Política

NUEVO GOBIERNO DEL PERONISMO

Una plaza poblada de esperanzas, un discurso con pocos anuncios concretos

Este martes Alberto Fernández y Cristina Kirchner asumieron formalmente el Gobierno. Hubo pocos anuncios concretos. Una multitud se convocó en Plaza de Mayo.

Miércoles 11 de diciembre de 2019 | 01:16

Foto: EFE

Este martes, apenas pasado el mediodía, culminó formalmente el ciclo de Cambiemos. Ante la Asamblea Legislativa reunida en la Cámara de Diputados, Mauricio Macri entregó formalmente los atributos del poder presidencial a Alberto Fernández.

En las inmediaciones del Congreso ya tenía lugar una importante concentración que, más tarde, se trasladaría hacia Plaza de Mayo. Por la tarde, una multitud se concentraría en el centro político del país. Allí, el rostro de miles y miles de jóvenes filtraba esperanza. Esperanzas e ilusiones en terminar definitivamente con los años de ajuste, pobreza y desocupación que marcaron la gestión macrista.

En los detalles de la crónica de este martes quedaron el gesto adusto de Cristina Kirchner ante el presidente saliente, la marcha peronista cantada en el recinto y un sinfín de “pequeñas historias” que encontrarán eco en los medios en los días por venir.

Entre los datos esenciales del discurso habrá que consignar la combinación entre distintas tonalidades. Presentándose como un presidente “anti-grieta”, Fernández desplegó mensajes hacia diversas franjas sociales. Sirve de ejemplo la discusión acerca del Poder Judicial. La bandera de una “Justicia independiente” pudo agradar los oídos republicanos de sectores que votaron a Cambiemos en las últimas elecciones. La denuncia a las persecuciones cometidas contra funcionarios de la gestión kirchnerista -y la misma CFK- reafirmó el vínculo con el espacio político que formó parte esencial del Frente de Todos.

Tal como ocurrió durante la campaña, Alberto Fernández jugó el papel de equilibrista. Obligado a dialogar con el movimiento de mujeres, evitó mencionar el aborto como una demanda central al tiempo que enviaba mensajes amigables hacia la iglesia católica y el mismo papa. Cuando debió abordar la cuestión de la deuda externa, surfeó entre las menciones a un default y las seguras promesas de pago. Aunque enfatizó que no habría ajuste para pagar a los acreedores, afirmó que el nuevo Presupuesto solo se presentará tras la negociación con aquellos y el FMI.

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Las reiteradas menciones a la pobreza que viven amplios sectores de la población no se correspondieron con el anuncio de medidas concretas. Más bien, pareciera que las mismas se subordinarán a los eventuales acuerdos que surjan del Pacto o acuerdo social convocado. Vale recordar que allí, en esa mesa, estarán los mismos empresarios que vienen despidiendo, suspendiendo o haciendo escalar los precios.

Fernández omitió un tema fundamental en lo que hace a la vida de millones: los tarifazos. Durante el Gobierno de Cambiemos los aumentos superaron, en muchos casos, el 2.000 %. Para las familias humildes fue un verdadero mazazo a su nivel de vida. Hablar de los más postergados y no abordar esta cuestión suena, como mínimo, extraño. Esta fue una de las críticas que, desde la izquierda, deslizó el diputado nacional Nicolás del Caño (PTS-FIT).

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La intervención de la AFI, la eventual eliminación de los fondos reservados y la reforma del Poder Judicial constituyeron los anuncios más concretos del discurso. Habrá que ver cuánto de esto, y cómo, se efectiviza. La denuncia al espionaje ha sido una constante en los gobiernos de las últimas décadas. La convivencia con los Stiuso de todo tipo y color, la práctica real.

Una Plaza poblada de ilusiones

Este martes por la noche una verdadera multitud inundó el centro porteño. Desde las 14 h un festival convocó a miles y miles de simpatizantes del kirchnerismo y el peronismo. En horas de la tarde la juventud colmó la histórica Plaza de Mayo.

En la marea humana que llenó las calles de Buenos Aires se confundieron jóvenes, adultos y ancianos. En su composición también fue evidente la diversidad, agrupando organizaciones de desocupados y trabajadores de la llamada economía popular, gremios, agrupaciones juveniles, sectores de clase media, entre otros.

Allí, en la plaza, volvió a expresarse el masivo rechazo a las políticas económicas de Macri y a las consecuencias sobre la vida de millones. “Terminar con el hambre y la pobreza”, “no pagar la deuda de los que fugaron”, “actualizar el presupuesto para reducir violencia de género”, “atender a los jubilados”, “dar empleo”, fueron solo algunos de los tópicos que La Izquierda Diario puedo escuchar en la nutrida Plaza de Mayo. El nuevo gobierno inicia bajo la atenta mirada de esas ilusiones.

Con esas esperanzas dialogaron -ya entrada la noche- Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Balanceando el ciclo macrista, la vicepresidenta electa recordó que “estos cuatros años han sido muy duros para tantos y tantas”. Dirigiéndose al presidente señaló que “tiene por delante una tarea muy dura, le han dejado tierra arrasada, pero sé que tiene la fuerza y la convicción para cambiar esta realidad tan fea”.

A su turno, Alberto Fernández insistió en el mismo registro. “Los únicos privilegiados de la Argentina que hoy se inicia son los que hoy la están pasando mal, los que cayeron en el pozo de la pobreza, los chicos que no pueden ir al colegio”.

En cada aplauso vertido en la plaza hay un reclamo. O muchos. Trabajo, salario, tarifas, pobreza.

A pesar de eso, fue poco lo que se hizo en materias de anuncios precisos. Ni se habló de revertir los tarifazos ni de subir los salarios. Se denunciaron los despidos pero no se planteó terminar con los mismos y recuperar, de manera inmediata, aquellos perdidos. El pobre haber que cobran millones de jubilados tampoco entró a la hora del discurso.

Un futuro complejo

La épica discursiva que se desplegó este martes se choca contra problemas estructurales de difícil situación. Por más que se evoque a Néstor Kirchner y su gobierno, la Argentina de este 2019 está muy lejos de aquella de 2003. A las difíciles y distintas condiciones internacionales se suma el enorme endeudamiento que pesa sobre la economía nacional y el acuerdo con el FMI.

En ese marco, la gestión entrante decidió apelar también al discurso de la herencia recibida. “Faltaría a la verdad sino compartiera el escenario en el que asumimos”, afirmó este martes Fernández. “Va a llevar algún tiempo lograr lo que queremos”, completó la idea.

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Sin embargo, los años macristas también tuvieron sus grandes ganadores. Aquellas que, al decir de CFK, la “levantaron en pala” mientras las mayorías populares se empobrecían. Allí, entre sus ganancias, están los recursos para dar una solución inmediata a los grandes problemas que sufre el pueblo trabajador.

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