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Red Internacional

Luego de las elecciones adelantadas en la Universidad Nacional de Jujuy, Mario Bonillo recientemente electo rector, explicaba a un medio local de que trata el proyecto Unju2040, continuidad de la actual gestión de Tecchi. En la entrevista Bonillo afirmó que "Con la virtualidad muchos retomaron sus estudios".

Natalia LópezDocente universitaria | FHYCS UNJu

Jueves 26 de agosto | 10:31

En este sentido nos preguntamos, ¿La virtualidad mejora el acceso a la educación, o Bonillo desconoce por completo las condiciones en que se desarrollan las cursadas en "entornos virtuales"?

Pandemia y virtualidad

Ha pasado prácticamente un año y medio de pandemia, o desde aquel 12 de marzo que, mediante una resolución emitida por el Rectorado de la Unju, se resolvía la suspensión de las actividades administrativas, clases presenciales u otras actividades académicas. A partir de ese momento se implementaron los entornos virtuales y actividades remotas, es decir la virtualización del proceso enseñanza-aprendizaje.

La crisis sanitaria, social y económica que implica este nuevo contexto mundial, pone de manifiesto y profundizaba las enormes desigualdades estructurales, sobre todo en una provincia como Jujuy, donde actualmente la tasa de pobreza alcanza un 38% de la población, según datos de la Dipec, u otro dato no menor es que en 2020 en plena pandemia hubo más de 187 mil personas en Jujuy, que percibieron el Ingreso Familiar de Emergencia que recordemos era de 10 mil pesos cada dos meses. Este sector representó el 25% de la población total de la provincia.

En este contexto y como docentes de la Unju se nos llamó a asumir el “desafío” de repensar las practicas pedagógicas, a ver los aspectos novedosos que nos plantea la pandemia, a sentirnos interpelados y ser parte del cambio dentro de las estructuras educativas tradicionales, con la mayor creatividad posible. A sabiendas que eso no garantiza el acceso a todos y todas las estudiantes de la Universidad, ya que hay una realidad que no se puede negar y es que, en Jujuy, según datos del Indec solo el 6% de la población tiene conexiones fijas a internet, y un 56% se manejan con móviles-celulares.

Sin embargo, las autoridades de la Unju niegan esta realidad, la de miles de jóvenes, Bonillo afirma que “Muchos alumnos retomaron los estudios en este último tiempo porque la virtualidad les facilitó, en algunos casos, trabajar y cursar sin la necesidad de asistir a las facultades en días y horarios determinados. Por eso creemos que la tecnología viene a dar solución a todos esos inconvenientes”.

Aunque nos inviten a renovar esfuerzos, la situación en la que se han desarrollado las cursadas el año pasado y lo que va de este año son realmente críticas, la virtualización, la precarización de las condiciones de trabajo y estudio, el crecimiento de la pobreza y la desocupación, disminución de la ayuda social o las muertes por covid etc. son algunos factores- elementos para entender las posibilidades de acceso, las trayectorias discontinuas, el bajo egreso y la deserción de las y los estudiantes en la Universidad de Jujuy.

¿La Universidad reproduce las desigualdades que existen en la sociedad?

Para referirme a esto voy a recurrir a algunos pasajes del conocido texto escrito por Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron “Los herederos, los estudiantes y la cultura” un texto que hace eje en la crítica del sistema educativo, sobre todo superior y universitario en el cual Bourdieu y Passeron señalan que dentro de las universidades se siguen reproduciendo las desigualdades que existen en la sociedad, es decir no permite que todos cumplan con los anhelos de ascenso social, que la misma Universidad promete.

Por este motivo dentro de las universidades ante el problema del acceso, trayectoria, egreso o el problema de la deserción circulan explicaciones que apelan a la desigualdad natural de aptitudes humanas, alguien es más inteligente que el otro, la meritocracia o romantización de la pobreza y esfuerzos, así se pretende explicar que aquel o aquella que puede mantenerse y egresar es alguien que pudo superar los obstáculos que se presentan naturalizando los condicionamientos sociales.

Los autores señalan: “En las posibilidades de acceder a la enseñanza superior se lee el resultado de una selección que se ejerce a lo largo del recorrido educativo con un rigor muy desigual según el origen social de los sujetos. En realidad, para las clases más desfavorecidas se trata de una simple y pura eliminación. Sin embargo, el hijo de una familia de clase alta tiene 80 veces más chances de entrar a la universidad que el hijo de un asalariado rural y 40 veces más que el hijo de un obrero”.

Si bien, concretamente Bourdieu y Passeron analizan la situación del sistema educativo universitario en Francia en los años 60 con un vasto trabajo empírico de estadísticas, las categorías que se utilizan son sumamente pertinentes para el análisis en cuestión. Con ésto queremos decir que el origen social y las realidades materiales de existencia determinana y condicionan el acceso a las universidades, en un contexto de pandemia esas desigualdades de acceso se profundizan.

Pero el problema no solo se refiere al acceso, a lo cual los autores suman otros elementos como el acceso por género que marca una clara desventaja sobre todo en mujeres de clase baja, si no también muestran las restricciones respecto de la elección de carreras, donde se reconoce la influencia de los modelos tradicionales de división del trabajo y las tareas de cuidado. A su vez Bourdieu y Passeron analizan la cuestión de la permanencia y el egreso.

¿Una Universidad para todos?

Referido a la cuestión del acceso, durante la década de kischnerismo se habló mucho de una universidad inclusiva y para todos, aquí en Jujuy la política de expansión académica de la que hace gala la gestión de Rodolfo Tecchi, reforzó esa idea, en 2015 se reabrió la sede de San Pedro, en el año 2017 la sede de Humahuaca, Tilcara y recientemente el Carmen y si bien efectivamente esto significa facilitar el acceso geográfico, siguiendo la lectura los problemas no se resuelven ahí.

La facultad de Humanidades tiene un promedio de 2 mil estudiantes que ingresan cada año ¿Cómo se garantiza la permanencia, es decir las trayectorias sistemáticas y continuas? ¿Qué medidas se tomaron para que durante la pandemia y bajo estas condiciones no se profundice la deserción?

A mediados el año pasado, aunque se anunciaron que se entregarían becas de conectividad, no existen números, ni estadísticas de a cuantos estudiantes “se benefició”, ni cuanto permite cursar ese paquete de datos, que aclaremos es para dispositivos celulares. Es decir, se naturaliza el cursado de una carrera en “entorno virtual” desde un celular. Mientras los sectores del kischnerismo y el PJ, siguen denunciando que durante el gobierno de Macri se finalizó con este programa “Conectar Igualdad”, en la Unju no hubo ni una política de acceso a computadoras para las y los estudiantes.

Sin ningún tipo de relevamiento serio respecto de las condiciones de cursada virtuales, porcentajes de estudiantes o descensión, vamos a recurrir a unos datos que pueden ser un indicador en la situación analizada. En las últimas elecciones a Rector y Decanos mediante los padrones se pudieron conocer la cantidad de estudiantes activos plenos que podían votar, se define como activo pleno al estudiante que aprobó dos materias o más durante el ciclo lectivo anterior, en este caso 2020.

En el año en 2020 en toda la Unju estaban habilitados para votar 5514 estudiantes, aquellos que durante el periodo (2019) aprobaron 2 materias, mientras que en las elecciones 2021 eran 3391 las y los estudiantes habilitados para votar. En la Facultad de Humanidades en 2020 hubo 2549 estudiantes activos plenos, mientras que en el padrón 2021 figuran sólo 1587 en porcentajes un 38% menos, respecto del año anterior. ¿Qué muestran estos datos? Que, si esos estudiantes no abandonaron, les resulto aún más difícil que años anteriores poder aprobar dos materias, lo que implica retraso y posterior estancamiento.

Pasar de la crítica de una Universidad de clase, a la crítica de una sociedad de clase

El debate sobre el texto de Bourdieu y Passeron puede continuar y abre aristas como las nociones de capital simbólico y su adquisición por grupo social de partencia, cuestión que abre el debate sobre el derecho y el acceso a la cultura, y el tiempo libre, cuestión que en una sociedad conformada por clases sociales donde las mayorías viven del trabajo asalariado dedicando largas jornadas diarias a obtener un ingreso y una minoría vive del trabajo ajeno, resulta casi imposible.
Bonillo explico en la entrevista, que se eligió el nombre "Unju 2040 con el objetivo de mirar hacia el futuro, construyendo una Universidad para aquellos niños y niñas que dentro de 20 años quieran formar parte de la misma, como estudiantes de cualquier facultad".

Respecto de esta última declaración, el debate sobre los modelos o proyectos universitarios son fundamentales en tanto se ponga en cuestión si siguen reproduciendo las desigualdades estructurales que existen en la sociedad. Un objetivo que para concretarse no puede depender de las promesas de los gobiernos de turno que son responsables de la crisis de la Universidad, si no de la fuerza social de los estudiantes junto a la clase trabajadora pasando de la crítica de la Universidad de clase, a la crítica de la sociedad de clases.




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