Política Chile

ACTO 17N

Violeta Tamayo: “Es posible combatir contra el odio chauvinista que quieren impregnar las clases dominantes entre nuestros pueblos”

Violeta Tamayo, dirigenta de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LOR-CI) de Bolivia, quien se hizo presente en el acto de la Izquierda Anticapitalista e Internacionalista de las trabajadoras y trabajadores.

Sábado 17 de noviembre de 2018 | 19:21

Violeta Tamayo es dirigenta de la LOR-CI e impulsora feminista socialista de Pan y Rosas Bolivia, paìs donde destaca el surgimiento de un fuerte movimiento de mujeres que ha denunciado las precarias condiciones laborales y el no reconocimiento del valor doméstico y reproductivo. Violeta también es impulsora por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

En su discurso destacó la hermandad entre los pueblos latinoamericanos “Es particularmente importante estar acá demostrando junto a ustedes que es posible combatir contra el odio chauvinista que quieren impregnar las clases dominantes y sus Estados –tanto boliviano como chileno– entre nuestros pueblos.”

En el mismo sentido planteó que “La única respuesta para resolver íntegramente los derechos que nos niegan los capitalistas, como el derechos a una salida soberana al mar para Bolivia, solamente vendrá de la mano de la unidad de los y las explotadas de los distintos países, combatiendo al imperialismo y las burguesías locales”.

Revisa completo discurso de Violeta Tamayo, dirigenta de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LOR-CI) de Bolivia.

Saludamos este importante acto internacional impulsado por los compañeros y compañeras del Partido de Trabajadores Revolucionarios, que hoy nos convoca a pensar colectivamente y organizarnos sin fronteras, frente a un escenario de crecientes ataques a los trabajadores y a los derechos democráticos de las mujeres, las diversidades sexuales, los pueblos indígenas y la juventud, en toda América Latina y el mundo. Cambios que vienen plagados también de importantes retos para la izquierda revolucionaria.

Es alentador compartir este acto, junto a compañeros y compañeras de distintos países. Para mi, la delegación de la Liga Obrera Revolucionara por la Cuarta Internacional y de Pan y Rosas Bolivia, es particularmente importante estar acá demostrando junto a ustedes que es posible combatir contra el odio chauvinista que quieren impregnar las clases dominantes y sus Estados –tanto boliviano como chileno– entre nuestros pueblos.

El fallo de La Haya del pasado 2 de octubre, donde la Corte Internacional de Justicia descartó los argumentos del gobierno boliviano después de 5 años de litigio, es la continuidad de una política del imperialismo de negar a Bolivia el acceso soberano al mar. Esto para mantener la soberanía de los recursos estratégicos en propiedad y al servicio de un puñado de grupos económicos y capitales trasnacionales directamente interesados en mantener las divisiones nacionales en Sudamérica, para así realizar mejor su saqueo.

Con independencia de los resultados de la Corte de la Haya, quienes ganan con estas disputas son siempre los mismos: la clase capitalista y sus socios imperialista, esta vez para sostener la histórica división de nuestros pueblos y a favor de uno de los Estados más serviles de la región, como es el Chile hoy comandado por el derechista Sebastián Piñera.

Sabemos que la Guerra del Pacífico de 1879 no fue una guerra de los pueblos chileno, boliviano o peruano, sino una disputa del imperialismo inglés por los recursos salitreros de aquel entonces. En ninguna instancia de estas gestiones diplomáticas se pondrá jamás de manifiesto que el mar no es de los trabajadores y el pueblo de Chile, es propiedad de las 7 familias enriquecidas que se benefician de las millonarias ganancias que deja el recurso pesquero.

En nuestro país, la discusión marítima ha ocupado gran espacio en la agenda nacional; de hecho, podemos señalar que ha sido la política de Estado más importante sostenida en los últimos años por parte de Evo Morales, quien ha impulsado un acuerdo de unidad nacional con los viejos representantes neoliberales para ir a litigar en la Haya ¡Un acuerdo con quienes masacraron a sectores populares en los levantamientos insurreccionales de la década pasada!

La comisión impulsada por el gobierno de Evo Morales con el derechista Carlos Mesa jamás superó el carácter impuesto por la diplomacia burguesa y terminó apelando a un organismo como la Corte Internacional de Justicia, dependiente de ese instrumento imperialista que es la ONU.

El gobierno del MAS, depositó una enorme confianza en estas agencias y sembró con demagogia falsas expectativas, abandonando su proyecto de “la diplomacia de los pueblos” que en los hechos terminó demostrando ser una farsa. Esta confianza en las instituciones del imperialismo por parte de Evo Morales, no es ajena a sus más de 10 años de gobierno, periodo en el que tiró a la basura las exigencias de nacionalización de los recursos naturales que demandamos desde la Guerra del Gas del 2003; años en los que no ha dejado de entregar nuestros recursos naturales a las grandes transnacionales –incluso en áreas protegidas y diversos territorios indígenas; años en los que los más beneficiados de la bonanza económica del país fueron los bancos, grandes empresarios y agroindustriales tal como se jacta el propio Evo Morales en sus discursos.

Creemos que la única respuesta para resolver íntegramente los derechos que nos niegan los capitalistas, como el derechos a una salida soberana al mar para Bolivia, solamente vendrá de la mano de la unidad de los y las explotadas de los distintos países, combatiendo al imperialismo y las burguesías locales. Por eso planteamos la necesidad de la lucha por una Confederacion de Republicas Obreras del Pacifico como parte integral de la lucha por la Unidad Socialista de América Latina, como una perspectiva que hermane las luchas de la clase obrera chilena, boliviana y peruana. Esto no será posible sin la construcción de un partido revolucionario, internacionalista que luche contra la explotación y todas las opresiones.

Quiero terminar esta breve intervención rescatando un fragmento de nuestra historia. En 1907 en la Escuela Santa María de Iquique y ante la amenaza de una brutal represión que se terminó cobrando la vida de miles de trabajadores chilenos, bolivianos, peruanos y argentinos, ante el pedido de los consulados para que los extranjeros abandonen la huelga, los obreros se negaron y respondieron: "con los chilenos vinimos, con los chilenos morimos", "no somos bolivianos, ni peruanos, somos obreros" dijeron los trabajadores. Hoy tomamos este ejemplo, gritamos todos juntos:

¡La Clase obrera es una y sin fronteras! Gracias compañeras y compañeros.







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