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Red Internacional

PARO NACIONAL 22M. Y luego del 22 de marzo, ¿qué?

El 23 de marzo, un día después de la jornada de movilización convocada por la CUT, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Modernización de las Relaciones Laborales, que mantiene en pie el Código Laboral de la Dictadura.

El 23 de marzo, un día después de la jornada de movilización convocada por la CUT, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Modernización de las Relaciones Laborales, que mantiene en pie el Código Laboral de la Dictadura. Clave es que esta aprobación incluyó el concepto de “adecuaciones necesarias”, que facilitará el reemplazo encubierto. La legislación es un mero maquillaje al Código del Trabajo. La movilización del 22 no doblegó la voluntad de los empresarios y sus políticos.

Ximena Rincón, ministra del Trabajo; Rodrigo Valdés, ministro de Hacienda; Nicolás Eyzaguirre, Segpres; Jorge Burgos, de Interior; y Marcelo Díaz, Segegob, se concentraron ese día en el Congreso con el fin de empujar la aprobación de las indicaciones del Gobierno. Algunas continuarán debatiéndose en Comisión Mixta de la Cámara y el Senado: negociación interempresa, huelga pacífica, negociación semirreglada e información para los sindicatos en la negociación. Especialmente importante para el Gobierno era la indicación de “adecuaciones necesarias”, pues continúa negando el derecho efectivo a huelga en Chile, un tema muy sensible para el empresariado.

Ximena Rincón quiso dar una explicación “tranquilizadora”, para engañar a los trabajadores y trabajadoras: “La norma lo que hace es garantizar que los dos derechos que están en juego hoy día, el de los que están en huelga y los que no están en huelga puedan ejercer esos derechos, y cuando la adecuación persiga que los trabajadores que no están en huelga puedan ejercer su trabajo, eso es una adecuación legítima. Cuando lo que busca es minimizar los efectos de la huelga, como lo ha dicho el ministro Valdés, lo que hay es una práctica desleal que contraviene el principio del proyecto”.

¿Entonces por qué no decir lisa y llanamente “derecho efectivo a huelga”? ¿Entonces para qué agregar conceptos como el de “adecuaciones necesarias”?

La estrategia de presión parlamentaria llevada adelante por la CUT, fracasó. El paro llegó y al otro día se aprobó la reforma en la Cámara. Con la convocatoria al 22, el Partido Comunista y la Nueva Mayoría, a la cabeza de la CUT, pretendían dos cosas. Primero, “airear” un poco su imagen deteriorada como dirigentes de la clase obrera. Segundo, respaldar al Gobierno y al “progresismo” al interior de la Nueva Mayoría. ¿Lo han conseguido?

Nolberto Díaz, DC y vicepresidente CUT, decía luego del 22: “Pocas organizaciones, o ninguna mejor dicho, puede convocar como convoca la CUT”. Podríamos creer que los alrededor de 18 mil trabajadores y trabajadoras movilizados en Santiago, las adhesiones de una serie de sindicatos del sector público y la minería, la realización de cortes protagonizados por mineros en Antofagasta, los estudiantes secundarios que marcharon junto a sus profesores y los universitarios del Pedagógico y la Universidad de Chile que marcharon ese día, fueron “convocados por la CUT”. ¿Es así?

Si vemos sólo la “superficie de los hechos”, si miramos sólo “por encima” lo que ocurrió el 22, respondemos sí: la CUT llama, estos sindicatos y estudiantes se movilizan. Es la mirada de la burocracia sindical, que busca a toda costa mostrarse fuerte. Pero, viendo con mayor profundidad y detención y poniendo oídos a lo que se vio ese día en las columnas y en los lugares de trabajo nos damos cuenta de que los miles que se movilizaron se sintieron convocados por razones muy distintas a las de estos dirigentes. Una parte –es cierto- aún confía en estos. Pero, otra parte, no menor, no fue a la marcha para darles “aire”, tampoco para apoyar al Gobierno y al sector “progresista” de la Nueva Mayoría.

Por ejemplo, en Valparaíso se desplegó una columna de alrededor de 30 trabajadores de Correos Chile, con un lienzo con la consigna No a la reforma de los corruptos, por el derecho efectivo a huelga. En la marcha desde Plaza Italia, dentro de la columna de Correos Chile, un lienzo decía Sueldos dignos en Correos Chile, fuera los corruptos. En este sentido, Cristián Aguilera Alcorce, delegado del Sindicato Nacional de Carteros por el Centro de Distribución Postal 2 de Viña del mar, explicó que “en Correos ocurre lo mismo que en Chile, al trabajador le pagan una miseria, $250 mil como sueldo base para gente que lleva 30 años en la empresa, mientras el gerente tiene un sueldo bruto de casi $27 millones. Nosotros creemos que todos esos diputados que reciben millones de las empresas y que ganan dietas de $13 millones, al igual que los altos mandos de esta empresa, viven y lucran a costa de mantenernos en la miseria. En Correos no se respetan los años de servicio, no existen ya los bienios, y por el desgaste físico, por el agobio de todos los días, nos enfermamos, lo que se suma al sistema de salud pública que hay en Chile. Por eso marchamos contra los corruptos, que son los mismos que están decidiendo nuestro destino con la reforma laboral. Nos convoca eso, no los dirigentes de la CUT y tampoco venimos a respaldar a nuestros propios dirigentes de Correos, que hasta hace muy poco defendían el “diálogo social” con la empresa que en vez de dialogar sólo ha jugado con descuentos arbitrarios en las liquidaciones de sueldos en los últimos 2 meses”, manifiesta.

El Sindicato del GAM, que movilizó a unas 45 personas, tampoco lo hizo tras la burocracia de la CUT. Simón Bousquet argumentó que “confirmamos que fue un paro al que había que sumarse, se armó el debate si había primero que ver las demandas internas e ir a pelear después las cosas nacionales, pero pudimos tomar ambas. En la tarde, después de marchar, hicimos una reflexión tipo claustro donde abordamos qué problemas nos aquejan, cómo conseguir más unidad entre nosotros mismos y hacia fuera. Todos sabían que hay una especie de gallito CUT-Gobierno, pero que a la CUT no se le puede salir de las manos, pues está en alianza con el Gobierno. Vimos también una oportunidad para plantear demandas propias”, aseguró el dirigente.

Un joven trabajador industrial del área de alimentación, que marchó en la zona norte, desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, señaló que mientras repartía la declaración de Alternativa Obrera notó que “a pesar de que había muchas banderas de la CUT, vi mucha interacción entre trabajadores, por ejemplo, a gente que iba tras el lienzo de la CONSTRAMET, hablar con gente de la columna de la salud, se notaba un ánimo de descontento más general. También una grupo muy llamativo de trabajadores de Correos Chile con un lienzo contra los corruptos”. Por su parte, la “coordinadora de hospitales base” paró dos días y por demandas propias.

Por esto, los dos objetivos de la dirección de la CUT arriba señalados, no se realizaron.

Por otro lado, si bien, llamaron al paro, no lo prepararon activamente desde la base. Y la desconfianza que generan hizo que muchos trabajadores se restaran de participar. Eso lo vimos con claridad en profesores. De este modo, la estrategia de los dirigentes de la CUT termina obstaculizando la realización de un paro más profundo, por mucho que hayan sido ellos quienes lo convocaron. La jornada del 22 fue una movilización con paro parcial en el sector público esencialmente. No un paro nacional propiamente dicho.

Durante la jornada, la agrupación de trabajadores Alternativa Obrera, en ciudades como Antofagasta, Santiago, Valparaíso y Temuco, fue parte de las marchas y paralizaciones planteando un llamado a actuar con independencia del Gobierno y el Parlamento corruptos y la necesidad de que la CUT rompa con el Gobierno. Según Erwin Muñoz, miembro de esta agrupación y dirigente del sindicato Komatsu Reman, “es necesario preguntarnos qué sigue. Necesitamos un plan de lucha, hay que partir por ponerle fecha a un nuevo paro, no dejarlo en el enunciado, y prepararlo desde la base. Son muchas las necesidades postergadas de los trabajadores. Necesitamos discutir nuestras demandas desde la base, no esperando que los parlamentarios y dirigentes que les son serviles decidan nuestro futuro”.

Indudablemente. Que al otro día de la movilización se apruebe la reforma laboral en la Cámara, algo debe decirnos de cómo se han hecho las cosas.


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