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Red Internacional

Una vez más, un incidente pone en riesgo la vida de trabajadores: durante la tarde de este lunes las llamas alcanzaron un filtro de manga de una secadora y los bomberos debieron acudir a la planta. No hubo heridos, pero los incendios y explosiones no paran.

Lunes 1ro de noviembre | Edición del día

Durante la tarde del lunes 1 de noviembre, se prendió fuego un filtro de manga en Molinos San Lorenzo. Las llamas, que se veían desde la autopista, fueron contenidas por los bomberos sin que hubiera que lamentar heridos. Sin embargo, estas situaciones se reiteran en forma permanente y ponen en peligro la vida de los trabajadores, y todo ello por falta de inversión.

Las plantas aceiteras vienen de otro récord de producción anual. Los equipos trabajan a toda capacidad para garantizar estas ganancias extraordinarias. Exportan millones de dólares sin hacer las inversiones necesarias, a costa de los recurrentes accidentes que sufren los trabajadores.
Mientras su dueño, Gregorio Pérez Companc, encabeza la lista de empresarios fugadores de los “Paradise Papers”, Molinos tiene tantos accidentes porque impunemente arriesga a sus trabajadores por la falta de inversión y el retraso tecnológico evidentes en la planta. La instalaciones de seguridad eléctrica utilizan instrumentos y componentes antiguos y obsoletos. Los equipos tienen sensores, pero solo la mitad funciona. Cuentan los trabajadores que día a día se ven expuestos a trabajar en estas condiciones.

Que no hubiera una fatalidad no es motivo para bajar la guardia. Los accidentes en estas fábricas son moneda corriente. Los controles y auditorías solo se realizan cuando la empresa necesita una habilitación para seguir facturando. Los equipos siguen funcionando con mantenimientos insuficientes hasta las paradas anuales, emparchados, con sensores deshabilitados para seguir produciendo.

Los dólares mandan: los porotos tienen que procesarse, venderse y convertirse en dólares, sin importar los peligros que corran los trabajadores.

Para pararle la mano a las patronales y conseguir trabajar de manera segura, es necesario dejar de naturalizar las condiciones a las que los trabajadores están expuestos. Necesitan trabajar de forma segura, y el sindicato tiene que ponerse al frente de la lucha para frenar los accidentes permanentes. Es necesario que se vote libremente un Comité de Seguridad e Higiene independiente, que controle que se lleven adelante efectivamente las inversiones necesarias para que la vida de los trabajadores no peligre y para que se terminen las tareas que atentan contra su seguridad al precio de garantizar las ganancias de los fugadores de capitales.




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