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Red Internacional

Una reflexión sobre izquierda y vanguardia obrera, de un militante de izquierda en el gremio mecánico.

Roberto AmadorObrero de Madygraf y docente de escuela secundaria

Sábado 29 de noviembre de 2014 | Edición del día

¿Cuál es la discusión que estamos dando dentro del FIT de cara a la vanguardia obrera?

El sentido común puede hacer una observación superficial. Luego de que el Partido Obrero (PO) hiciera su acto, ahora viene el acto del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), y previo a ello también estuvo el Encuentro Sindical realizado en Platense, impulsado centralmente por Izquierda Socialista, como un intento de continuidad del Encuentro Sindical Combativo hecho a principios de año en Atlanta, que se mostró como un retroceso.

Así lo expresa también el PO, cuando quiere hacer quedar las propuestas de candidatura que proclamamos desde el PTS como un problema de competencia pura, y que otros grupos de izquierda lo ven así o quieren verlo de esa forma para no profundizar en la verdadera discusión abierta, que es sobre la práctica política y estratégica. Que el sentido común salga al ruedo es una cosa, pero no ver en profundidad cuál es la discusión es un problema.

Una discusión estratégica: como ganarse la confianza de la clase obrera

¿Es esto una lucha de aparatos, desligada de la realidad de la vanguardia obrera? Rotundamente no. Veamos en concreto qué es lo que está en discusión, para poder ver que el debate que se está dando dentro del FIT está muy alejado de una lucha de aparatos, pero sí muy cerca de la lucha de clases y la lucha de estrategias, como se ha puesto de relieve durante este año en los diferentes conflictos de gran envergadura, que se han dado dentro del gremio SMATA o en la zona norte del Gran Buenos Aires, para tomar ejemplos. Pero no solo eso, sino algo también importante: de qué forma la izquierda no solo se relacionará con la clase obrera, sino además de qué será avanzará en la fusión con los sectores de vanguardia en las mismas batallas. No nos olvidemos que estas son verdaderas “escuelas de guerra”.

Hace unas semanas atrás, en base a un artículo escrito por Hernán Camarero, abríamos una reflexión de la relación de la izquierda con la clase obrera, tomando como ejemplo el rol que supo tener el Partido Comunista durante la década del 30, y principios del 40. El artículo citado, que tuvo publicación en La Izquierda Diario, tomaba algunos pasajes como el siguiente, “las organizaciones sindicales dirigidas o influenciadas por el PC desplegaron una línea combativa la cual se expresó en violento conflictos durante el segundo gobierno de Yrigoyen, la dictadura uribarista y las presidenciales de Justo, Ortiz y castillo…huelgas: la de la localidad cordobesa de San francisco, de 1929; las del ramo de la madera, 1929, 1930, 1934 y 1935; las de los frigoríficos, desde 1932 en adelante; la de los petroleros de Comodoro Rivadavia, de ese mismo año, la masiva y extraordinaria de los trabajadores de la construcción de 1935-1936 (combinada con una huelga general)”.

Esta influencia del PC, y su rol en las luchas duras durante la década infame, no habían surgido de la nada. La orientación que esta corriente había dado ya a partir de 1925 (“Proletarización” y “Bolchevización”) de la misma había ido probando a sus cuadros obreros que fueron ganando un prestigio enorme entre las masas, una “confianza de la clase obrera”, si tomamos cómo Trotsky analiza la situación de la clase obrera Alemana a principios del año 30. “La reubicación de todos sus militantes en clandestinas células obreras (sobre todos, las de empresas y talleres)… Pasaron a ser la entidad fundamental de un partido que viró hacia una actividad combativa e ilegal.

Desde entonces y hasta 1943 el PC mutó en una formación política integrada mayoritariamente por obreros industriales”. Esta era la organización que se estaba forjando, muy alejada del parlamentarismo del Partido Socialista, y tomando las mejores tradiciones que supo legar el Partido Bolchevique de Lenin, antes de la estalinización del mismo. Por eso mismo, Camarero aclara que “más allá de las equivocadas (incluso nefastas) estrategias generales que el PC impulsó en el marco de su conversión al estalinismo, que lo incapacitaron para convertirse en una alternativa de dirección revolucionaria de la clase obrera, en los hechos dicho partido no dejó de ser la principal corriente en promover practicas combativas y clasistas en el ámbito industrial”.

El PC finalmente fue perdiendo un prestigio enorme entre las masas obreras gracias a las diferentes políticas de la Internacional Comunista dirigida ya por el estalinismo, y terminó allanando el camino al peronismo luego de traicionar importantes conflictos.

Debate de estrategias

Analizando este y otros fenómenos de la relación entre la izquierda y el movimiento obrero, debemos ver las discusiones que se están dando dentro del FIT no como una discusión minúscula de aparatos sino de pensarnos sobre qué nuevos jalones conciencia afianzamos en la clase obrera.

Por ejemplo cuando desde el PTS proponemos a Nicolás del Caño como posible candidato dentro del FIT, no lo hacemos por una cuestión de figuritas. Es importante ver el rol que juegan los partidos y sus dirigentes en la lucha de clases. Este año se han librado dos batallas importantes dentro de la industria automotriz, una más sobresaliente que la otra. Hablamos del conflicto librado primeramente en Gestamp, y luego en el vigente conflicto de Lear donde Del Caño, junto a Christian Castillo han estado en la primera línea de combate, para poner en el imaginario obrero nuevos jalones de conciencia. Y no solo han estado en la Panamericana junto a los obreros, y aportado junto a nuestro partido propuestas para sostener esta batalla contra enemigos tan duros, sino que también han sido parte fundamental de aportar de sus bancas dinero para el fondo de lucha en los diferentes conflictos, ganando una enorme simpatía entro los trabajadores mecánicos, y un repudio enorme por parte de la patota del SMATA que se vio en la irrupción que ellas mismas hicieron en el Congreso. O como decía un trabajador mecánico de VW “la burocracia critica a Del Caño, pero los compañeros se preguntan qué hace Romero por problemas como el impuesto al salario”.

Estamos hablando de que rol tienen que tener los parlamentarios, y de qué forma se expresa su relación con los trabajadores dentro del Frente de Izquierda. Y como a los ojos de los obreros esa intervención permite que reflexionen sobre el rol de la burocracia sindical y de los partidos burgueses.

Es la lucha de clases lo que va marcando quién es quién. No aceptar eso es subestimar a la vanguardia obrera. Si aún franjas importantes están gobernadas por el miedo, y el conservadurismo, no actúan, van haciendo una reflexión interna, “viendo no solo lo que se dice, sino lo que muestran las manos”.

En este año vimos en el SMATA como grupos como el Nuevo Mas, luego de tener un rol de dirección en el conflicto de Gestamp, y perder a su máximo dirigente, así como al activismo que influenciaba iba prefiriendo llegar a acuerdos económicos con la empresa sin que la lucha aun terminara, se fueron alejando de la lucha de clases para primero dar por muerto con un conflicto histórico como el de Lear para luego volver, y desaparecer nuevamente. Lo mismo ocurrió con el sindicalismo “independiente”.

Tienen un denominador común: alejarse de la lucha de clases cuando se pone dura. También está los que creen que el rol de los partidos de izquierda es dar recetas mágicas, desde afuera, a los obreros que luchan.

La pelea de los revolucionarios para organizar a la clase obrera

El prestigio que fue ganando el PTS muy visiblemente este año, no puede tener una lectura superficial: “Buscar ganar peso mediático”. No. Lo que han puesto de manifiesto los medios, y han amplificado miles de obreros, es cómo una corriente política de izquierda lucha a brazo partido junto a obreros que están dispuestos no sólo a pelear para no perder el trabajo sino defender su organización independiente de la burocracia sindical, como son los indomables obreros de Lear que defienden su lista independiente de la burocracia Verde.

Esta es una de las cosas que pone en discusión el PTS dentro del FIT, como junto con los luchadores más firmes, los que no están esperando acuerdos económicos con la empresa. La pelea por organizar a la clase obrera en los lugares más hostiles como es la tradición del Partido Bolchevique de Lenin y con el cual encararon la hazaña los comunistas del primer cuarto del siglo XX.

El acto que realizaremos desde el PTS para este 6 de diciembre tiene este “espíritu”. Desde el PTS estamos dando una batalla sumamente importante que se reflejará también en ese acto. La pregunta que hay que plantearse es si basta ante la crisis del kirchnerismo (peronismo) con agitar buenas ideas socialistas, y realizar buenos trabajos parlamentarios. O si ante la crisis del kirchnerismo la fuerza que emergerá será una fuerza política propia de la clase obrera, fogueada al calor de la lucha de clases, y tomando al parlamento como un terreno hostil para los revolucionarios, pero dentro del cual se puede levantar una tribuna socialista y mostrar el parasitismo de los partidos patronales. Si la confianza de la clase obrera se ganará bajo el signo del rancio humo de las batallas o de una forma totalmente superficial, que no nos prepare para los momentos decisivos, aquellos en que las grandes clases luchen por quién detenta el poder. Y si esa relación se transforma en una estructura partidaria, celular y blindada, que actué en gremios “fascistas” como son el SMATA y la UOM, una verdadera máquina de reclutamiento para la acción y organización, con el norte de prepararse para las verdaderas batallas por venir. Es una discusión vital, que también se reflejará en la cantidad y calidad de participantes en los actos, que vista desde esta perspectiva no es menor.




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