Sociedad

GATILLO FACIL

Viedma: Otro caso de gatillo fácil en la provincia de Río Negro

Jorge Rolando Vera, de 17 años, fue asesinado por la espalda por un policía penitenciario en la madrugada del sábado. Ante la indignación de familiares y amigos, la policía respondió con más provocación. La policía brava de Río Negro se cobra la vida de otro pibe.

Lunes 4 de noviembre | 18:41

Enorme indignación por otro caso de abuso de poder policial que termina con la muerte de otro pibe, ésta vez en Viedma, la capital de Río Negro. Se trata del joven Jorge Rolando Vera, de 17 años. El asesino, un policía que es agente penitenciario de la provincia, Mario Huichaqueo. Fue alrededor de las 4 de la madrugada del sábado, en el barrio IPPV. El policía agredió con más de 7 balazos a un grupo de jóvenes que estaban en la plaza del barrio. Una de ellas hirió de muerte por la espalda al joven Jorge Rolando. Luego de este hecho, ante la indignación de familiares y amigos, se acercaron patrulleros policiales que abrieron fuego con postas de goma para dispersarlos, una nueva provocación tras el gatillo fácil recién perpetrado.

Jorge Rolando era conocido en el barrio como “Wachin” Vera, un joven de 17 años que sin terminar sus estudios en la escuela trabajaba en la construcción y participaba de distintas actividades culturales y sociales en el reconocido taller barrial Galpón Amarillo. Desde este propio espacio declararon su indignación ante semejante impunidad, relatando que “Wachin” realizaba talleres de percusión, participaba de una escuela de Atletismo y de un taller de Herrería.

Este abuso de poder sólo puede entenderse en el marco de la mentada “Doctrina Chocobar” con la cual Bullrich y el propio presidente Macri han salido a defender este tipo de linchamientos de agentes represores con sus armas reglamentarias, por el simple hecho de portación de cara. Acá en Viedma, hoy una vez más, se habla de un pibe víctima de gatillo fácil.

El servicio penitenciario y la policía rionegrina ya han hecho de este accionar un modo normal de operación. De estas fuerzas represivas se dieron los casos de impunidad como el de Daniel Solano, los del caso de represión en El Alto de Bariloche que se cobró la vida de Bonefoi, Carrasco y Cárdenas; en Viedma aún se recuerda al joven Guillermo Trafiñanco asesinado por la espalda por un sargento de la policía. En Río Colorado es reciente la denuncia del abogado de los familiares de Solano, Leandro Aparicio, sobre la muerte de un joven luego de una fuerte golpiza policial y posterior abandono de persona.

La lista sigue. Si contamos todas las fuerzas represivas, según el informe anual de Correpi, en la provincia de Río Negro hay 89 víctimas de las fuerzas represivas desde el reinicio de la democracia en 1983. Está claro que va en aumento. Bajo el gobierno de Macri cada 21 horas muere una persona por abuso de las fuerzas represivas.

Ante cada caso, se hace necesario imponer comisiones de investigación independientes de las autoridades judiciales y policiales, basadas en las organizaciones de DDHH y de los familiares de las víctimas; quienes son los únicos verdaderamente interesados en que estos crímenes sean clarificados. No puede explicarse el accionar de las policías bravas provinciales sin la completa convivencia e impunidad con la que gozan gracias al poder político y el Poder Judicial.







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