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Red Internacional

Asumió Massa con la idea fija de hacer pagar a los usuarios populares la crisis económica del país. Aumentos desproporcionados y subsidios muy por debajo del consumo medio de los hogares. Los dueños de Edenor y Edesur festejan que sus ganancias están garantizadas.

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Jueves 4 de agosto | 19:48

Es de público conocimiento el problema de la generación eléctrica. Por la sequía en Brasil, el brutal ataque al medio ambiente y la escasez de dólares para comprar el gas que necesitan las usinas que generan electricidad. A esto se suma el pésimo servicio que brindan las empresas de distribución eléctrica. Como consecuencias, el sistema eléctrico argentino atraviesa una de las peores crisis que haya conocido el sector en toda su historia.

La inexistencia de un programa que aliente la planificación y el desarrollo energético en la Argentina llegó al punto de tener que importar energía desde Uruguay por “119 millones de dólares en lo que va del año” según informó Silvia Emaldo, presidenta de UTE. La cartera que dirige el kirchnerismo a través de Federico Basualdo, ex titular del ENRE, pagó un precio cercano a los 290 dólares el MW hora.

Estos precios exorbitantes recaen sobre los usuarios que pagan energía cada vez más cara por un servicio cada vez más deficiente. La desidia, ineptitud e ineficiencia del gobierno se suma a la complicidad de las empresas que se hicieron del sistema eléctrico argentino. En definitiva, un sistema eléctrico irracional e inviable.

Los incentivos son del campo, las boletas son de nosotros

Sergio Tomas "Ventajita" Massa, el superministro de los empresarios viene a reformular el cuadro tarifario manteniendo el servicio en manos privadas y favoreciendo el sistema de tercerizaciones y precarización. Estas medidas no vienen a resolver el problema de la transición energética y mucho menos a acabar con la pobreza energética que sufre principalmente el pueblo trabajador. Vino a profundizar el acuerdo con el FMI.

La bochornosa segmentación impulsada por el ex ministro de economía Guzman no alcanzó para el FMI y los amigos de Massa: Filiberti, Manzano y Vila dueños de Edenor, que realmente están empoderados por el reciente ascenso de su amigo. Los mismos que amenazaron con cortes de suministros a fábricas recuperadas como Madygraf. La medida de ajuste afecta a unos 9 millones de usuarios, los más afectados por el ajuste son los que están en las categorías más bajas R1, R2 y R3 como bien grafican los trabajadores eléctricos.

El ajuste tarifario de Massa no va de la mano de un ahorro energético o de la sustentabilidad del servicio, ¿Cuanto cuesta prender la luz, cuál es el costo de generación y distribución? Está claro que las medidas están en sintonía con las exigencias del Fondo Monetario Internacional. Los subsidios seguirán incrementándose para el gran lobby energético, los incentivos son para sojeros y grandes productores del campo, las boletas son para nosotros.

Mientras la preocupación del gobierno de Cristina Fernández es para cumplir con la deuda odiosa e ilegal de Macri, las deudas en materia energética para la población siguen sin saldarse.

¿Hasta cuándo el sistema eléctrico argentino va a seguir dolarizado? ¿A quienes favorece que estén en manos privadas la generación y la distribución eléctrica? ¿el cuadro tarifario está en función de la sustentabilidad del sistema eléctrico o en función de las ganancias empresariales?

Es tiempo de buscar una salida desde abajo, una solución de fondo y traer racionalidad a los servicios públicos; empezando por centralizar el desarrollo energético en una empresa única de servicio, bajo control de quienes lo trabajamos y sabemos como funciona, junto a los usuarios que son los que saben que se necesita y en alianza con técnicos y profesionales para alcanzar la sustentabilidad del sistema eléctrico. Única forma de lograr una transición energética amigable con el medio ambiente y que acabe con el flagelo de la pobreza energética.




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