Política

OPINIÓN

¿Violencia política en Argentina? Sí, la del Gobierno de Macri y Patricia Bullrich

El cinismo del oficialismo parece no tener techo. Al mismo tiempo que condenar verbalmente la “violencia”, mantiene presa a Milagro Sala y reprime la protesta social.

Florencia Sciutti

@FlorSciutti

Viernes 25 de agosto | Edición del día

“No podemos permitir de ninguna manera que la violencia reemplace el diálogo y la política en la Argentina” aseveró, con un cinismo que ya no tiene límites y que habrá atragantado a más de un televidente, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich este jueves por la noche en el programa Código Político, en relación a los hechos sucedidos en La Plata.

La ministra utilizó su aparición mediática para realizar un acting victimizante, y crear una nueva “teoría” que colabore en tapar y distraer la atención de la más reciente crisis política que atraviesa el Gobierno: la desaparición forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería Nacional.

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En otro pasaje del reportaje, que duró cerca de veinte minutos, la ministra afirmó que ha habido “10 episodios de violencia en un mes”, entre los que incluyó el “ataque” a la Casa de Chubut a poco de conocerse la desaparición de Maldonado. Sin embargo, curiosamente de este hecho como de otros que mencionó la funcionaria no se conocen datos certeros que permitan identificar a los protagonistas de los mismos. Al tiempo que en algunos casos se baraja la hipótesis de que estén relacionados con "internas" o "vendettas" de la maldita Bonaerense.

En la misma línea fueron las declaraciones realizadas este viernes por el ministro de Seguridad Bonaerense, Cristian Ritondo, en una conferencia de prensa que brindó junto al cuestionado jefe de la Bonaerense Fabián Perroni. Perroni, que asumió recientemente en la jefatura de esa fuerza tiene un pasado de procesamiento por torturados y cuenta en su foja de servicio el paso por la comisaría donde fue desaparecido Miguel Brú.

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El funcionario volvió a insistir en ligar los hechos al reclamo por aparición con vida de Maldonado y también ubicó al Gobierno como víctima de diversos ataques violentos a causa de su “incansable” lucha contra “las mafias”.

Parafraseando el dicho popular: “Opera y maniobra, que algo quedará”.

Hablemos de violencia….estatal

Hace 24 días que Santiago Maldonado está desaparecido, 587 días lleva Milagro Sala privada de su libertad, 60 días se cumplen hoy de la detención de Facundo Jones Huala y 44 días han pasado del desalojo y la brutal represión a los trabajadores de PepsiCo.

Un desaparecido, 2 presos políticos, una brutal represión en cadena nacional, que no fue la única, a trabajadores y trabajadoras que defienden sus puestos trabajo. Todo eso, sin dudas, habla de “un clima de violencia” pero estatal, institucional, gubernamental.

A estos casos, se suma la violencia estatal que sufren cotidianamente los miles que viven en las barriadas obreras y populares, particularmente los jóvenes, a manos de las fuerzas represivas del Estado. Más allá del marketinero discurso de la guerra contra “las mafias” repetido hasta el cansancio por el Gobierno, que incluye medidas cosméticas de “purga” en las fuerzas, en el 2016 cada 25 horas una persona murió a causa del gatillo fácil.

Desde la asunción del Gobierno de Cambiemos son 241 las personas asesinadas, según el informe presentado por Correpi el 2 de diciembre de 2016. En dicha presentación se destacó un salto represivo en la era macrista, ya que durante los Gobiernos kirchneristas, el dato daba la cuenta de un asesinato cada 28 horas, una cifra igualmente brutal.

El dato, además del salto, pone de manifiesto que la violencia estatal no es exclusividad del macrismo sino que ha sido y es utilizada por todos los Gobiernos ya que es inherente al sistema capitalista. Recordemos que los 12 años de gestión kirchnerista cuentan en su haber con un desaparecido: Jorge Julio López, infinidad de casos de gatillo fácil y brutalidad policial como el de Luciano Arruga, también con la condena a los petroleros de Las Heras, el Proyecto X y represiones como la del Indoamericano o las realizadas en Panamericana durante el duro conflicto de los trabajadores de Lear.

El gatillo fácil es la máxima de la brutalidad policial, pero también son cotidianas las persecuciones, detenciones sin motivo, torturas y abusos policiales. Como el caso ocurrido en septiembre de 2016 cuando dos pibes de La Poderosa fueron torturados por la Prefectura.

El Gobierno nacional desde su asunción ha desplegado violencia, incluso desoyendo y pasando por encima de diversos pedidos de organismos nacionales e internacionales que han manifestado su preocupación por el avance contra los derechos humanos. Como las presentaciones realizadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso de Milagro Sala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Estos ataques por parte del Estado, se suman a las políticas de ajuste implementadas por la CEOcracia contra los intereses de las mayorías obreras y populares. Porque suspensiones, despidos, cierres de fábrica, inflación y tarifazos también son violencia.

El discurso de Patricia Bullrich que pide “terminar con la violencia” se choca con la realidad misma de la política del Gobierno nacional. La realidad en la que a 24 días de su desaparición, miles y miles nos seguimos preguntando: ¿dónde está Santiago Maldonado?, al tiempo que nos movilizamos exigiendo su aparición con vida ya! y afirmamos que el Estado es responsable.








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