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Volver al aula en Córdoba: las escuelas desmienten los dichos del ministro de Educación

La agenda mediática y gubernamental intenta imponer el debate acerca de la fecha a la vuelta a la presencialidad, negando la discusión sobre las condiciones del regreso a las aulas. Familias, docentes y personal de diferentes escuelas nos cuentan en qué condiciones están los edificios para poder cumplir con las mínimas normas de distanciamiento e higiene.

Julia Giletta

Delegada Docente del IPEM Nº 8 “Manuel Reyes Reyna” | Agrupación Docentes D-Base en el FURU

Miércoles 27 de enero | 15:04

Desde que el gobierno de la provincia de Córdoba anunciara el retorno a la presencialidad para el 19 de febrero y un inicio del ciclo lectivo 2021 bajo una modalidad mixta, en los grupos de WhatsApp de las escuelas, en las redes e incluso en los medios masivos no dejaron de circular voces que señalan el lamentable y deteriorado estado en que se encuentran los edificios escolares.

A esto se suma una gran incertidumbre sobre las posibilidades reales de sostener los cuidados necesarios atendiendo al funcionamiento de comedores, el uso del transporte público, la gestión de circunstancias cotidianas de las escuelas como el uso de los sanitarios, o las burbujas que nacen rotas por la circulación de docentes entre diferentes establecimientos.

Desde La Izquierda Diario conversamos con familias, docentes y personal de diferentes escuelas para saber en qué condiciones se encuentran los establecimientos y qué trabajos se hicieron durante 2020 para la mejora y mantenimiento de la infraestructura escolar.

¿Cómo están los edificios escolares?

“Las escuelas que están en obras no superan los dedos de mi mano” dijo el ministro de educación, Walter Grahovac, el pasado lunes en Canal 12, desconociendo la preocupación y los reclamos de los trabajadores de la educación y las familias por las condiciones en que se encuentran las escuelas. En lugar de presentar públicamente un relevamiento serio de las condiciones de infraestructura de todas las escuelas de la provincia y un plan detallado de inversiones para mejoras, el Ministro le pidió a los propios periodistas que le brinden los datos de las escuelas con problemas edilicios.

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Son los y las trabajadoras de la educación, estudiantes y sus familias quienes mejor conocen y saben qué se necesita en cada escuela. Muchos problemas estructurales son previos a la pandemia, pero en todo el 2020 no fueron arreglados para acondicionar los establecimientos para un eventual retorno a la presencialidad.

“Nuestra escuela en este momento no está en condiciones de empezar, falta lo primordial el agua” nos contó un delegado del IPEM 320 Jorge Cafrune de la zona sur de la ciudad de Córdoba. Y agregó “Los reclamos edilicios son por roturas de baños, tanto del de estudiantes como del baño de docentes, falta de luminarias en cursos y oficinas, falta de policarbonatos y en pandemia se sumó la rotura de la bomba de agua. Pero ningún reclamo fue atendido.”

Docentes y estudiantes del IPEMyT 30, una escuela de Montecristo, relataron que durante el 2020 reclamaron por problemas en el edificio: “el techo de PAICOR que se llueve, la cámara séptica que está abierta, problemas con el desagüe de los baños, el cerramiento de ventanas y humedades en secretaría y aulas”.

Una situación que se repite. Así lo expresó una docente del IPEM 405 de Villa del Prado, departamento de Santa María: “los reclamos edilicios están relacionados a la necesidad de construcción de baños y sala de docentes, preceptoría, secretaría y dirección, remodelación de aulas (apertura de ventanas, construcción de una nueva aula, reparación de material aislante del techo), aparatos de ventilación. La escuela funciona en un galpón remodelado divididos por tabiques de maderas.”

En una populosa escuela de la capital provincial, el director comentó: “En nuestra escuela los espacios físicos eran reducidos y escasos en la pre pandemia. Respetar el distanciamiento establecido en el protocolo se hace impracticable si pretendemos brindar un servicio educativo que tenga en cuenta, al menos, la continuidad pedagógica”. Y agregó, “el personal de infraestructura escolar realizó un relevamiento de las necesidades de mantenimiento (pintura, muros, baño con defectos de funcionamiento, instalación de energía eléctrica y gas natural, etc.) en septiembre del 2020, pero desde marzo a la fecha no se realizaron tareas de mantenimiento ni reformas edilicias.”

En este sentido, la directora de una escuela céntrica nos dijo que las panillas que giró el gobierno a las escuelas para hacer un relevamiento consulta por reformas generales, no relacionadas con las modificaciones o medidas específicas necesarias para cumplir los protocolos. Además, esas planillas, como pudimos saber, no llegaron a todas las escuelas.

En tanto, en Sierras Chicas, familias de una escuela de la zona contaron que tanto el quiosco como el comedor deberán ser modificados sustancialmente en su funcionamiento ya que son espacios muy pequeños para tanta demanda. “Era una dificultad antes de la pandemia. Por otra parte, sería necesario ampliar y construir baños para docentes, ya que actualmente no hay. Ningún reclamo edilicio fue atendido durante 2020” aseveró una docente de la misma escuela.

La seguridad e higiene para el regreso a las aulas no es sólo un problema edilicio

Que la escuela no sea un foco de contagio de COVID depende, entre otras variables, de la limpieza. El escaso personal asignado para realizar estas tareas en las escuelas y los pocos elementos de trabajo con los que cuentan es otra de las preocupaciones de la comunidad educativa. A esto se suma que hay escuelas con problemas en los tanques o directamente sin provisión de agua, condiciones bajo las cuelas la actividad de limpieza permanente de baños, aulas y logares comunes se hace imposible.

“Antes del cierre de las escuelas, ya contábamos con pocos elementos de limpieza, incluso muchas veces pagados por las cooperadoras. ¿Cómo va a ser ahora? ¿quién nos asegura los elementos necesarios? Somos tres en la escuela donde trabajo, ¿en qué tiempo podemos asegurar la higiene permanente de los baños, de las aulas y los espacios comunes? Se debería duplicar la cantidad de personal. Los pocos trabajadores que somos no va a alcanzar para esta tarea que tiene tanta responsabilidad”, nos decía una trabajadora de limpieza de una escuela de la ciudad de Córdoba.

“Entre un turno y otro disponemos de una sola persona para limpieza. Sin tiempo. Los alumnos del turno tarde esperan a que se termine la limpieza. No podríamos cumplir con el distanciamiento (por falta de espacio) ni de higiene (por falta de insumos)” agregó la directora de una escuela céntrica de Córdoba.

"En épocas anteriores a la pandemia ya era insuficiente el personal dada la carga horaria y el tamaño de la escuela. Se necesitaría incrementar la cantidad de personal y su carga horaria. Mi mayor preocupación es la situación del transporte y la cobertura de cargos, que estuvo obturada durante el 2020. También me preocupan los sectores de mayor vulnerabilidad social ya que han sido los más afectados por la falta de conectividad al igual que los sectores de la economía informal que no han sido comprendidos por los programas de asistencia económica, y estos sectores son mayoría en nuestra escuela", remarcó la docente de la escuela primaria de Sierras Chicas.

Un directivo se preguntaba qué personal se hará cargo de garantizar el uso de alcohol, lavado de manos, barbijo, higiene de calzado… ¿será personal docente, de limpieza, del COE?. Por otra parte, ¿qué facultades tendrá ese personal y los directivos para tomar medidas con quienes se nieguen a cumplir con las normas protocolares? ¿Se contará con barbijos para proveer a los alumnos y docentes que concurran a la escuela sin los mismos?

Estas voces de trabajadores de la educación y familias se replican por toda la provincia. Desconociendo esta realidad, la agenda mediática y gubernamental intenta imponer el debate acerca de la fecha a la vuelta a la presencialidad sin dar garantías ni presentar un plan serio discutido con la comunidad educativa sobre las condiciones del regreso a las aulas. Bajo estas condiciones, se corre el peligro de que las escuelas sean focos de contagio de COVID.

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Como sabemos, para garantizar las condiciones de bioseguridad y la modalidad mixta anunciada se necesitan recursos. El Gobierno sostiene que la educación es una prioridad, pero de ser real se vería reflejado en las decisiones presupuestarias. ¿Se ampliará el staff de trabajadores de la educación, tanto docentes como no docentes, para que se puedan cumplir con los protocolos sanitarios? ¿Serán atendidas las carencias edilicias estructurales? ¿Se garantizará el acceso a dispositivos y conectividad para sostener un piso de igualdad de los estudiantes? ¿Se ocupará el gobierno de que haya un servicio de transporte adecuado, con frecuencias que permitan viajar con el debido distanciamiento y sosteniendo el boleto educativo gratuito? Mucho se habla de vacunar a los docentes, pero no hay mención de otros trabajadores de la educación, como son las camareras del PAICOR y el personal de limpieza.

Si las respuestas desde el gobierno minimizan la dimensión presupuestaria y apuntan a la responsabilidad de los individuos y de la gestión de las escuelas, será esa una forma de decirnos que nuevamente se lavarán las manos y la responsabilidad en el sostenimiento de la educación recaerá sobre la comunidad educativa.

“Los y las trabajadoras de la educación, estudiantes y familias somos los que conocemos la realidad de nuestras escuelas y cuáles son las condiciones necesarias para volver a las aulas de manera segura” nos relataba Noe Silbestein, de la agrupación Docentes D-base y delegado departamental de UEPC por el FURU. Agregó, “En esta situación donde queda claro que al gobierno no le importa la salud de nuestros estudiantes y de los y las trabajadoras de la educación, somos las comunidades educativas (docentes, auxiliares de limpieza y PAICOR, estudiantes y familias) quienes organizados en comisiones de seguridad e higiene debemos controlar y exigir que el gobierno garantice todas las medidas necesarias para una vuelta segura. La conducción de UEPC debería tomar esta medida para fortalecer la organización de las comunidades educativas y llamar ya a asambleas escolares para organizar a la docencia junto a estudiantes y familias”.

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Si querés contarnos cual es la situación de tu escuela, qué mejoras y recursos serían necesarios para un regreso seguro al aula contactanos por mensaje de WathsApp al 3512400706.







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