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Universidad de Salta: la juventud frente a la pandemia

La crisis actual no pasa por el costado de la realidad de miles de estudiantes universitarios que no pueden acceder con normalidad a la educación virtual. Muchos son también trabajadores precarios que se ven terriblemente afectados. Es necesaria la organización y que los Centros de Estudiantes se pongan a la cabeza de ella.

Jueves 7 de mayo | 10:12

La Universidad no se encuentra aislada de un complejo contexto de crisis sociosanitaria y económica global. Muchas y muchos estudiantes son también trabajadores precarizados y en este tiempo han tenido que sufrir despidos, suspensiones, recortes en su salario. O laburaban de manera independiente y hace semanas que no pueden ganar su sustento.

A esto se le suma las dificultades para acceder a la modalidad de las clases virtuales, lo cual tiene que ver, además, con condiciones estructurales. En la provincia sólo 4 de cada 10 familias tiene acceso a Internet y en el aglomerado Salta (Capital y alrededores) sólo 4 de cada 10 hogares cuentan con una computadora. ¿Cuántos estudiantes son del interior?

Si bien continúa suspendido el inicio formal de clases, las cátedras dictan contenidos de manera virtual y son muchos los estudiantes que se ven presionados a presentar trabajos prácticos. Ante esto, las autoridades han tomado algunas medidas que resultan insuficientes e inconsultas otorgando 3000 becas de conectividad de $600 mensuales para estudiantes universitarios y del colegio preuniversitario I.E.M. Una medida “extraordinaria” y “excepcional”, según informaron, por sólo dos meses para contratar servicio de Internet. Además, la gestión de Víctor Claros, destinó una partida presupuestaria que no es pública para, junto a los Centros de Estudiantes de las 6 facultades, repartir módulos alimentarios a quienes la Universidad considera necesitan la ayuda.

Frente a esto, algunos interrogantes. ¿En base a qué datos y qué información se determina que sólo son necesarias 3000 becas, teniendo en cuenta que la UNSa y el IEM juntos tienen una población superior a 30.000 estudiantes? ¿Cuál es el presupuesto destinado a los módulos alimentarios? ¿Cuántos se están entregando? ¿Son esos los únicos estudiantes que necesitan la ayuda? ¿Por qué no es pública toda esa información?

Es necesario que los Centros de Estudiantes, como el CUEH conducido por Voces, afin al rector Claros, se ponga a la cabeza de forjar la organización de las y los estudiantes, realizando por ejemplo reuniones virtuales que nos permitan pensar en una salida colectiva a la deserción y cómo enfrentar la crisis. Tomando las demandas de los pueblos originarios, elevando la exigencia a las autoridades de la facultad y la universidad, para que la UNSa ponga todos los recursos a disposición de los pueblos originarios.

Lo esencial es invisible a sus ojos

Hay dos cuestiones que parecieran no existir para las autoridades universitarias y los Centros de Estudiantes que a nosotres, desde Juventud a la Izquierda, nos parecen sumamente importantes. Por un lado, la realidad de todas aquellas y aquellos jóvenes precarizados, 8 de cada 10 antes de la cuarentena. Muchos de nuestros compañeros y compañeras trabajan de manera independiente y hoy están sin poder ganarse su sustento y día a día ven degradarse sus condiciones de vida.

Los empresarios aprovechan esta situación para avanzar en nuevas formas de flexibilización no solo en Salta si no en todo el mundo y quieren imponer peores condiciones laborales a las ya existentes. En este punto, es sumamente necesario que los Centros de Estudiantes se hagan eco de esta situación e impulsen la organización de estos compañeros, siguiendo el ejemplo que vienen mostrado los jóvenes trabajadores de comidas rápidas contra multinacionales como McDonalds y Burguer King, en el resto del país.

Por otro lado, ha sido totalmente omitida la situación de los pueblos originarios de los cuales forman parte cientos de estudiantes de la universidad pública, que desde que comenzó el año (como históricamente) denuncian la terrible situación a la que los somete este Estado capitalista y racista, que no para de cobrarse la muerte de niñes indígenas. Una situación se ha visto agravada por la pandemia y la cuarentena. En muchos casos son las mamás y papás de la escuela pública los trabajadores precarizados y originarios golondrinas que todavía no pueden volver a la provincia y se encuentran varados a miles de kilómetros. Ante esto, tanto Centros de Estudiantes como autoridades universitarias de la sede capital de la UNSa han decidido estar al margen sin poner a disposición ni un solo recurso.

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Una propuesta desde abajo

Ante la falta absoluta de información y datos acerca de cómo están atravesando la pandemia nuestros compañeros y compañeras, y ante la insuficiencia de las medidas,
desde Juventud a la Izquierda impulsamos la organización desde abajo. Para que seamos las y los estudiantes de forma virtual quienes definamos los pasos a seguir.

Además, impulsamos una encuesta destinada en principio a les estudiantes de la facultad de Humanidades pero que consideramos todas las facultades podrían tomar y la Universidad misma. Con el objetivo de acercarnos a saber cuál es la situación de les estudiantes en esta crisis.

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Un relevamiento de este tipo podría generar un plan serio de ayuda a quienes más lo necesiten. Empezando por conectividad gratis para todos y todas y computadoras para todos aquellos que no disponemos de ellas. Además, un salario de cuarentena para todes les estudiantes que trabajan y que no estan pudiendo cobrar sus salarios en medio de la crisis.

Podés completar la encuesta entrando aquí







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