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Venezuela: tras otro cierre de frontera se abre nuevo episodio del conflicto con Colombia

La tensión abierta entre Venezuela y Colombia ha venido recalentándose y esta semana tomó más temperatura luego de que Maduro extendiera la medida de cierre de frontera al estado Zulia este lunes.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 10 de septiembre de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE

Esta es parte de un batería de medidas que se inició el pasado 19 de agosto con la clausura del paso hacía Colombia por el estado Táchira.

La nueva resolución vino acompañada también con el Estado de excepción para tres municipios más en la frontera colombo-venezolana. Las respuestas del gobierno Colombiano no se hicieron esperar aumentando la escalada del conflicto.

Nuevos cierres en pasos fronterizos y más “estados de excepción”

"He decidido proceder al cierre del paso fronterizo de Paraguachón en el estado Zulia", dijo Maduro en transmisión para todo el país por radio y televisión, ordenando al mismo tiempo la movilización de 3.000 integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) hacia el paso fronterizo. Declarando también que "he ordenado un Estado de Excepción en los municipios Guajira, Mara y Almirante Padilla", ubicados en el norte del estado Zulia, fronterizos con el departamento de La Guajira en Colombia. Maduro dice que estas medidas son “para hacer frente a los problemas de contrabando y a la presencia de paramilitares en la zona”.

La medida “de excepción”, que inicialmente se anunciara por un período de 60 días para 6 municipios y prorrogables, ahora parece extenderse geográficamente hacia otros territorios fronterizos, haciéndose “norma” tales medidas. De recalentarse la situación no se descarta que nuevos cierres de pasos fronterizos como estados de excepción puedan extenderse. Así por ejemplo, este miércoles, el Alcalde de Guajira, lado venezolano, solicitó ampliar estado de excepción en el estado Zulia durante sesión especial de la Comisión delegada de la Asamblea Nacional, celebrada en dicha entidad, sosteniendo que “la propuesta es considerada por el gobierno nacional y regional, para abarcar al resto de los municipios que hacen frontera con Colombia” y que superan los 600 kilómetros.

Al cierre de este artículo no se descartaba que se pudieran extender aún más los cierres en pasos de fronterizos, pues los aún abiertos, operan con fuerte vigilancia y control, incluso los gobernadores de estados como Táchira y Zulia, hablan ya de extenderla completamente, como así también de que se apliquen más estados de excepción.

En zonas como Zulia viven pueblos originarios que cruzan asiduamente las fronteras pues ellos mismos no las reconocen, lo que lleva a afectar incluso la vida cotidiana y costumbres ancestrales de estos pueblos.

En un artículo anterior en este diario hacíamos mención a las garantías constitucionales que quedan suspendidas con esta medida, sometiendo “al conjunto de la población de los municipios afectados a situaciones de alta tensión, amedrentamiento, sometimiento a situaciones de razzias militares y policiales, al agobio y a la incertidumbre al violársele derechos mínimos elementales”.

Caldeándose las tensiones entre Colombia y Venezuela

Momentos antes de que Maduro hablara la noche del lunes, por la tarde el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, había expresado su disposición a reunirse con Maduro para solucionar la crisis diplomática tras casi tres semanas de cierre parcial de la frontera, pero bajo ciertas condiciones. Hablando de una posible mediación por parte del gobierno de Tabaré Vázquez, lo que, aún sin afirmarlo, desechaba la propuestas que habían comenzado a surgir de Brasil y Argentina luego que los cancilleres de estos países se reunieran con representantes de Colombia y Venezuela. Por su parte Maduro también hablaba de su intención de reunirse con Santos, pero sostuvo que lo haría "sin condiciones, pues "aquí el único que puede poner condiciones soy yo porque son ustedes los agresores (...) Que elimine usted el ataque a la moneda. Que proteja del paramilitarismo la frontera. Que acabe con el contrabando de extracción de Venezuela hacia Colombia". Respondía así a las supuestas condiciones de Colombia que se reuniría si Venezuela “respetara los derechos humanos” y abriera un “cordón humanitario”.

Maduro sostenía que aceptaba la propuesta de los cancilleres de Brasil, Mauro Viera, y Argentina, Héctor Timerman, durante un encuentro en Jamaica que tuvo el pasado fin de semana, para reunirse con Santos en la ciudad brasileña de Manaos o en Buenos Aires. Y dirigiéndose a Santos insistía, "no me rehúya más, vamos a vernos”, para preguntar, tras acusar al presidente colombiano de haber dejado correr en Bogotá una "campaña de mentiras y odio" contra su gobierno: "¿Usted cree que me puede destruir presidente Santos? ¿Usted cree que puede destruir a Venezuela y la revolución bolivariana presidente Santos? Rectifique a tiempo".

Aunque Maduro no hizo alusión a la mediación de Uruguay, seguramente porque su portavoz en la OEA, así como del papel del secretario general de dicho organismo, el uruguayo Luis Almagro, ya se había ubicado del lado de Colombia durante la última reunión en que se tocó el tema fronterizo. No fue casual que este miércoles por la tarde el importante dirigente del chavismo, Elías Jaua, acusara a Luis Almagro de ser "procónsul de Washington".

Diarios colombianos rápidamente reflejaron lo que llamaban Actitudes hostiles de Maduro, y el ministro del Interior colombiano, Juan Fernando Cristo, afirmaba que las "declaraciones y decisiones como las que tomó el presidente Maduro… ofenden la dignidad del pueblo colombiano”. Más enfáticamente aún Santos respondía, refiriéndose a Colombia que "este es un país que cree en la libertad, en la democracia, pero no en las democracias de papel ” y “un gobierno decente que no hace caso a los insultos”. Incluso, como medida de represalia, el gobierno de Santos afirmaba que elaboran un plan para que vuelvan de Venezuela industrias colombianas. Y la tarde de este miércoles Santos declaraba abiertamente que “la revolución bolivariana se está autodestruyendo a sí misma por sus resultados, no por cuenta de los colombianos ni del presidente de Colombia”.

En estos días veremos seguramente cómo irán en aumento las tensiones pues las declaraciones de ambos presidentes ya trascienden los temas específicamente fronterizos y empiezan a tomar otros rumbos, abriendo la posibilidad de una escalada mayor en el conflicto. En este marco diversos países de la región comienzan a moverse, en lo que el diario El País considera que “la crisis de la frontera... se ha convertido en un problema para América Latina, que se ha mostrado incapaz de lograr una solución en uno de sus organismos multilaterales” y que “la búsqueda de una salida a través de las relaciones bilaterales aún no ha dado muchos frutos”.

La más amplia hermandad y solidaridad entre los trabajadores de ambos países

Como hemos venido escribiendo, si el gobierno de Maduro se muestra incapaz de hacerle frente a problemas de descomposición social que el mismo capitalismo genera, como el narcotráfico y al contrabando, no tiene por qué ser el pueblo, tanto originario de Colombia como los nativos de Venezuela, los que terminen pagando las consecuencias eliminándosele derechos y garantías con estados de excepción que siempre termina afectando a los sectores obreros y populares que luego se pueden ir generalizando, como ya lo empezamos a ver extendiéndose a casi toda la frontera. De la misma manera, el gobierno de Santos, comienza a aprovechar la situación, con lágrimas de cocodrilo frente a las deportaciones que se han generado cuando ellos han sido los grandes responsables también durante décadas del éxodo de millones de colombianos hacia otros países, pero que en verdad lo que busca es reposicionarse internamente en momentos en que su popularidad ha venido en baja.

La tensión entre ambos países puede ir en aumento, y de tomar otras dimensiones, serán los trabajadores y los sectores populares de ambos países lo que terminarán pagando los platos ratos como ya lo empezamos a ver. Por eso, hoy más que nunca la clave es la más amplia solidaridad y hermandad entre los trabajadores, campesinos, sectores populares, pueblos originarios de ambos países, levantando sus propias demandas, como el derecho automático a residir en cualquiera de los países con todos los derechos políticos, jurídicos, sociales y económicos, y denunciando las políticas que ambos gobiernos llevan a adelante donde se azuza la xenofobia y se recortan derechos elementales.







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