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Red Internacional

Dirigentes de las CTA de los Trabajadores se reunieron con Alberto Fernández. La campaña contra el endeudamiento, su desconocimiento o revisión quedaron en el pasado. Dejaron la foto y se fueron, como otros, con la promesa de que “no habrá ajuste”.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Martes 14 de diciembre de 2021 | 09:44
Foto: @DanielCatalano_

Este lunes dirigentes de la CTA estuvieron en Casa Rosada. Participaron por la central sindical Roberto Baradel (SUTEBA), Pedro Wasiejko (Neumático), Daniel Catalano (ATE-Capital), Edgardo Llano (APA), Sonia Alesso (CTERA), Yamile Socolovsky (CONADU) y Claudio Marín (FOETRA), entre otros. Hugo Yasky estaba aislado y no pudo concurrir.

El encuentro formó parte de las reuniones y eventos que viene teniendo el Presidente y sus ministros con sectores del Frente de Todos. Tras la “charla” de Guzmán en la CGT y el acto en Plaza de Mayo, la reunión de ayer intentó mostrar apoyos, en este caso “progresistas”, a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Pensar que la anterior presencia de referentes de la CTA en Casa Rosada había sido para proponer la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario. Pasaron cosas.

Los pocos trascendidos de la reunión corrieron por cuenta de los propios dirigentes que dialogaron con medios o “tuitearon” comentarios.

Roberto Baradel contó que desde la central se pusieron a disposición del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, para colaborar en los controles de precios. Más allá de la voluntad de Baradel, dejaba expuesto el fracaso de la política “anti-inflacionaria” del Gobierno. El aumento del costo de vida se acerca al 50% en 2021 y en el mismo momento de la reunión el propio Feletti anunciaba el fin del “congelamiento” y un nuevo esquema “voluntario” de Precios Cuidados. Las y los estatales ya perdieron 25% desde 2015 y a este ritmo no parece que lo vayan a recuperar.

También hablaron sobre temas como la situación de Milagro Sala y el caso Santiago Maldonado, cuestiones sobre las que la gestión Fernández-Fernández aún no ha dado respuestas (positivas).

Sin embargo, el tema clave fue el acuerdo con el Fondo Monetario. “El Presidente explicó que rechazan absolutamente plantear un ajuste", señaló Baradel. Lo mismo repitieron otros de los participantes. La definición ya parece un slogan de la dirigencia sindical ligada al FDT. Las mismas palabras usaron Héctor Daer y Antonio Caló al salir de la reunión con Guzmán.

La promesa sin embargo choca con todos los análisis serios sobre el acuerdo de facilidades extendidas que está discutiendo el país con el staff del organismo, e incluye “reducción del déficit fiscal”, “coordinación de precios y salarios” y otras medidas no escritas que implicará un ajuste en los próximos años.

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Un ejemplo es el Presupuesto 2022 que se empezó a discutir ayer y el oficialismo quiere aprobar rápidamente para mostrar en Washington, seguramente en el mismo sobre que las fotos "épicas" que fue recolectando estos días. Además de los “dibujos” tradicionales que hacen los ministros de economías con algunas estimaciones (inflación, devaluación, crecimiento), confirma que seguimos por el sendero del ajuste fiscal como explicamos acá. Eso incluye un tema muy sensible: un nuevo ataque a las jubilaciones.

A pesar de todo, la conducción de la CTA miró para otro lado y confió en las promesas del Presidente. Daniel Catalano aseguró que del Presupuesto 2020 solo marcaron "situaciones puntuales de lo que va a pasar con el financiamiento educativo".

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Tampoco dijo nada de los más 6.000 millones de dólares que “la patria” le pagará este año al FMI de aquella deuda contraída por Macri, ni de los 8.800 que Guzmán quiere pagar en 2022 solo por intereses de deuda. Aunque ahorrar esa “platita” significó un ajuste de los gastos sociales.

Vale destacar que uno de los que estuvo en la reunión fue Pedro Wasiejko, hoy presidente del Astillero Río Santiago. Se puede decir que es un adelantado para los tiempos que vienen. Desde que llegó a su cargo manifestó sus intenciones de convertirlo en una sociedad anónima y ante el rechazo obrero reformuló su planteo y propone una Sociedad del Estado, que pueda hacer negocios con empresas privadas y precarizar las condiciones de trabajo.

Así la conducción de la CTA pasó de convocar movilizaciones en 2018 contra el endeudamiento de Macri y el pago de la deuda al Fondo, con la consigna “La Patria está en peligro”, a sumarse al apoyo a las negociaciones en Washington para “mejorar el acuerdo”. Un cambio de postura que usted opinará si es irracional o cínico, pero lo que no hay dudas es que desarma a las trabajadoras y trabajadores estatales y docentes para los años que vienen bajo el régimen del FMI. La historia del país, que muchos de quienes estuvieron ayer no pueden desconocer, así lo advierte.

Lejos de romper su subordinación al Gobierno, convocar asambleas en dependencias y escuelas para que la clase trabajadora discuta qué opina del pacto y cómo enfrentarlo, la dirigencia de la CTA se suma a la campaña y hace de portavoz de las promesas del Frente de Todos.




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