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Viernes 30 de septiembre de 2016 | Edición del día

ZONA NORTE

Bimbo: despidos masivos y resistencia obrera

La semana pasada la multinacional de origen mexicano despidió a más de cien obreros acusando que los despidos eran a causa de la baja producción. Ante este ataque de la patronal los trabajadores pararon y bloquearon los portones de la planta. El día miércoles tuvieron una primera audiencia donde la empresa ratificó los despidos y los trabajadores los rechazaron. El Ministerio dictó un cuarto intermedio en la audiencia.

Ante este panorama los obreros realizaron el viernes un corte en los accesos del Parque Industrial de Pilar. Fue reprimido por un operativo de Gendarmería Nacional, Infantería y montada de la Policía Bonaerense y dio como resultado a dos trabajadores detenidos. Ese día, obligado por la pelea de los trabajad ores y el repudio que generó la represión, el Ministerio de Trabajo local dictó la conciliación obligatoria con los despedidos en sus puestos de trabajo.

La Agrupación bordó de la alimentación está impulsando una amplia campaña de solidaridad en fábricas como en Pepsico, Mondelez planta Victoria (Stani) y Pacheco (Kraft), campaña que también tuvo réplica en Branca y P&G, y en universidades como la UNLU (sede san Miguel)

Todo indica que la estrategia del sindicato (STIA PBA) sería la misma que con los despidos de noviembre del 2015: estirar el conflicto y desgastar a los despedidos para luego dejar a todos afuera. Si no es así como mínimo tiene que llamar a asambleas para votar un plan de lucha en todas las plantas de la multinacional mexicana. Sin embargo el STIA llevó solo a unas diez personas al bloqueo, que quisieron patotear a los compañeros de la Bordó y la Naranja que estaban solidarizándose.

Hay que aprovechar el tiempo para juntar fuerzas e instalar el conflicto poniendo en pie un fondo de lucha y recorriendo fábricas, colegios y universidades buscando solidaridad y difundiendo la situación para enfrentar con medidas contundentes ese ataque patronal cuando termine la conciliación.

Despidos persecutorios en PWA

La empresa autopartista de origen canadiense, que fabrica la espuma para las butacas de las principales terminales automotrices de nuestro país, tiene un importante historial anti sindical.
En PWA trabajan casi 150 obreros que están encuadrados en el sindicato del Plástico (UOyEP).

A los aprietes constantes a los que somete a sus trabajadores, se suma el despido de un jóven a quien sus compañeros reconocen como posible oposición en las próximas elecciones de octubre y la comisión interna que responde a la lista oficialista del sindicato y que viene dejando pasar todos los despidos y atropellos de la patronal.

La causa del despido que acusa la empresa es por reestructuración, pero todos los trabajadores saben que es un despido persecutorio ya que no existe baja en la producción de la empresa.

La burocracia sindical continúa con una tregua frente al Gobierno y las patronales. Es necesario recuperar las comisiones internas y los sindicatos para transformarlos en verdaderas herramientas para pelear por los derechos de todos los trabajadores.

ZONA SUR - F. VARELA

Alpargatas: siguen las suspensiones y adelantan las vacaciones

La tradicional empresa textil anunció que extenderá las suspensiones durante el mes de octubre a dos días a la semana y dará una semana de vacaciones adelantadas a todo el personal de su planta de Florencio Varela, luego de haber suspendido el mes pasado.

Alega una “fuerte caída en las ventas” que no coincide con la realidad, ya que según consta en los balances publicados la empresa facturaba $ 2.200 millones con una ganancia neta de $ 56 millones en 2015.

Alpargatas aprovecha la predisposición anti obrera del Gobierno para ajustar las tuercas sobre los trabajadores, en tanto la Asociación Obrera Textil (AOT) permanece inmóvil ante estos atropellos.

Hay que exigir a la AOT que obre en consecuencia, y que la empresa abra los libros de contabilidad para que los trabajadores conozcan su verdadera situación financiera. Si hubo caída en las ventas, las empresas deben solventarlo con las ganancias que acumularon en los últimos diez años de crecimiento, sin tocar el salario.

Las vendedoras del otro lado de las vidrieras

Anahí García
Empleada de comercio.

Trabajar en un comercio quita gran parte del bien más preciado: el tiempo. Son muchas horas de trabajo, doce por día, y a veces se extiende. Las condiciones de precariedad también están a la orden del día: el trabajo es completamente informal, nos pagan miseria y en negro, si no vendemos no comisionamos y no nos alcanza para vivir. No contamos con obra social ni representación gremial.

En Argentina, el 43 % de las mujeres que trabajamos lo hacemos en trabajos no registrados y, en promedio, percibimos salarios inferiores a los hombres. Además, el ámbito laboral es machista: en su mayoría, las mujeres somos vendedoras y los supervisores, los líderes que viven a costa de nosotras, son varones; imponen nuestros ritmos de vida, vestimenta, nuestra estética y exigen una personalidad “proactiva”; nos exigen que vendamos a un ritmo imposible, y ellos nos venden su discurso “si querés, podés lograrlo, porque el jefe arrancó en el mismo lugar que vos…” una completa mentira.

La mayoría somos mujeres, somos madres, somos hermanas mayores que sustentan a familias; y sé que hay muchas que como yo, cansadas de esta insoportable situación.

Es por eso que escribo y que viajo al XXXIº Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario junto a mis compañeras de Pan y Rosas donde este año seremos muchas más las trabajadoras, estudiantes y todas las mujeres que nos organizamos para pelear por nuestros derechos como trabajadoras, por el “Ni Una Menos”, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y por mejorar nuestras condiciones de trabajo y acabar con la precarización laboral.







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