Uruguay

FRIPUR AL BORDE DEL CIERRE

Una patronal amiga del gobierno que busca descargar su crisis sobre los trabajadores

Los problemas de la industria pesquera. La resistencia de los 960 trabajadores y trabajadoras. La política del PIT-CNT y el gobierno.

Karina Rojas

Pan y Rosas Uruguay

Walter Vidal

Montevideo

Martes 18 de agosto de 2015 | Edición del día

Por estas horas solo hay incertidumbre. Sobre el fin de la semana pasada los trabajadores y trabajadoras se levantaron con la noticia de que la patronal de FRIPUR (Frigorífico Pesquero del Uruguay) comunicaba su intención de cerrar la fábrica, en la cual al día de hoy realizan labores 960 personas. La patronal utiliza como excusa los problemas de competitividad externa por las devaluaciones de los países vecinos. Sin embargo, es la patronal nacional más rica del país, tiene filiales en Europa, Rusia y África.

Es conocida por hacer de la fábrica un “campo de concentración” donde los trabajadores (en su mayoría mujeres) sufren todo tipo de maltratos, y la represión a los que quieren organizarse siempre fue moneda corriente.

Crisis en la industria

Los anuncios de FRIPUR no son aislados. Son parte de la cadena de cierres y despidos masivos en distintos sectores de la industria, como la láctea, o la automotriz. A los 350 despidos que significó el cierre de ECOLAT se suman las casi 400 familias que quedaron en la calle con el retiro de la empresa de autopartes Chery, además de despidos y envíos al seguro de paro en otras empresas.
Estos hechos demuestran cabalmente los límites del modelo del Frente Amplio basado en grandes ventajas para los capitalistas en materia fiscal, con subsidios, buenos precios internacionales, y garantías de bajos salarios que permitieran los mayores márgenes de rentabilidad.

Ante un escenario de crisis, patronales como la de FRIPUR intentan hacer pagar sus costos a los trabajadores. Basta ver las ventajas en materias de crédito que han tenido todos estos años, y que hoy llevan adeudados más de 14 millones de dólares. Como una propuesta supuestamente “progresiva”, le ofrecen la empresa a los trabajadores (trasladándoles las deudas contraídas por la patronal), lo que, seguramente les sea menos costoso que pagar indemnizaciones y deudas.

La política del gobierno y del PIT-CNT

Mientras tanto, la propuesta del gobierno es que los trabajadores sigan produciendo este mes con las materias primas que ya tienen en stock, mientras que la empresa se niega siquiera a garantizar esto y solo garantiza la producción hasta el martes, mientras un síndico se hace cargo de la administración de la liquidación.
Tanto el gobierno frenteamplista como la cúpula del PIT-CNT han aclarado que la salida para FRIPUR es la búsqueda de otro inversor, generando así ilusiones en que otro patrón pueda salvar a la fábrica del abismo.

Una “amiga”

La patronal de FRIPUR es tristemente conocida en Uruguay: además de sus posturas antisindicales y persecutorias, sus dueños son conocidos por tener en sus residencias a inmigrantes ilegales como empleadas domésticas, es decir trabajo casi esclavo.

Estos empresarios tienen además campos y negocios inmobiliarios, y también están vinculados al turismo, es decir, una patronal que ha sabido enriquecerse en varios rubros siempre a costa del sacrificio y super-explotación de sus trabajadores.
Pero no es menor el dato de que sus dueños, los hermanos millonarios Máximo y Alberto Fernández, fueron los que le pagaron la banda presidencial a José Mujica cuando en 2010 se consagró como presidente “de todos los uruguayos”. El Frente Amplio demuestra así quiénes son sus amigos, y para quién gobierna. Amigos así …
El verso de la burguesía nacional

Así como Chery y Ecolat son la muestra de los límites de la política neoliberal (del esquema “noventista” que el Frente Amplio nunca revirtió) de apertura indiscriminada al capital extranjero, el cierre de FRIPUR (y todo lo que ello significa) es un claro ejemplo de los límites que presenta el proyecto “desarrollista” de fomento y estímulo a una burguesía nacional autóctona que sería el motor del desarrollo nacional, inclusive como contraposición a la dependencia de los países imperialistas. Este argumento “teórico” es sostenido por varias corrientes reformistas tanto entre las filas de la clase trabajadora, como por la intelectualidad frenteamplista.

El desarrollo de la burguesía nacional uruguaya termina resultando en una patronal negrera subsidiaria del estado y socia menor del capital imperialista, que fuga sus ganancias al exterior, que se endeuda con el estado y que no tiene empacho en dejar a casi mil familias en la calle.

Una salida obrera

Frente a la prepotencia patronal, los trabajadores y trabajadoras vienen denunciando los malos tratos, la práctica antisindical y han venido alertando desde hace tiempo el peligro del cierre de la planta ubicada en pleno Montevideo.
No podemos permitir que la fábrica cierre y deje en la calle a miles de personas, debemos preservar los puestos de trabajo, que son el sustento de muchas familias. El personal puede perfectamente hacerse cargo de la empresa y producir bajo control obrero. Para eso el Estado debe expropiar sin pago a los capitalistas usureros y entregarle la gestión a los trabajadores y trabajadoras, y concretarse la posibilidad de que exista una empresa estatal que provea de pescado y alimentos a precios populares, proveyendo a escuelas y hospitales. Esta sería una salida obrera a la crisis que dejaron los patrones.

Es necesario que la crisis la paguen quienes la generaron: los capitalistas y no los trabajadores y trabajadoras.

Las mujeres trabajadoras dan un paso adelante

La mayoría de la plantilla de FRIPUR son mujeres, y un gran porcentaje de ellas son jefas de familia, es decir que sobre ellas recae el peso de mantener con su salario a su hijos e hijas. Son ellas las que padecen las extenuantes jornadas de trabajo, las bajas temperaturas, las horas y horas de estar paradas (con las consecuencias en la salud que esto genera), sin permisos para cuidar a sus hijos cuando se enferman, sin reconocer sus derechos más básicos.
Son estas mujeres las que dan un paso adelante y se plantan contra esta prepotencia, y en defensa de sus fuentes laborales.
Será necesario rodearlas de solidaridad. Los sindicatos combativos, las organizaciones de mujeres, los centros de estudiantes y el pueblo trabajador deberán demostrar que están a la altura de la situación, y tenderle una mano para que su lucha triunfe.







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