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Red Internacional

Lomas de Zamora.Violencia de género y persecución laboral en la gestión de Insaurralde

Sebastián, Salomé y Adriana comenzaron a trabajar en 2019 en el programa de Promotores de Salud de Lomas de Zamora, bajo la gestión de Martín Insaurralde (Frente de Todos). Fueron despedidos por luchar por sus condiciones de trabajo. Hoy exigen su reincorporación y denuncian que detrás de esos despidos está el maltrato a las víctimas de violencia y la persecución a quienes reclaman por sus derechos dentro del municipio.

Viernes 9 de abril | 01:30

En el año de la pandemia, el trabajo de los Promotores de Salud en la Provincia de Buenos Aires se orientó a la prevención del contagio de COVID en barrios populares, en la vía pública, en las largas filas de personas jubiladas y titulares de planes sociales, como la AUH o el IFE. Brindaron elementos de higiene, ayudaron a organizar el distanciamiento social, recorrieron las casas para llevar barbijos y alcohol a los barrios más pobres, entre otras tareas que los pusieron en la primera línea del enfrentamiento al Covid-19.

“Las condiciones laborales y salariales son terribles”, cuenta Sebastián, y explica que “somos monotributistas, no tenemos derecho a nada: ni vacaciones, ni licencias, ni viáticos”. “Pedimos si nos podían dar un pase, porque eran muchos los operativos y el salario bajísimo, de 20 mil pesos, aunque con monotributo y todo lo que hay que pagar, quedan en mano unos 15 mil. Eso es lo que puedo decir de mi despido: sin previo aviso, sin nada. Me llamaron y me dijeron que estaba desvinculado, que no me iban a renovar el contrato”, dice desde la Plaza Grigera, hasta donde se acercó para acompañar a Salomé Valenti.

Es que hace pocos días, la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Lomas de Zamora, a cargo de Mariano Ortega y Sonia Nannis, decidió rescindir su contrato, como hizo antes con Sebastián. “Que esté ocurriendo eso desde Salud, desde el Estado, nos pareció tremendo. Uno todavía no sale del asombro”, dice, y subraya que a Salomé “la despiden en el contexto de pandemia, en el contexto socioeconómico que hay, y siendo víctima de violencia de género”.

Adriana se para en el medio de la Plaza, bien enfrente al evento que organizó el municipio para esperar la llegada de funcionarios del ministerio de Educación provincial. “Vienen a sacarse la foto por la inauguración de un programa de capacitación”, cuenta una de sus amigas, que se acercó a la convocatoria para hacer el aguante. Con sus afiches que denuncian que “violencia contra las mujeres también son los despidos”, Adriana cuenta que durante toda la pandemia trabajaron sin descanso.

“Todas en algún momento sufrimos violencia de género lamentablemente”, le contestó la funcionaria del municipio que conduce Martín Insaurralde cuando Adriana alzó la voz por el despido de Salomé. “Llevaste esta situación a algo indeseado”, le contestó la subsecretaria Nanni en un grupo de whatsapp. “A las dos horas me habían despedido a mi también”, cuenta Adriana a La Izquierda Diario.

“El peligro de perder el trabajo o la vida”

Salomé, Adriana y Sebastián denuncian que sus despidos son persecutorios y que en el caso de Salomé, ese despido también significó su revictimización: “sabían de su situación, sabían que era víctima de violencia, que era mamá soltera, que necesitaba el trabajo, y aún así la despidieron. ¿Si eso no es violencia, qué es?”, pregunta Adriana.

“Cuando nos enteramos que despidieron a Sebastián yo me quejé”, recuerda Salomé, y va atando cabos. “A partir de ahí empecé a tener problemas, porque reclamaba, porque nos tenían que depositar del 1 al 5 y nos pagaban el 20, el 25, y había compañeros que apenas tenían para viajar. A ese punto. En plena pandemia. Jamás un bono, un aguinaldo, nada”, y cuenta que “el trabajo que hacemos es de riesgo, pero ellos van, se sacan la clásica foto donde están acompañando el operativo, y a los 5 minutos de la selfie se suben a la combi y se van. Esa es la realidad”, cuenta, y recuerda que en muchas de esas oportunidades también se los nombraba como promotores “voluntarios”.

En el caso de Salomé, la violencia que significó su despido fue doble. “Nos mudamos en un mes cinco veces con mi hija. Me quedé sin un peso, porque para alquilar necesitas papeles, dinero, y esto era de vida o muerte”. “Tuve que ir a denunciar, hacer la perimetral. Vivía en la fiscalía, en Violencia de género, averiguando a dónde podía ir a parar con la nena porque esta persona detectaba los domicilios y se aparecía, o se aparecía en la unidad sanitaria, en la parada del colectivo, en la escuela de mi hija. Llegó a tirar nafta en la puerta de mi casa y hasta a esconderse en un volquete”. Al día de hoy, Salomé sigue recibiendo amenazas desde teléfonos desconocidos.

“Traté toda la vida de arreglarme sola con mi hija, con dos o tres trabajos, con todo lo que nos pasó, con 14 años de lucha con esta persona, con estas cosas que nos hizo vivir, así que vivo mi despido como algo muy injusto, porque hoy tengo que escuchar que me despiden porque falté, porque no tengo licencia contemplada al ser monotributista”. Sus compañeros, Sebastián y Adriana, cuentan que es la misma realidad que viven otras mujeres en su lugar de trabajo. Y el resultado, junto a la precarización a manos del propio Estado, es la amenaza constante, el peligro de perder el trabajo o la vida. “Evidentemente no tienen idea de lo que es pasar y salir de una situación así, que además muchas veces, aunque el violento esté detenido, sigue de muchas maneras”, reflexiona Salomé.

“Queremos trabajar”

“El lunes tuvimos una primera movilización, acompañados por familiares y amigos, por ATE Sur”, cuenta Sebastián. Laura Cazal, despedida del Hospital Alende después de 12 años de trabajo precario, por $4700, se acercó a sumar su solidaridad.

La movilización fue en las puertas de la Municipalidad y en ese marco, finalmente, los recibió el Jefe de Recursos Humanos, Matías Ruiz. “Fue una ronda donde se expusieron los casos, y cada caso particular, porque no son todos iguales pero sí tienen una línea que es el despedir, el dejar sin trabajo a la gente”, dicen. El funcionario, responsable de la enorme cantidad de trabajadoras y trabajadores lomenses que vienen trabajando y exponiendo su vida en la pandemia, bajo las mismas condiciones que Sebastián, que Salomé, que Adriana y que Laura, no dio ninguna respuesta. “Sólo dijo que se comunicaría en una semana. el lunes que viene”, cuentan.

“Nosotros dejamos claro que somos trabajadores y queremos trabajar, queremos ser reincorporados y también queremos mejoras salariales, con los derechos laborales que este gobierno y este municipio pregona tanto. Bueno, queremos ser parte de eso. Mínimamente tener los derechos laborales”, agrega Sebastián en diálogo con La Izquierda Diario. También transmite, con entusiasmo, el orgullo que siente al encontrar en sus compañeras de trabajo a compañeras de lucha.

“No vamos a parar. Nos unimos con los compañeros y vamos a seguir por la reincorporación y por una mejora laboral, porque es lo que nos merecemos, lo que corresponde. No estamos pidiendo nada. Ellos tienen que responder. Nos lo deben”, enfatiza Salomé.

Con el apoyo de ATE Sur, les trabajadores imprimieron los afiches que este jueves empapelaron las cercanías de la Secretaría de Salud y de Violencia de Género de Lomas de Zamora, el municipio del conurbano bonaerense que concentra una de las mayores tasas de precarización laboral y, también, de femicidios.

“Este distrito tiene el triste récord de contar con la cantidad más grande de femicidios de toda la Provincia de Buenos Aires”, cuenta Laura Magnaghi, miembro de la Comisión Directiva de ATE Sur, y recuerda que a pesar de eso, el Senado bonaerense premió al municipio de Insaurralde por ser uno de los distritos de “buenas prácticas” en materia de prevención de la violencia de género. Una total hipocresía.

Bajo la consigna de “Basta de violencia y de persecución laboral” comenzaron a impulsar además un petitorio en el que invitan a sumar apoyos al reclamo por la “reincorporación con condiciones de trabajo dignas” y el cese de las “persecuciones, violencia laboral, sumarios, sanciones y despidos”.

Podés sumar tu apoyo: Firmá el petitorio por la reincorporación, el cese de la violencia y las persecuciones a los Promotores de Salud




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