Mundo Obrero

Vía Bariloche no paga y la UTA ni se inmuta

La situación de los trabajadores del taller base de la empresa en Cipolletti, son parte de la realidad que afecta al conjunto del gremio del transporte: Precarización, sub-contratación y falta de pago de salarios. Enormes subsidios y absoluta impunidad patronal, moneda corriente de la mano de los Trappa.

Ulises Crauchuk

Corresponsal El Bolsón

Viernes 10 de julio | 20:39

Los trabajadores denuncian haber cobrado apenas un 30% de su salario pese a haber cumplido las 8 horas diarias de trabajo desde el día uno de la cuarentena. Esto mientras el servicio de larga distancia se encuentra suspendido como consecuencia de la pandemia. Es que Vía Bariloche continúa brindando el servicio urbano entre Neuquén y Regina a través de la empresa Ko-Ko.

Gran cantidad de los empleados se encuentran en negro o trabajan para empresas tercerizadas, como el caso del servicio de limpieza y catering en el conjunto de la compañía. Al igual que sucedió en la base que la empresa posee en Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires, un dia antes del decreto “antidespidos” (pero no tanto) que firmó Alberto Fernandez, Vía Bariloche despidió a los contratados de la empresa, que se cuentan por decenas, para volver a contratarlos en negro a fines de marzo. En mayo, con el anuncio de los ATP volvieron a blanquear a parte de los trabajadores mediante la modalidad de contrato temporario en función de acceder a dicho beneficio. Otros trabajadores aun hoy continúan en negro.

Ubicada en ruta 22 y Estado (genocida) de Israel, la base comprende carrocería, gomería, electricidad, mecánica y limpieza. De las 25 personas que componen el personal del taller Cipolletti, alrededor de 12 se encuentran en blanco, mientras el resto lo están en diferentes modalidades de informalidad. Sin ropa térmica y trabajando con temperaturas bajo cero, y debiendo trabajar nueve horas para cobrar viáticos, los trabajadores, al igual que buena parte de los choferes de larga distancia, no cuentan con delegado gremial.

Este mes sus recibos de sueldo decían que no trabajaron durante los últimos 30 días y en función de ello un salario superior a los $60.000 se transformó en un haber de poco más de $20.000, de los cuales el Estado aportó alrededor de $15000 en concepto de ATP y la empresa entre $5000 y $8000 dependiendo del salario real. Lo paradójico, es que el domicilio de la empresa en dichos recibos es “Los Arrayanes 65 depto. 1 Lago Puelo, Chubut”, un baldío.

Son decenas las denuncias por falta de pago de salarios y suspensiones en el sector. La UTA, ante esta situación, se mantiene a la espera de la resolución de la dos veces pospuesta conciliación establecida por el ministerio de trabajo de la nación, en la que los representantes gremiales cedieron la palabra a la parte patronal para que exija mayores subsidios a fin de regularizar los haberes de choferes y trabajadores. Una estafa que continúa y se acrecienta en el marco de la pandemia.

La familia Trappa, dueña de Vía Bariloche, denunciada hace pocos meses por reducción a la servidumbre de trabajadores rurales en sus campos en La Pampa cuando se descubrió su traslado en condiciones inhumanas a la terminal de Cipolletti, concesionaria del cerro Catedral hasta 2056, candidata a quedarse con el servicio urbano en Fiske y Bariloche, es una más en la lista de las empresas del transporte que parasitan subsidios estatales y sangre obrera con la complicidad de la burocracia de la UTA y el gobierno nacional.

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La rebelión en curso en la base del gremio, puede ser el principio del fin de esta realidad funesta para los trabajadores del transporte de pasajeros y los usuarios del servicio.







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