Política

PATEANDO EL TABLERO

Usurpadores VIP: ¿cómo despojan a la clase trabajadora en Jujuy?

Editorial en Pateando El Tablero, 101.7 Jujuy FM, miércoles de 13 a 15hs.

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Miércoles 11 de noviembre | Edición del día

Desde hace años existe una usurpación sistemática y persistente de la que no te habla ninguno de las y los que pusieron el grito en el cielo en defensa de la propiedad privada, luego del desalojo de las familias sin techo de Guernica.

Me refiero al proceso casi ininterrumpido de caída del poder adquisitivo del salario en los últimos cuatro años, el cual durante este último, tuvo un nuevo empujón hacia abajo.

En el caso de la provincia de Jujuy, las y los trabajadores estatales comparten la caída en promedio del poder adquisitivo del salario del 36,1 por ciento que registraron los estatales en el todo el país durante el gobierno macrista y el primer mandato de Gerardo Morales en la provincia.

Pero solo este año, considerando el salario testigo de una maestra con un cargo y 10 años de antigüedad, la caída del mismo en términos de poder de compra solo entre enero y septiembre fue del 12%. O sea, ni más ni memos que un tercio de todo lo que perdió el salario entre 2016 y 2019.

En el caso del sector privado registrado solo entre enero y junio en promedio perdió un 5% del poder de compra del salario este año, pero durante los años macristas le rebanaron en promedio un 19,5% (RIPTE).

A diferencia de otras usurpaciones aquí se trata de una que ocurre de manera indirecta, o sea, no es que un día viene el Gobierno o los empresarios y deciden llevarse una parte de tu salario o jubilación haciendo una rebaja directa del mismo como por ejemplo sucedió bajo la presidencia De la Rúa en el 2000. Lo hacen por medio de no actualizar el salario acorde a la evolución mensual de la inflación.

De esta manera, mientras el precio de los distintos bienes y servicios que se consumen en la economía suben, el precio de la fuerza de trabajo que la clase trabajadora vende a los patrones durante una determinada jornada laboral, no lo hace en la misma proporción.

Como primer efecto, se produce lo que gran parte de las familias trabajadoras viven a diario, no llegan a fin de mes y un 37,8% en la provincia no cubren la canasta familiar. Aunque los números pueden ser peores puesto que existen enormes desigualdades de ingresos con municipales que cobran 1500 o 3000 pesos por mes, cuando una familia de cuatro personas en la provincia necesita por lo menos 42.341 pesos para comprar la canasta básica total según la Dipec.

Como segundo efecto, ocurre una fuerte transferencia de riqueza desde la clase trabajadora hacia los empresarios y el propio gobierno (que actúa como patrón) dado que en esta carrera de precios y salarios, los precios los controlan grandes grupos empresarios, mientras el margen de acción de la clase trabajadora es mucho más reducido por su condición de necesidad de vender, lo único que posee, su fuerza de trabajo a los empresarios a cambio de un salario como forma de adquirir lo necesario, al menos, para sobrevivir.

A este resultado contribuyen las direcciones de los grandes sindicatos que pactan con los propios empresarios paritarias por debajo de la inflación.

Un ejemplo de esta transferencia de una clase a la otra la otorga el grupo Ledesma que en su último balance a mayo de este año, reporta que el costo salarial total en este ejercicio aumentó un 21%, mientras su facturación lo hizo en un 45%. De esta brecha, surge en parte, una ganancia neta casi de 736 millones de pesos.

En el despojo al salario también influye el volumen de la desocupación creciente, a partir de los despidos de los empresarios y el dejar correr a los mismos de parte de los gobiernos. En la provincia, el desempleo incluso bajó pese a ser la primera en despidos del sector privado registrado, dado que ante la falta de salida laboral cada vez son más quienes dejan de buscar un empleo y de esta “mala suerte” las estadísticas oficiales no lo califican de desocupado.

Mediante este despojo, empresarios y gobiernos, conforman una masa laboral desocupada y que sobrevive en la informalidad, con ciertas ayudas sociales del
Estado, que realmente es enorme, como ya dijimos el IFE en la provincia lo cobraron 187 mil personas, equivalentes al 25% de la población. Este fenómeno de desocupación termina presionando a la baja del salario, a la vez, que lo hace a favor de extender el tiempo de trabajo, sábados, domingos, feriados, relegando derechos que la clase trabajadora conquistó luego de duras luchas. Así hay al menos, 9 de cada 10 jóvenes de hasta 24 años trabajando en negro.

Es entonces cuando de hecho se hace Ley, la insoportable frase patronal, “si no te gusta, podes renunciar, total tengo a cientos esperando por ocupar tu lugar. Vos fíjate”.

Otro mecanismo más del despojo a la clase trabajadora combina los bajos salarios con los exigentes requisitos monetarios para acceder a la tierra y vivienda propia. Los negocios inmobiliarios y la falta de planes de vivienda del Estado acorde a las necesidades de al menos 30 mil familias, termina siendo una usurpación del derecho a la vivienda contemplado en la Constitución Nacional.

Frente a todos estos atropellos, vale reflexionar a partir de una fase de Marx, quien decía que el trabajador:

“si se resignase a acatar la voluntad, los dictados del capitalista, como una ley económica permanente, compartiría toda la miseria del esclavo, sin compartir en cambio, la seguridad de éste.”

Por esto último, en las familias sin techo que se arriesgan a desafiar a quienes militan a diario por su resignación, hay algo más que una disputa por el derecho a la vivienda, sino que allí está también una ejemplo de cómo encarar la pelea más general contra los usurpadores de guante blanco, con la unidad entre ocupados y desocupados, por la defensa del salario, por el trabajo genuino y la reducción de la jornada laboral, medidas defensivas como parte de un plan para preparar la ofensiva que permita conquistar un futuro sin más esclavos.







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