Mundo Obrero

BUROCRACIA SINDICAL

Unidad hasta que duela: en la calle odian a la CGT, pero en el PJ la reciben con un abrazo

Mantienen una tregua escandalosa mientras millones se hunden en la pobreza y en la desocupación. Sin embargo, en el kirchnerismo y el peronismo los llaman ansiosos de la unidad.

Sábado 6 de abril | 00:00

Héctor Daer mira para todos lados. Parece asustado. A su alrededor varios de los matones del gremio de Sanidad hacen lo posible porque nadie se le acerque. Lo que sobra es nerviosimo. El cronista de La Izquierda Diario consulta por el paro nacional y el dirigente cegestista mira con cara de Póquer y habla para no decir nada.

 

La burocracia sindical le tiene miedo a la calle. Tiene miedo a los reclamos, a los insultos y a las críticas. Todavía está fresca la imagen de los dirigentes corriendo custodiados mientras el atril de la CGT pasaba de mano en mano.

En las redes sociales, la bronca también se hizo sentir. Se mezcló con sarcasmo e ironía. La letra de Paisaje y la imagen de Gilda se juntaron para hacer un meme memorable contra la dirigencia sindical.

 

Para los cientos de miles que perdieron sus trabajos en el último año, los dirigentes de la CGT deben estar entre las personas más odiadas y las más odiables.
 
Pero hay otros lugares donde los cacique sindicales no la pasan tan mal. No, no hablamos de la Casa Rosada, donde son bien recibidos y, de tanto entregar conquistas, cada tanto se llevan un premio.

 
Héctor Daer y sus amigos son muy bien recibidos en las oficinas del peronismo, de todas sus alas. Ahí sobran las sonrisas y los calurosos apretones de manos. En el llamado a “construir unidad” parece que poco importa que los burócratas sindicales estén entre los mejores amigos de Macri y los peores enemigos de los trabajadores. 
 
 

Unidos y dominados

 
“Tienen que hacer un esfuerzo por la unidad". El que habla es Héctor Daer, el hombre que teme. En una entrevista radial pide que Cristina Kirchner, Roberto Lavagna y Sergio Massa encuentren la cuadratura del círculo y conformen un armado común.
 

No parece tarea fácil. Solo unas horas antes el ex ministro de Economía dijo que no compartía espacio con el ex jefe de Gabinete.

 
A pesar de todas sus traiciones, Daer tiene su lugar en la mesa nacional del PJ. La consiguió en octubre del año pasado. No estuvo solo en el ingreso. Lo acompañó Felipe Solá, el hombre que es un experto en pasarse de espacio político y en “hacerse el boludo”.

 

En aquel momento la foto incluyó a los diputados kirchneristas José Luis Gioja y Wado de Pedro. Hoy, a pesar de que Daer está entre las personas más odiadas del país, nadie lo echó de esa mesa. La “unidad hasta que duela”, suelen decir en el kirchnerismo. Debería dolerles mucho tanta traición, pero parece que no es así.

 
En esa mesa de acción política del PJ también está Pablo Moyano. Este miércoles dejó una larga lista de críticas hacia Roberto Lavagna. La familia camionera juega más cerca del kirchnerismo. Hace un par de semanas el patriarca dijo que en un eventual balotaje votaría a Cristina Kirchner. Muy atrás quedaron los tiempos en que desde La Cámpora lo acusaban de "golpista".

 
La lista de traidores que tiene sus candidatos dentro del peronismo no se agota ahí. Cuando recién estaba arrancando el año Carlos Acuña, otro de los caciques de la CGT, dijo que su candidato era Massa. Esta semana estuvo en el lanzamiento del tigrense en La Rural.

Pero el hombre no es sectario, así que tampoco tuvo problemas en reunirse con Lavagna. Entre quiénes avalan al ex ministro se puede contar también al eterno duhaldista Luis Barrionuevo, que ya salió a darle una mano pegando afiches.

Armando Cavalieri también estuvo reunido con Lavagna hace pocos días. El hombre que dirige el sindicato de Comercio hace más de tres décadas también marchó este jueves. Lo hizo rodeado de patovicas, uno más grande que el otro, de modo que nadie se animara siquiera a mirarlo fijo.

Ricardo Pignanelli es otro de los grandes traidores a la clase trabajadora que se sientan en la mesa del PJ. Es responsable de miles de suspensiones, despidos y los llamados retiros voluntarios (que de voluntarios no tienen prácticamente nada) en la industria automotriz. El titular del SMATA criticó a Lavagna pero...no descartó apoyarlo. Dijo que se siente cerca del sanjuanino Uñac, alguien que hace poco dijo que podría ser candidato a vice del ex ministro de Economía. O sea...

La lista podría seguir y seguir. Si hay algo que sobran son dirigentes traidores. Esos que no pueden caminar por la calle ni pisar una fábrica sino van rodeados de patovicas armados. Eso sí, en los salones dónde el peronismo y el kirchnerismo rosquean la famosa “unidad”, los reciben con un abrazo.







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