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Red Internacional

Partido. XVIII Congreso del PTS: los cambios y desafíos de la izquierda después de las elecciones

Con cientos de delegados de todo el país, este 19 de diciembre se realizó de forma virtual una sesión del XVIII Congreso del PTS. Importantes debates sobre la situación nacional y los desafíos por venir.

Miércoles 22 de diciembre de 2021 | 20:58

Con la participación de más de 300 delegados y miembros de la dirección nacional acreditados en representación de la militancia del PTS de todo el país, este 19 de diciembre se realizó una sesión del XVIII Congreso del PTS. También participaron invitados de Francia, el Estado Español, Brasil, Estados Unidos, Italia y Venezuela, en representación de algunos de los grupos de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional de la que forma el PTS, y que también tiene organizaciones militantes activas en Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, México, Costa Rica y Alemania.

La jornada fue continuidad de las reflexiones abiertas en sesiones anteriores de esta instancia partidaria, que se habían desarrollado entre el 2 y el 4 de julio y habían tenido un extenso temario que había abarcado debates sobre la situación internacional, la nacional y la orientación de nuestro partido. En esas mismas jornadas se había resuelto convocar nuevamente al Congreso para evaluar la situación y la orientación después de las elecciones.

En esta ocasión, las discusiones estuvieron centradas, a partir del análisis de un marco nacional, en los importantes desafíos y contradicciones que quedaron planteados para los revolucionarios tras las elecciones del 14 de noviembre, que dejaron como resultado una histórica elección del PTS y del Frente de Izquierda con importantes conquistas y un nuevo peso en la realidad nacional que debemos poner en función de dar saltos en la construcción de partido y de promover frentes únicos para la lucha de clases, dentro de una perspectiva de profundización de la crisis de cara al acuerdo con el FMI.

Las tendencias de la situación nacional y la lucha de clases

El debate comenzó con un informe del compañero Fredy Lizarrague, después del cual hubo intervenciones de decenas de compañeros y compañeras de todo el país. En la mesa de coordinación de la sesión estuvo también por la mañana la compañera Vanina Mancuso, recientemente elegida presidenta de la Cooperativa Madygraf por sus trabajadores, y por la tarde Lorena Itabel, delegada de la Junta Interna de ATE-Economía.

Lizarrague se refirió en primer lugar al devenir de la situación nacional, que en 2020 habíamos definido que tenía elementos prerrevolucionarios a partir de una “doble catástrofe” en Argentina, dados por el hundimiento de la economía nacional que había comenzado en 2018 con el salto devaluatorio y la vuelta del FMI; y después la dura recesión y crisis social agravada por la pandemia en 2020 (sumando en tres años una caída de más del 14 % del PBI). Si bien en 2021 la economía revierte relativamente esta tendencia, ya que hay una recuperación de alrededor del 10 %, lo hace sin bajas significativas ni de la pobreza ni del empleo precario y sin resolver los desequilibrios de fondo, la debilidad financiera y bajo el ajuste ordenado por el FMI.

En ese marco, el resultado de las elecciones del 14 de noviembre transformó a la crisis política en el elemento más dinámico de la situación y dejó abierta una coyuntura inestable que combina diversos elementos: debilidad del Gobierno por la derrota electoral (que se expresó claramente en la derrota sufrida por el oficialismo en el Congreso Nacional ante el intento de aprobar el presupuesto 2022); fragmentación de la oposición burguesa (con muchas internas propias y sin candidato “natural” hacia 2023), incertidumbre por la falta de acuerdo con el FMI; un fuerte descontento de sectores de masas por la inflación, la pobreza y la precarización; y elementos que apuntan a la continuidad de los elementos prerrevolucionarios que vivimos en el período anterior, como se vio en Miramar frente al caso de gatillo fácil policial que asesinó a Luciano Olivera o en Chubut, donde una importante lucha obrera y popular enfrentó la ley de zonificación minera de Arcioni (dos días después del Congreso partidario esa lucha obtuvo un primer gran triunfo al conquistar su derogación). Esta última es la tercera gran lucha provincial que obliga a retroceder a un Gobierno en importantes batallas en los últimos dos años: antes habían sido la pelea del pueblo mendocino también en una lucha ambiental contra la ley 7722 y los “elefantes” de Neuquén que habían triunfado contra el gobierno del MPN, en una lucha que comenzó por un tema salarial, y se convirtió en una gran crisis y pelea provincial donde confluyeron distintos sectores junto a los trabajadores de la salud.

Aún tomando nota de todos estos elementos, el Congreso discutió que para terminar de definir las tendencias más generales, aún persisten algunas incógnitas de la situación, como por ejemplo ver los valores concretos que tome el acuerdo con el FMI y se puedan ver sus efectos sobre la economía, el régimen político y la lucha de clases.

Sobre la economía, por ejemplo, persisten diversos interrogantes, uno de los cuales desde ya es el propio acuerdo con el organismo internacional, que a su vez está cruzado por las contradicciones y debilidades del propio régimen político, que potencian la incertidumbre. Sobre la base de un rumbo de ajuste indudable, aún existen aspectos no definidos del acuerdo con el FMI, como por ejemplo cuál será el ritmo que tendrá el recorte fiscal o la magnitud de los tarifazos o la devaluación (si es que no la impone el propio “mercado” ante el agotamiento de las reservas del BCRA), que golpearán sobre la inflación y los ingresos populares; o qué pasará con las tasas de interés reales “positivas” que pide el Fondo, que pueden tener efectos recesivos.

A su vez, hay que tener en cuenta la dinámica de la economía internacional, cuyas tendencias inflacionarias llevaron a que la Reserva Federal de Estados Unidos acelere el fin de la política de compra de bonos y a anunciar un curso gradual de aumento de las tasas de interés que, aunque no parece un giro brusco, perjudica a los países a veces llamados “emergentes” como Argentina. Los efectos de la pandemia y su variante Omicron, así como las disputas geopolíticas, son otros elementos a seguir con atención en el desarrollo de la situación mundial.

Cómo repercutirán estas tendencias en la economía y la situación nacional es un tema a estudiar en los próximos meses. El XIX Congreso del PTS se reunirá en Semana Santa de 2022, con muchos de estos elementos ya más claros.

En cuanto al análisis de las tendencias de lucha de franjas de la clase trabajadora, el informe de Lizarrague partió de retomar y valorar los procesos que hubo desde mediados del 2020, con tendencias a la acción directa y la autoorganización, desde las luchas por tierra y vivienda como en Guernica, La Matanza, Neuquén y muchos otros puntos del país, hasta los autoconvocados en varios gremios. Mientras que algunas de estas luchas fueron derrotadas con represión, como en Guernica (donde a pesar de Berni y Kicillof un sector sigue organizado y peleando), y otras siguen en curso, también existen otras que lograron importantes conquistas (Salud de Neuquén, tercerizados ferroviarios, vitivinícolas de Mendoza). A la vez que son procesos muy sintomáticos y anticipatorios, tampoco hay que perder de vista que el marco más general es que lo que más primó a nivel nacional fue una pasividad general de la clase trabajadora, particularmente entre los sectores en blanco más tradicionales, con la complicidad de la burocracia sindical que sostiene el ajuste del Gobierno.

El informe hizo hincapié, en ese contexto (introduciendo un tema que luego sería clave en el debate de los delegados y delegadas), en la realidad y fuerte malestar que se vive entre los sectores más precarios y trabajadorxs en blanco de industrias medianas o chicas, donde las patronales son más brutales, los salarios más bajos y la burocracia igual de cómplice. La juventud trabajadora soporta niveles mucho más altos de precarización y desempleo, siendo de un 16 % para los varones y 22 % para las mujeres hasta 29 años (informe INDEC, segundo trimestre 2021). Esa juventud es la que sufre la violencia policial, como se vio en los casos de Lucas González en CABA o de Luciano Olivera en Miramar. Este último desató una verdadera revuelta de parte del pueblo de Miramar contra la Bonaerense y el intendente del Frente de Todos, indirectamente contra Berni y Kicillof. A su vez, hay sectores de la juventud estudiantil y más de clase media sensibles a la cuestión ambiental, que choca con la política extractivista del conjunto del régimen.

La nueva ubicación del PTS y la izquierda clasista

En este marco nacional es que la sesión del Congreso del PTS discutió lo realmente novedoso: tomar conciencia de la nueva ubicación del PTS y el Frente de Izquierda en la realidad política nacional después de las elecciones del 14 de noviembre, y de los nuevos desafíos que implican esas conquistas para actuar de forma revolucionaria de cara a lo que viene, tanto en la construcción de partido como promoviendo frentes únicos para la lucha de clases. Las movilizaciones del 11 de diciembre, como nos referiremos más abajo, fueron un importante acierto y una confirmación en este sentido.

Como hemos analizado en otras ocasiones, las elecciones nacionales de noviembre significaron un salto para nuestra organización, dada la conquista de la elección de Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Alejandro Vilca como diputadxs nacionales, junto a Romina del Plá, con altas votaciones en las barriadas obreras y de clase media baja del Gran Buenos Aires, de CABA y, más generalizadas, en Jujuy. Logramos reafirmar el lugar de tercera fuerza política electoral nacional con buenas elecciones también en Neuquén, San Juan, Chubut, Santa Cruz, y muy peleadas con variantes de centroizquierda en Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Tucumán. Son conquistas superestructurales que nos ayudan en la tarea estructural de avanzar en la perspectiva de construir un partido revolucionario, batalla que sigue siendo relativamente contra la corriente por factores nacionales e internacionales (ausencia de procesos revolucionarios y partidos trotskistas de peso).

Las votaciones del FITU concentraron a buena parte de los sectores que protagonizaron las luchas que mencionamos antes y que constituyeron “tendencias pre-revolucionarias” (como reflejan los informes y porcentajes en zonas del Gran Buenos Aires donde hubo tomas, entre los vitivinícolas de Mendoza, entre trabajadores del citrus en Tucumán o en múltiples sectores de trabajadores en Jujuy), así como sectores de la juventud precarizada, particularmente notorios en la campaña de Nicolás del Caño en el segundo cordón del Gran Buenos Aires, y más en general de la propia base de los movimientos piqueteros.

Hay una mayor simpatía en esos sectores por el programa de la izquierda en base a su propia desilusión con el gobierno y el crecimiento del FITU como tercera fuerza electoral nacional. Nicolás del Caño, Myriam Bregman y Alejandro Vilca se transformaron en “nombres propios de la izquierda”, con un impacto nacional que trasciende la simpatía que despierta el FITU como alternativa política de las y los trabajadores, agitando demandas transicionales, obreras, antiimperialistas y socialistas. Esto fue reconocido antes de las elecciones por las demás fuerzas del anterior FIT (PO e IS) que aceptaron que Nicolás y Myriam encabecen las listas de diputados nacionales con tiempos de rotación más acordes a su influencia. El MST dentro del FITU, el Nuevo MAS y el grupo de Altamira-Ramal, por fuera, negaron esa representatividad y decidieron competir en las PASO (el MST dentro del FITU, los otros grupos por fuera). El resultado de las PASO confirmó que no estábamos exagerando con el peso de nuestros referentes: el MST obtuvo apenas el 17 % de los votos del FITU en Provincia y CABA, mientras que el Nuevo MAS y el grupo de Altamira-Ramal obtuvieron aun menos votos que el MST, fracasando en su objetivo de superar el piso proscriptivo. El caso de Alejandro Vilca también fue un llamado de atención a los que auguraron el fin del “fenómeno Vilca” de 2017 (es risueño que el Nuevo MAS no haya dedicado un sólo artículo a la elección histórica de la izquierda en Jujuy - sólo una nota al pie en un artículo general).

Esta importante influencia del PTS y del FITU en los sectores populares fue un punto muy importante del debate del Congreso, al cual se refirieron intervenciones de muchos delegados, que dieron cuenta de este crecimiento político en los sectores más precarios de la clase trabajadora.

Como definición, hubo múltiples ejemplos de que el PTS comenzó a dar pasos en estos sectores, lo cual había sido uno de los objetivos políticos que nos habíamos propuesto cuando lanzamos la Red de trabajadorxs precarizadxs en 2020. Es cualitativo además que este avance se da no sólo por nuestra política de autoorganización democrática y combatividad en la lucha de clases, sino también por la influencia de nuestras ideas políticas. Esto último se puede ver tanto en el avance de nuestros referentes públicos al que nos referimos más arriba, como en la simpatía ganada con el contenido de las campañas realizadas, como la de la jornada de seis horas, cinco días a la semana, contra la desocupación y contra el trabajo precario, encontrando sectores con avidez por conocer más en profundidad lo que planteamos como partido.

Distintas intervenciones de delegados y delegadas se refirieron a esto con ejemplos de todo el país, desde Guernica o el Barrio La Unión en el Gran Buenos Aires (entre otros), hasta Magaldi en Rosario, los cosecheros de Tucumán, los trabajadores de limpieza en Córdoba, escuelas de oficios como en Ensenada o los comités electorales en Jujuy, que no solo discutían la campaña sino también cómo intervenir en distintos conflictos y otros temas, dando cuenta de una mayor avidez y politización.

En el Congreso se destacaron así nuevos y viejos militantes del PTS que están haciendo un trabajo pionero de construcción en los sectores más precarios. En algunos casos, se trata de compañeros y compañeras de gran experiencia política y sindical que ahora la aportan en nuevos sectores, mientras que en sus trabajos prima la pasividad. También se destacaron en el Congreso muchos compañeros y compañeras de la juventud trabajadora que reflejaron esta realidad. La apuesta a la construcción en los precarios, (especialmente en la juventud), será una de las grandes banderas del PTS en el próximo período, con La Red de trabajadorxs precarizadxs al frente. También se discutió la importancia de la utilización de La Izquierda Diario, para usarla como herramienta para sembrar ideas y tenerla como arma de combate en estos sectores, con formatos seguramente distintos a los tradicionales.

Sin embargo, otras intervenciones de delegadxs se ocuparon también de subrayar correctamente que estos importantes desafíos lejos están de implicar que no tenemos duras peleas también entre los trabajadores sindicalizados de las grandes fábricas y empresas de servicios, aunque de momento sean trabajos más pacientes dado que son los sectores que perdieron menos en comparación con los precarios (aunque también es importante considerar que la situación está abierta a giros bruscos por los efectos de la crisis). En muchos de esos lugares tenemos una influencia política y sindical por defender, así como una gran tradición conquistada. Hacia el próximo Congreso del PTS en Semana Santa, quedó abierta la discusión de cómo profundizar un nuevo marco estratégico de nuestra orientación que articule en un trabajo “cruzado” una fuerte apuesta en la construcción en los sectores más golpeados de la clase trabajadora con el trabajo en los sindicatos más tradicionales, uniendo al conjunto de nuestra construcción en la clase trabajadora dentro de una misma orientación, también con el movimiento estudiantil (que fue muy afectado en su organización por la pandemia y habrá que ver en 2022 qué fenómenos da) y la articulación con nuestras conquistas superestructurales.

La enorme significación de la jornada del 11 de diciembre

A raíz de nuestros resultados electorales, nos habíamos propuesto utilizar el triunfo político que habíamos tenido para ponerlo al servicio de construir frentes únicos para la lucha de clases. En concreto, impulsar un reagrupamiento amplio de las organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales, ambientales y políticas, con el objetivo de generar “volúmenes de fuerza” que nos permitan construir frentes únicos de clase y de alianza con sectores oprimidos, para la lucha.

El primer desafío que nos propusimos en este sentido fue impulsar una gran movilización contra el acuerdo con el FMI que impulsa el gobierno y el pago de la deuda, con un programa de clase y antiimperialista, por lo tanto independiente tanto del Frente de Todos como de las distintas variantes de la oposición de derecha.

En este sentido, las marchas del 11 de diciembre realizadas a Plaza de Mayo y en el interior del país, con la participación de decenas de miles de personas, confirmaron la magnitud y la importancia de haber conquistado una nueva ubicación para el PTS y el FITU en la escena nacional.

En particular, la movilización y acto en Plaza de Mayo logró competir con la convocada por el gobierno el día anterior, con Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Lula y Mujica, como lo expresaron varios analistas. Fue un éxito político de primer nivel, que nos permite definir con más profundidad el salto que hemos conquistado en la política nacional y pensar sus potencialidades y límites. En varias ciudades del interior del país también se realizaron movilizaciones importantes.

Desde el punto de vista de su composición política, logramos un frente único de todas las organizaciones de la izquierda clasista, todas las corrientes piqueteras (que organizan parte del sector más bajo de la clase trabajadora -precarizadxs, desocupadxs- y pobres urbanxs, incluidas corrientes que no son de izquierda como Barrios de Pie, que viene de una alianza con Randazzo en PBA), referentes como Nora Cortiñas y Sergio Maldonado y una franja de corrientes de la “izquierda popular” nucleada en la “Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda”. El programa expresado en el documento que se leyó en Plaza de Mayo y en todo el país tiene un contenido claramente de clase y antiimperialista, con cuestiones de fondo del programa del FITU como el no pago, la nacionalización de la banca y el monopolio del comercio exterior, la reducción de la jornada laboral a 6 horas, etc. Este programa expresa que el FITU es la principal fuerza convocante.

Como límite, las movilizaciones del 11D tuvieron baja participación espontánea de sectores de la clase trabajadora ocupada, de las clases medias e incluso de simpatizantes de la izquierda. La composición fue esencialmente aportada por las organizaciones piqueteras, a excepción de la columna del PTS, que participó con sus referentes nacionales más conocidos (Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Alejandro Vilca), con trabajadores y trabajadoras que fueron protagonistas de las luchas del último período y una columna entusiasta de la juventud del partido. Como dato a destacar, muchos simpatizantes de la izquierda que no fueron se sorprendieron después cuando vieron la importancia que tuvo la movilización.

Desde el PTS asumimos el desafío de enfrentar una realidad, que es que hoy la izquierda ha crecido más “por arriba” superestructuralmente, que en militancia “por abajo”, existiendo una brecha que nos proponemos cerrar, para que nuestras fuerzas militantes, aun limitadas, estén a la altura de los desafíos de la lucha de clases que van a venir. Uno de los grandes desafíos del próximo período es el impulso de frentes únicos, campañas y fuertes movimientos como el de la juventud trabajadora, junto a miles de luchadores y luchadoras, para enfrentar lo que viene y también, al calor de esas nuevas experiencias en común y debates políticos, apostar a dar saltos en la construcción de partido revolucionario.

La conclusión central que queremos sacar como partido a raíz de haber podido construir este gran hecho político el 11D, es hacernos conscientes de que nuestras conquistas parlamentarias son cualitativas para actuar de ahora en más, tanto en la realidad política como para ser más ofensivos en la tarea de impulsar frentes únicos para la lucha de clases, movimientos de lucha y al calor de ellos la tarea estratégica de construcción de partido.

Orientación inmediata: desarrollar el frente único del 11D hacia la lucha de clases

En su informe, Lizarrague planteó la necesidad de continuar desarrollando el reagrupamiento conquistado el 11 de diciembre, en tres niveles: 1) hacia la lucha de clases, apostando con todo al apoyo activo a rebeliones como la de Chubut contra la megaminería contaminante y el extractivismo que está en función de un plan de pagar al FMI; a la posibilidad de que en el movimiento piquetero y los sectores precarios se desarrollen tendencias más combativas; y a la confluencia de los distintos sectores en lucha, entre trabajadores ocupados, desocupados, la juventud, las mujeres y la izquierda. La amenaza de desalojo del barrio Nueva Unión en La Matanza, puede ser una primera prueba en este sentido; 2) Continuar la movilización contra el acuerdo con el FMI, proponiendo una nueva movilización para cuando se presente el plan plurianual o el acuerdo con el organismo en el Congreso Nacional; 3) Promover instancias de coordinación locales y nacionales, para intercambiar, debatir y organizar los pasos a seguir, empezando por apoyar activamente toda lucha que se dé en cada ciudad, provincia o municipio, lo cual sería muy progresivo en la perspectiva de conquistar volúmenes de fuerza para las luchas y para la pelea por el Frente Único Obrero, a la vez que hacer experiencias que ayuden a procesar conclusiones en un sentido revolucionario.

Por otro lado, hacia el verano quedó planteada la apuesta a la realización de actividades sociales y de propaganda, junto con las experiencias de organización y lucha de sectores de trabajadores y jóvenes. Como subproducto de toda esta actividad, como mencionamos arriba, apostamos también a que una nueva camada de simpatizantes que nos vienen acompañando en muchas de estas peleas se incorpore a nuestras filas, en esta apasionante tarea de construir partido revolucionario. Por último, también se votó la importancia de realizar una gran campaña financiera para el sostenimiento de los planes políticos ambiciosos que nos proponemos.




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