Política

SE TENÍA QUE DECIR

Vicentin: ¿por quién suenan las cacerolas?

El editorial en el programa Se Tenía Que Decir. Quiénes y por qué se oponen a la expropiación de Vicentin. ¿Va a ceder el gobierno de Alberto Fernández? El recuerdo del “modelo YPF”.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Jueves 11 de junio | Edición del día

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“Argentina no será comunista”, tuiteaba ayer uno de que los que carceroleó en los barrios de Caballito, Belgrano o Palermo de la Ciudad de Buenos Aires

Podríamos completar su frase y decir “pero sí será estafada por grupos empresarios”. Es el sector acomodado que así como no le importa que mueran los pobres que pueblan las cárceles por la pandemia, aunque no haya pena de muerte en Argentina; defiende los robos y estafas de los grandes empresarios, como Vicentin. Una empresa con causas penales que llegan a Paraguay por lavado de guita. Que se endeudó con el Estado de forma ilegal, que hizo maniobras fraudulentas como cargar barcos con granos en Santa Fe pero hacer que parezca que eso se producía en Paraguay para evitar el pago de impuestos y retenciones.

Juntos por el Cambio salió a rechazar, por supuesto, la expropiación afirmando que "es peligroso, ilegal e inconstitucional y nos va a terminar costando miles de millones de dólares a los argentinos". ¿Ahora se acordaron los Macri, Bullrich, Morales, Larreta de las deudas ajenas que terminamos pagando el pueblo trabajador? ¿Los mismos que nos endeudaron con el FMI?

Fue el propio gobierno de Macri además el que le dio créditos a Vicentin por el Banco Nación de manera ilegal, y sólo por ser su amigo. O quizás porque esa plata les volvía por otra ventanilla: Vicentin, a través de tres de sus empresas (Algodonera Avellaneda, Friar, Oleaginosa San Lorenzo), fue de los aportantes más importantes de la campaña presidencial del 2019 de Juntos por el Cambio: 19 millones de pesos.

Para estafar, evadir y lavar guita, está claro que se necesita relación con el poder político de turno. El macrismo se lo dio. La caradurez llega al colmo de cuestionar con Vicentin que están “pasando por encima de la autoridad del juez”. El mejor equipo de los últimos 50 años que está siendo imputado por hacer espionaje ilegal, sin ninguna orden judicial que los respalde, o directamente arreglando con jueces el armado de causas. Los supuestos valores “democráticos” y “republicanos” del macrismo ya forman parte de la estafa que los caracteriza.

Como en una máquina del tiempo de “volver al pasado” apareció también el ex ministro de economía del menemismo, Cavallo, que dijo ayer en TN que lo de Vicentin es “una idea marxistoide”. Lo dice el tipo que, curiosamente, estuvo al frente de una estatización. Pero en su caso fue la estatización de la deuda pública durante la dictadura militar. El combo también vino el remate de empresas del estado a capitales privados, continuando la obra de la dictadura para hacer una ofensiva neoliberal contra las y los trabajadores.

¿Cuál es el sentido de todas estas voces que hablan como si estuvieran en una guerra fría combatiendo a la Unión Soviética? Exageran al extremo y ridículamente una medida anunciada por el gobierno que, ayer en palabras insistentes de Alberto Fernández, afirmó que no es una expropiación sino un rescate. Tan ridícula es esta derecha que tildan de “marxistoide” un anuncio que festejaron los acreedores privados con los que está endeudado Vicentin, como el Banco Mundial: siempre es más fácil cobrar las deudas del estado que de una empresa quebrada dicen. Por eso los bancos extranjeros, salieron rápido al día siguiente del anuncio, a plantear su “firme disposición a entablar un diálogo constructivo con las autoridades gubernamentales relevantes para discutir la regularización de la deuda de Vicentin”.

El interés de esta defensa a ultranza de Vicentin, busca exagerar un anuncio (que hoy está en cuestión y en veremos), para defender a los sectores más concentrados del país que están atados al capital financiero internacional. La exportación del agro, es uno de los sectores claves que ata nuestro país al atraso y la dependencia del capital extranjero. Hoy, el 63 % del comercio exterior está en manos de empresas multinacionales, que son dueñas hasta de puertos. Esto defienden.

Aunque todavía no sepamos el resultado de esta disputa, lo que sí queda claro es que estos sectores concentrados de la economía, tienen una posición privilegiada en la estructura productiva del país que nadie quiere tocar verdaderamente. No tocarlo, es seguir garantizando el atraso y la dependencia al capital extranjero, que es uno de los sostenes para la fuga de capitales como demuestran las operaciones fraudulentas de Vicentin.

¿Cuál va a ser la respuesta del gobierno a esta oposición? ¿Va a ceder a sus reclamos y limar aún más un anuncio presentado como un rescate a Vicentin? ¿Qué va a pasar con las operaciones fraudulentas que detalló Claudio Lozano? ¿Van a tomar alguna medida concreta para recuperar lo que se fugaron o quedará en una denuncia de ocasión?

El relato o la realidad que plantean sectores del oficialismo de ir “paso a paso” con algunas medidas, como buscar controlar el 8 o 9% del comercio exterior de granos, no puede cambiar esa estructura de poder monopólica y extranjerizada sin tomar medidas de fondo con la gran propiedad.

Hay experiencias que lo demuestran. Aquella medida que quisieron presentar como una “patriada” como fue la supuesta estatización de YPF, terminó en una “sociedad anónima”, con capitales mixtos, y los consumidores pagando precios más altos de la nafta para las grandes petroleras. Nos dijeron que no nos iba a salir nada al pueblo trabajador, pero terminó costándonos entre 5 y 9 mil millones de dólares, a los que podrían sumarse 3 mil millones de dólares más por un juicio de la familia Eskenazi, que se define en Nueva York.

Ni medidas comunistas. Ni patriadas. Hasta ahora fueron caminos que terminaron en el imperio.







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