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Red Internacional

Una docente de la escuela Manuel Belgrano se contagió de COVID. Se debió aislar preventivamente a todo el turno tarde y a varios docentes más. Con fábricas y escuelas abiertas y sin medidas, siguen creciendo los positivos en Villa Constitución.

Miércoles 14 de abril | 09:11

El día miércoles, a través de un comunicado emitido por el equipo directivo de la Escuela N° 499, “Manuel Belgrano”, se dio a conocer que una docente de esa institución dio positivo de Covid, y a su vez varios docentes debieron ser aislados preventivamente. Este caso se da en un contexto en el que la segunda ola de la pandemia ya es un hecho, y la continuidad de la presencialidad educativa se torna cada vez más difícil, al tiempo que en varios puntos del país el sistema sanitario está cerca del colapso. A nivel local, en Villa Constitución en los últimos 15 días el número de contagios aumentó un 40%: solamente la semana pasada se registraron 73 casos positivos.

El comunicado difundido por las autoridades del colegio es el siguiente: “Familias: Queremos informarles que en nuestra escuela se ha dado un caso positivo de un personal docente, por lo tanto hemos activado el protocolo correspondiente. Tenemos varios docentes aislados de manera preventiva, todo el turno tarde y algunos del turno mañana. También de especialidades y el equipo directivo. Es nuestra intención transmitirles tranquilidad a todos ustedes ya que se han tomado las medidas indicadas por el Ministerio de Salud. Además, no perderán días de clase porque todas las docentes cuentan con su respectivo reemplazante. En estos tiempos que estamos atravesando es de suma importancia que las familias ayuden a crear consciencia sobre la necesidad de cuidarnos entre todos!!! Equipo Directivo-Escuela N°499 “Manuel Belgrano””.

Contrario a la línea discursiva de los gobiernos, de señalar a las actividades recreativas y a las reuniones sociales como las grandes causas del aumento de contagios, lo concreto es que la mayor parte de los casos de positivos de Covid se produjeron en lugares de trabajo. Entre las principales medidas preventivas que se implementaron en las últimas semanas se encuentran la restricción de la circulación en horas de la noche y la restricción parcial o total de las reuniones sociales. Pero durante el día todo sigue igual: los medios de transporte público abarrotados de trabajadores, estudiantes y jubilados; los lugares de trabajo, estudio o atención pública recibiendo una constante circulación de gente, con protocolos en algunos casos mínimos o inexistentes.

A su vez, casos como el de la docente de la Escuela Manuel Belgrano desmienten el relato oficial que sostiene que “nadie se contagia en la escuela”, basado en el aparentemente mínimo porcentaje de positivos en contexto escolar que brindan algunas estadísticas. Y es que a nivel nacional ya hay decenas de docentes que han fallecido a causa del Covid desde que se decretó el retorno de la presencialidad en febrero. A nivel provincial, otro dato alarmante se desprende de la situación educativa en Rosario, donde 7 de cada 10 escuelas tienen a alumnos, docentes y auxiliares aislados.

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Pese a la situación epidemiológica actual, tanto el gobierno de Alberto Fernández a nivel nacional, como el de Omar Perotti a nivel provincial imponen una presencialidad a toda costa, en medio de la falta de obras para poner las escuelas en condiciones, así como también la falta de insumos de higiene y bioseguridad y de medidas de testeo necesarias para prevenir los eventuales casos de contagios. Al mismo tiempo, el plan de vacunación en el sector docente se viene implementando con una alarmante demora debido a la falta de vacunas, y aún varios docentes no cuentan ni siquiera con la primera dosis.

Ante este panorama, y a pesar de que las conducciones gremiales docentes como la Celeste de AMSAFÉ y CTERA vienen jugando un rol pasivo y cómplice, evitando convocar a medidas de fuerza de urgencia, son cada vez más los trabajadores de la docencia, afiliados y no afiliados, que vienen manifestando un fuerte cuestionamiento a este modelo de presencialidad escolar sin garantizar las condiciones mínimas de higiene y salubridad y sin los recursos indispensables para ello. Tanto docentes como familias trabajadoras, somos los primeros interesados en que pueda llevarse a cabo una educación escolar presencial, pero esto no debe ser a costa de poner en riesgo la salud de los alumnos, de sus maestros y sus familias.
Por ello se hace necesaria la organización obrera para dar la pelea por una educación en condiciones dignas y seguras, a la vez que la unión y la articulación con las luchas por salud y trabajo. Convocar a asambleas por escuelas para votar un plan de acción coordinado, y para exigirle a las conducciones gremiales docentes que rompan la tregua y convoquen a medidas de fuerza para garantizar una presencialidad segura, y en el caso de que no estén las condiciones dadas para ello, que pueda llevarse a cabo una continuidad pedagógica virtual con netbooks y acceso a la conectividad para toda la comunidad educativa.

Se hace urgente imponer un programa de emergencia frente a la segunda ola de la pandemia, en el que se pueda garantizar un plan de infraestructura para poner en condiciones a las escuelas bajo control de los trabajadores de la educación; el aumento del personal docente y auxiliar, que incluya a los docentes reemplazantes para no sobrecargar de trabajo a los maestros con dispensas y licencias, y asegurar la continuidad pedagógica de los alumnos; y la puesta en funcionamiento de comités de salud de higiene en todas las escuelas. Ante la desidia estatal, y ante el discurso oficial que plantea que hay que seguir con las clases presenciales a cualquier precio, se hace necesario llamar a organizar la lucha política para que esa continuidad no sea a costa de las vidas de quienes forman parte de la comunidad educativa.




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