términos para seguir priorizando la deuda

La Argentina afronta en los próximos años vencimientos de deuda en promedio por USD 40 mil millones anuales. No cuenta con acceso al crédito y a lo sumo puede lograr del comercio exterior USD 10 mil millones. Hay un agujero de dólares que es lo que justifica el ajuste que exige el FMI: para seguir cumpliendo con los acreedores el organismo exige que el país genere excedente fiscal (que el Estado recaude más de lo que gasta) y de sus cuentas externas (lo que el país "paga" al resto del mundo por bienes y servicios debe caer para contar con más dólares). La política económica se encuentra completamente subordinada a pagar la deuda, y esto solo puede lograrse a costa del "hambre y la sed", como en los tiempos de Nicolás Avellaneda, presidente que en 1875 también planteaba que pagar la deuda iría primero que todo lo demás.

Esto hoy se plasma en ajuste de los gastos en educación, salud, en construcción de hospitales, escuelas y viviendas, y también a costa de más penuria par los jubilados y beneficiarios de AUH, de hundimiento de la economía sin final a la vista y destrucción del empleo.

Por eso, al contrario de lo que se propone Macri y de lo que también aseguran los candidatos de la oposición, hay que dar vuelta las prioridades: primero las necesidades de la clase trabajadora y sectores populares. Que la crisis la paguen los usureros y los grandes empresarios que la generaron.







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