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DESPIDOS Y REPRESIÓN EN PLENA CRISIS SANITARIA

Penta: una brutal represión de la que Berni y Kicillof no se quieren hacer cargo

La Bonaerense no pudo haber actuado sin que el gobernador y el ministro lo supieran. El empresario kirchnerista Ricardo Bruzzese lleva adelante un cierre ilegal del frigorífico hace veinte días. El diputado Claudio Dellecarbonara (PTS-FIT) se hizo presente para apoyar el reclamo de los trabajadores.

Viernes 10 de abril | 00:06

Este jueves por la tarde, las imágenes llegaron a todo el país. Primero fueron algunos pocos medios -entre los que estuvo La Izquierda Diario- y luego varios más. Los balazos de goma marcados en el cuerpo de los trabajadores de Penta no dejaban lugar a equívocos. Otra vez la “maldita” Bonaerense se despachó contra trabajadores que reclamaban por sus puestos de trabajo.

La saña policial fue evidente. Cuando ya había anochecido, los trabajadores informaron que uno de sus compañeros se encontraba en una situación sumamente grave en cuanto a salud. La complicidad entre empresa y fuerzas represivas se hizo evidente en un hecho: había gran cantidad de efectivos de la Bonaerense dentro del predio. Es decir, la represión estaba preparada.

El frigorífico Penta está ubicado en Quilmes, partido que conduce Mayra Mendoza, del Frente de Todos y una clara referente de La Cámpora. En este distrito, los trabajadores vienen denunciando hace 20 días al empresario Ricardo Bruzzese. Este no solo no paga los salarios, sino que protagoniza un enorme lock-out patronal destinado a imponer cientos de despidos.

Como reflejaron los testimonios publicados en este medio, el objetivo de la patronal es funcionar con muchísimos menos trabajadores, dejando a más de 200 sin su fuente de sustento. Un plan de ajuste brutal, donde la vida obrera no importa.

Bruzzese es un viejo amigo del kirchnerismo y el peronismo. Sus fotos junto a Guillermo Moreno y Cristina Kirchner dicen mucho. Fue, además, uno de los empresarios emblemas del recordado programa Carne para todos. En una entrevista que le realizaron en 2012, llegó a afirmar “voy a defender este modelo desde el lugar que sea, desde un escritorio, desde una empresa, militando o aguantando en la calle. Soy un soldado, si me piden que me inmole, me voy a inmolar”.

¿Será por todo esto que pudo hacer un lock-out patronal con total impunidad por tres semanas en un distrito gobernado por el kirchnerismo y en una provincia gobernada por Axel Kicillof?

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Lavarse las manos, pero no por el corona-virus

Cuando la tarde había avanzado, el ministro Sergio Berni (Seguridad) llegó hasta la planta ubicada en Quilmes. Intentando tomar por tontos a los trabajadores y a quienes los acompañaban en su reclamo, el funcionario dijo que había habido “una desinteligencia” entre el mando de la fuerza y los responsables del operativo.

Extraña desinteligencia: ignoraba el reclamo obrero, la presencia policial dentro de la planta, los heridos por balazos y los golpeados víctimas de la represión varias horas antes. O Berni no dirige realmente la fuerza -cosa que nadie podría afirmar- o directamente se desligó de una represión de la que tenía cabal conocimiento.

El funcionario demoró varias horas en llegar hasta Quilmes. Lo hizo en moto. En 2014, cuando se trataba de reprimir a los obreros de Lear que pedían por sus puestos de trabajo, Berni llegaba a la Panamericana en helicóptero. Ahora, cuando se trata de controlar a los efectivos que “no entendieron” las órdenes, puede tomarse su tiempo.

Por la noche se conoció que los policías que habían intervenido en la represión fueron desafectados. La medida es pura demagogia. Una maniobra para despegar al ex carapintada de una represión que no pudo haber ocurrido sin su conocimiento o consentimiento.

Posteriormente, Kicillof y Mendoza apoyaron esa medida. Lo hicieron con el mismo objetivo: no asumir ninguna responsabilidad en una represión que terminó con heridos graves.

El apoyo del Frente de Izquierda

La izquierda, como ocurre en cada conflicto obrero, se hizo presente para acompañar a los trabajadores de Penta. Como ya se señaló, La Izquierda Diario estuvo entre los primeros medios en difundir la represión y las denuncias de los trabajadores. Con el correr de las horas, mientras la enorme mayoría de los medios hablaban de “incidentes” -como ocurre innumerable cantidad de veces- fue la izquierda la que más marcadamente denunció la represión de la Bonaerense.

Quien también estuvo presente fue Claudio Dellecarbonara, diputado electo por la provincia de Buenos Aires y dirigente obrero del PTS-FIT. Fue él quien cuestionó duramente a Berni cuando éste llegó a la planta. El cruce -que quedó registrado por las cámaras- dejó en evidencia la actitud del ministro, que se negó a dar una respuesta a los trabajadores.

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Cuando la noche ya había llegado, los trabajadores seguían discutiendo los pasos a seguir. “Hoy cobramos. Pero vamos a seguir para adelante”, dijo uno en medio de una asamblea y se ganó el aplauso de sus compañeros.

Esta pelea sigue. Los empresarios ya mostraron que no les importa la vida ni la salud de la clase trabajadora. Por eso hay que enfrentarlos. El kirchnerismo y el peronismo ya demostraron que esa situación les importa poco y nada. Después de la represión, todos los responsables políticos (Berni, Mendoza y Kicillof) intentaron lavarse las manos. Alguien escribió -con bastante razón- en Twitter: “Gobiernan el municipio, la provincia y la nacion. Reprime el espiritu santo”.

La izquierda, fiel a su compromiso con las luchas de la clase trabajadores y los sectores populares, estuvo junto a los trabajadores que enfrentaron la represión. Porque hay que impedir que esta crisis caiga sobre las mayorías trabajadoras. Cada pelea tiene que ir en ese camino.

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