TARIFAZO

Vivir en Punta Alta, estudiar en Bahía

En febrero los y las estudiantes están regresando de las vacaciones. Hablamos con algunas jóvenes puntaltenses que estudian en Bahia Blanca, y nos contaron como es su vida a bordo de la 319, sus horarios, su vida social, y también cuanto esfuerzo físico, mental y económico les conlleva estudiar una carrera terciaria.

Martes 20 de febrero de 2018 | Edición del día

Dany vive en Punta Alta y estudia en la Escuela de Artes Visuales de Bahia Blanca. Debe viajar de lunes a viernes para ir a sus clases, y muchas veces tiene que ir y venir de una ciudad a la otra más de una vez al día, para preparar trabajos grupales o estudiar. Incluso hay días que debe tomarse algún colectivo interno para moverse de un lugar a otro, y no tiene boleto estudiantil. El hecho de que la empresa El Villarino no utilice el sistema S.U.B.E complica la ecuación.
Para cargar la tarjeta del Villarino tenés que ir a los centros de cargas, que son muy pocos en Punta Alta, casi inexistentes en Bahía Blanca, y ninguno permanece abierto en horario extendido, lo que hace del periplo una Odisea.
“Tengo lugares (de carga de la tarjeta de la 319) cerca, se me complica a veces por el horario. En punta alta si al del kiosco de la vuelta se le cantó cerrar tenés que irte hasta la terminal y por lo menos a mí me queda lejos,y ,sí, me perjudica de alguna manera.” Nos dice Dany.

Ella calcula que de materiales y de transporte invierte aproximadamente $3500 mensuales. También nos contó que para solventar sus gastos percibe una beca por estudiar otra carrera en Punta Alta y trabaja durante toda la temporada de verano en un negocio local en el Balneario Pehuen-co.
“Para mi deberían de mejorar el costo. Se nos hace mucho, hay veces que viajas parado durante una hora y pagaste $32 por poder ir sentada. El costo del boleto es mucho, así hayan mejorado los micros, el gasto para estudiantes es muchísimo”
Escuchamos lo que Dany nos dice y pensamos que, paradójicamente la gobernadora Vidal gasta 25 millones de pesos anuales en transportarse en helicóptero. Y pensamos también que con ese dinero ya se podría haber duplicado el mísero presupuesto que hoy destina a la educación en la Provincia de Buenos Aires.

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Cami hace dos carreras en Bahía Blanca, una en la UNS y la otra en la Escuela de Teatro. Nos cuenta que viaja de lunes a viernes y que además debe tomarse un colectivo interno en Bahía (cuyo boleto es uno de los mas caros del país) para ir de la universidad a la escuela.

“La escuela de teatro es una casa antigua (…) La otra vez que llovió estábamos todos con los palos de goma sacando agua, porque es una locura lo que se inunda ¡Se llueve en todos lados!” nos cuenta. Esa es la realidad en muchos de los lugares de estudio de Bahia Blanca. Una cara más de la desidia del estado en lo que a educación se refiere.

Ella calcula que tiene un gasto de aproximadamente $3000 mensuales para poder estudiar. No recibe ninguna beca y no tiene trabajo. Durante el 2017 se planteó fuertemente la posibilidad de abandonar sus estudios para conseguir un trabajo. Pero las mujeres jóvenes como Cami, son las más afectadas por la inestabilidad laboral y la precarización. Es como si fuera un laberinto sin salida.
Es por esto que nosotros sostenemos que el dinero de las retenciones e impuestos que este gobierno le subsidia a empresarios del agro y las mineras, no solo podrían garantizar el boleto educativo universal, sino también financiar becas de estudio. Permitiendo a gran parte de nuestros jóvenes acceder a estudios terciarios y vislumbrar un futuro diferente.

May estudia Historia en la UNS: “Tengo clases de lunes a jueves, pero la mayoría de las veces tengo que viajar fuera de horarios de cursada por trabajos prácticos, clases de consulta o a buscar fotocopias por lo que, mensualmente y solo en colectivo gasto alrededor de $2200 pesos, además de los gastos en comida ya que curso desde el mediodía hasta la tarde noche”. Lo tiene todo muy analizado. Sabe que el esfuerzo que tiene que hacer para poder recibirse es enorme.

Trabaja en un comercio familiar para solventar sus estudios, y su familia la ayuda con cualquier otro gasto. Pero hay meses en los que tiene que elegir entre ir a cursar o sacar fotocopias: “No tengo boleto estudiantil ya que la empresa exige que para contar con ese beneficio tenés que cargar más de 400 pesos de un solo pago para que se te acrediten los pasajes con el correspondiente descuento por estudiante, y es el dinero que también utilizo para fotocopias” ¡Y mientras tanto hay funcionarios que cobran 15 veces nuestros salarios!
El gobierno de CEOs continua guiñándole el ojo a los grandes empresarios, promoviendo tarifazos al transporte, como el votado en enero; y dándole la espalda a los y las estudiantes que no pueden acceder ni siquiera al boleto estudiantil porque primero Scioli y ahora Vidal se niegan a aplicarlo en la provincia, utilizandolo de manera oportunista cuando le conviene en el caso de esta última, mas allá de haber sido votado por la Legislatura en 2015. La salida, hoy mas que nunca, sigue siendo la estatización del sistema de transporte bajo gestión de los y las trabajadoras y usuarias.

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A los y las estudiantes, como Dany, Cami y May, que no son ingenuas. Que saben que el Gobierno de Macri prepara una reforma laboral y educativa que afectará a miles de trabajadores y estudiantes, y que cuenta con los favores del peronismo y la burocracia sindical. Que saben que ni éste ni el gobierno anterior destinaron jamás más del 6% del PBI para educación. Estudiantes que salieron a la calle esos días de diciembre a defender a los jubilados, que salieron a exigir la aparición de Santiago, que salen a gritar #NiUnaMenos, que hoy regresan a sus lugares de estudio luego de sus “vacaciones”, con los bolsillos más flacos y con ganas de enfrentar al gobierno por sus ataques al sector educativo.
A ellos y ellas les decimos, es la alianza entre estudiantes y trabajadores lo que tenemos que lograr. Las peleas históricas que los estudiantes dan debe unirse al reclamo del cuerpo docente por las paritarias; a la luchas que los y las trabajadoras dan para frenar el ajuste de Macri que afecta, principalmente, el bolsillo del pueblo trabajador; a las jornadas de debate y lucha como la que se dio en el hospital Posadas este sábado 17/2, o al Paro Internacional de Mujeres que se dará este 8 de marzo.

Esa alianza es la que hará temblar a los capitalistas y sus políticos. Para poder avanzar en nuestras conquistas debemos unir las luchas. Que las aulas en las universidades e institutos con sus centros de estudiantes, sean una palanca organizada junta a los y las trabajadoras para hacer frente a los atropellos de este gobierno.

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