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Red Internacional

70 aniversario. Video: ¿cómo fue la Revolución Boliviana de 1952?

Hoy te contamos la revolución más grande que estalló en el corazón de Sudamérica: la revolución boliviana de 1952.

Claudia Ferri@clau.ferriok

Daniel Lencina@dani.lenci

Miércoles 4 de mayo | 19:21

El 9 de abril de 1952, empezó la revolución boliviana. Fue en medio de una crisis política y social, y mucha bronca por la derrota de Bolivia frente a Paraguay en la Guerra del Chaco. Un año antes una dictadura se impuso para arrebatarle las elecciones al MNR. En ese contexto, jefes policiales y militares y dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) conspiraron para hacer un golpe de Estado rápido y eficaz en la mañana del 9 de abril, pero fracasó porque se opuso el alto mando militar. Pero quien sí aprovecha la oportunidad para intervenir es el movimiento obrero boliviano y se propuso derrotar por fin al régimen oligárquico.

Sin embargo, el gobierno no quedó en manos de los trabajadores sino del MNR. Victor Paz Estenssoro volvió del exilio y asumió la presidencia, llevado en andas por las masas insurrectas.

La Central Obrera Boliviana (COB), fundada al calor de la revolución, y las milicias obreras representaban un poder alternativo al gobierno débil del MNR, creando algo que podríamos llamar: una situación de “doble poder” entre estas dos fuerzas. Pero esta situación se resolvió favorablemente para la burguesía porque la fuerza de las masas fue contenida y el régimen burgués fue relativamente estabilizado.

El gobierno finalmente avanzó en reconstruir al Ejército y pactó la colaboración con el imperialismo norteamericano, no sin ceder importantes conquistas, como la nacionalización de las minas que igual fue hecha indemnizando a sus dueños.
También el gobierno firmó la reforma agraria, pero muy limitada. Desconocía a la comunidad indígena impulsando la gran propiedad rural en la actual Santa Cruz. Una reforma que se tuvo que legalizar en los papeles, porque se estaba dando en los hechos y no había vuelta atrás.

El MNR también tuvo que dar la concesión del voto universal y el voto femenino para legitimar el régimen porque la revolución terminó con un régimen oligárquico (solo votaba el 10% de la población). El control obrero, otra histórica reivindicación obrera, porque apuntaba a que sean los trabajadores quienes controlen la producción; fue desvirtuado y se nombraron funcionarios individuales sin ningún control de la base.

Cuatro años después de la revolución del 52, el MNR lanzó planes de ajuste acordados con el FMI. Años más tarde, y no sin una importante resistencia obrera, la derrota se terminó de consolidar con el golpe militar del general Barrientos en 1964.
Lamentablemente el Partido Obrero Revolucionario (POR, de orientación trotskista que había ganado influencia en las luchas de la época), actuó como el “consejero de izquierda” de la burocracia sindical y el MNR. Nunca buscó ganar la dirección de las masas obreras y campesinas, empezando por los mineros, donde tenía mucho peso al comienzo de la revolución.

Incluso uno de sus mayores errores fue no impulsar la consigna “¡Todo el poder a la COB!”. Eso hubiera permitido trazar un camino similar a la revolución rusa de 1917.

Siete décadas después, podemos decir que en Bolivia a la revolución no faltó espíritu de sacrificio, ni armamento, ni milicias obreras. Lo que faltó fue un partido revolucionario. Fue realmente enorme, estalló en el corazón de Sudamérica y sus conclusiones siguen teniendo plena vigencia en un mundo donde el sistema capitalista no tiene más nada para ofrecer.

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