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Red Internacional

A tono con Techint y otros grupos empresariales, la empresa de transporte Vía Bariloche ahorra “costos” dejando familias sin sustento económico en medio de la pandemia.

Ulices CandiaEstudiante de Sociología de la Universidad Nacional del Comahue

Jueves 2 de abril de 2020 | 00:32

El día lunes 30 de marzo un centenar de trabajadores de la firma Ko-Ko de Cipolletti y Villa Regina, en la provincia de Río Negro, recibieron telegramas de no renovación del contrato. En medio de la emergencia nacional a raíz de la pandemia del COVID-19, Marcos Trappa, dueño de la empresa de transporte Vía Bariloche y la firma de colectivos Ko-Ko despide a sus trabajadores.

La empresa sostiene que no se tratarían de despidos, sino más bien que simplemente cesó el periodo de actividad de los empleados. Por supuesto, bajo la forma de contratación temporal se esconde la precarización de trabajadores que cumplen tareas todo el año. Pero incluso, los trabajadores denuncian que muchos de los despedidos tenían contratos recientemente renovados.

Entre los despedidos se encuentra un carrocero, encargado de la limpieza de los vehículos, que hace unos días había sido suspendido preventivamente por reclamar en sus redes sociales por guantes y otros elementos de higiene y seguridad, que la empresa no le otorgaba.

Hay que recordar que durante el 2019 la firma Ko-Ko aumentó tres veces la tarifa del boleto, lo hizo en los meses de enero, agosto y diciembre. El importe del pasaje de General Roca a Neuquén, en el servicio interurbano que conecta las dos provincias subió $67,15, más de un 100% de aumento entre abril de 2018 y diciembre de 2019. Pero a la familia Trappa no le es suficiente. Al igual que Paolo Roca del grupo Techint, para no tener pérdidas durante la pandemia, deciden dejar sin sustento a sus trabajadores.

Desde que empezó la cuarentena, las patronales han aprovechado para despedir. El gobierno aprobó un decreto que prohíbe los despidos por 60 días, pero que no es retroactivo, o sea que no contempla a los que fueron despedidos antes del 31 de marzo, ni tampoco a los trabajadores no registrados.

“Mientras crece la pobreza, los empresarios siguen chantajeando para mantener sus ganancias. Antes pedían subsidios para no aumentar el boleto, ahora el gobierno les va a sacar impuestos por no despedir, se saca plata del ANSES que debería ir a los jubilados” comentó Laura Santillan, referente del Frente de Izquierda Unidad en la región y afirmó que “al igual que Paolo Roca del grupo Techint, para no tener pérdidas durante la pandemia, deciden dejar sin sustento a sus trabajadores. Es urgente dar vueltas las prioridades hay que frenar los despidos sin ningún tipo de beneficios para las empresas, que se ajusten ellos”.




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