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Universidad del Comahue: clases virtuales, desigualdad y precarización

Una encuesta realizada por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades muestra que la mayoría tiene dificultades para acceder a las clases virtuales. La mitad de quienes trabajan sufrió rebajas salariales, despidos o pérdida de ingresos.

Miércoles 15 de abril | 21:43

Una encuesta realizada en los últimos días por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades (CEHUMA) de la Universidad Nacional del Comahue, a estudiantes de las 6 carreras dictadas en las sedes de Neuquén y Bariloche, muestra la desigualdad a la hora del acceso a las “clases virtuales”.

Cabe aclarar que en la encuesta, se encuentran subrepresentados las y los estudiantes con dificultades que hacen a la conectividad, ya que la misma se realizó por medio de un formulario virtual (que, sin embargo, requiere menos datos que sostener una cursada). Aún así, sólo un 41,8% respondió que está accediendo correctamente a las clases virtuales, mientras un 18,7% no lo está haciendo, y un 39,6% lo hace con dificultades.

El pasado 26 de marzo, el rector de la UNCO Gustavo Crisafulli readecuó las actividades y el calendario académico, sin previa consulta a los sindicatos docentes, nodocentes, a los centros de estudiantes, ni al Consejo Superior. Por medio de las resoluciones 164 y 167, el rector estableció la obligatoriedad del dictado de clases “en línea”, una modalidad, cuando menos, excluyente.

A un mes de la primera resolución suspendiendo las actividades, ni el rectorado ni las autoridades de cada Facultad publicaron estadísticas sobre la “continuidad” del dictado de clases.

Como sostuvo el CEHUMA en una declaración días después del anuncio de las “clases virtuales”, esta modalidad acentúa la desigualdad a la hora de acceder a la educación universitaria, en una universidad que cuenta con un 85% de deserción.

En la encuesta, el 71,7% respondió en la encuesta tener compañeras/os que no están pudiendo acceder a las clases virtuales, mientras que el 26,1% no lo sabe, y sólo un 2,2% afirma que no tiene compañeras/os que no accedan.

Miles de estudiantes no cuentan con las condiciones necesarias para cursar, o directamente no pueden pensar en hacerlo, en medio de una crisis en la que empeoró enormemente la situación económica para las y los trabajadores, especialmente los más precarios, entre quienes se destacan justamente las y los jóvenes.

Sólo un tercio de las y los estudiantes respondieron que cuentan con un espacio en condiciones de uso exclusivo en la vivienda en que transitan la cuarentena.

Sólo un 50% cuenta con una notebook, y el 67% comparte sus dispositivos con alguien más.

El 32% no tiene internet por wi-fi o fibra óptica. Cabe aclarar que, en este caso, las empresas de telefonía móvil acordaron con el gobierno liberar datos para plataformas educativas, pero estas plataformas no incluyen las aplicaciones por las que se desarrollan las videoconferencias utilizadas en la mayoría de las clases virtuales.

Precarización, desocupación, rebajas salariales y despidos

Una parte de la encuesta fue dedicada a las condiciones económicas y laborales de las y los estudiantes. Llama la atención, en primer lugar, el elevado porcentaje de estudiantes que trabajan o trabajaban hasta el inicio de la cuarentena.

Dentro del tercio que no trabaja, un 45% busca trabajo, es decir, se encuentra desocupado: se trata de un 15% del total de las y los estudiantes que respondieron la encuesta.

Entre quienes trabajan, sólo un 40% tiene un empleo registrado. La precarización laboral es la realidad que atraviesa a la gran mayoría de la juventud en todo el país, y la UNCO no es la excepción.

Y acá llegamos a la situación más preocupante. Cuando debieron responder sobre cómo la cuarentena afectó su situación laboral, del universo que respondió que trabaja o trabajaba antes de que inicie el aislamiento, el 46,4% manifestó graves problemas: suspensiones sin goce de sueldo, disminución en sus ingresos y hasta despidos.

La opinión de las y los estudiantes

A la hora de desarrollar respuestas propias en el formulario, las opiniones son variadas. Sobre las clases virtuales, hay quienes opinan que no deberían continuar y debería reprogramarse el cuatrimestre. Otras y otros responden que son la única opción posible, pero todas y todos suelen destacar que no se trata de una herramienta “igualitaria”, ya que un gran porcentaje de estudiantes no puede acceder.

En cuanto al rol que podría jugar la universidad frente a la pandemia, las opiniones van desde quienes afirman que hace falta acompañamiento a la comunidad universitaria, a quienes sostienen que la UNCO debería orientar sus recursos materiales e intelectuales a enfrentar las consecuencias sociales y sanitarias de esta crisis.

Lo que queda claro es que ninguna de estas opiniones, fue consultada. Tampoco las de las y los docentes, para quienes las clases virtuales representan una sobrecarga de trabajo en contextos diversos, que incluyen la crianza de niñxs en un mismo espacio / tiempo de trabajo.

Sobre el rol que viene jugando la UNCO, Karla Tiersen, presidenta del CEHUMA y militante de la agrupación En Clave Roja (PTS - Frente de Izquierda Unidad), sostuvo: “el rector clausuró los órganos de cogobierno, que podrían funcionar de manera virtual. Las autoridades no habilitan este debate, no quisieron escuchar ninguna voz opositora que planteara qué otro rol podría estar jugando la universidad hoy. Por nuestra parte creemos que la UNCO debería poner todos sus recursos materiales e intelectuales para enfrentar esta pandemia. Hace semanas venimos planteando esto. Plantearon que iban a producir alcohol en gel, pero nunca informaron en qué estado está esa producción. ¿Qué capacitaciones a estudiantes de medicina y enfermería hay? ¿Qué gestiones están haciendo para que sean contratados por el sistema de salud? ¿Por qué el comedor se mantuvo cerrado, cuando podría producir viandas para quienes no tienen qué comer? ¿Se habilitaron todos los laboratorios en condiciones aportar, que en tiempos “normales” rápidamente ponen al servicio de las petroleras?”.

Con respecto a las clases virtuales, Karla agregó: “desde un principio exigimos que no fueran obligatorias, que otorgaran la regularidad a todxs lxs estudiantes, y que publicaran la información sobre cuántxs son los estudiantes que no están pudiendo acceder. Sino, lo que va a ocurrir es que la universidad expulse aún más estudiantes de los que expulsa cotidianamente. Estamos en un contexto de crisis y muchas y muchos pibes, más que en las clases virtuales están pensando en qué van a comer en las próximas semanas”.

Consultada sobre los pasos a seguir por el Centro de Estudiantes, agregó: “esta encuesta fue una forma de habilitar un canal de expresión las y los estudiantes de la facultad. En los próximos días vamos a estar convocando una reunión virtual abierta para poder debatir cómo continuar organizándonos. Tanto en lo que hace a la universidad, como en relación a las decenas de compañeros y compañeras que perdieron su laburo o les están recortando el sueldo, y que como Centro estamos intentando colaborar en su organización”.







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