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MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.Una carta en el laboratorio: las huellas del terrorismo de Estado en la CNEA

La carta de Rosa Delfina Costa, detenida desaparecida durante la última dictadura, fue descubierta décadas más tarde por los trabajadores del Centro Atómico Ezeiza. Una experiencia que conectó a dos generaciones.

Jimena PugaDelegada de sector ATE CNEA- Agrupacion Marron Clasista

Martes 23 de marzo | Edición del día

Yo trabajaba en la planta de producción de radioisótopos. Ella también. No llegó a conocerme. Pero yo sí pude a través de otros compañeros, conocer parte de su vida, de su gran trayectoria como militante, pude entender porque no llegó a conocerme, pude darme cuenta que Rosa Delfina Costa, era una de los 21 compañerxs desaparecidxs de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Después de casi 35 años, nos encontramos con Rosa en un escrito.

En uno de los olvidados laboratorios de planta de producción, había, como en casi todos los laboratorios, un cuaderno, en donde ella tomaba registro de todas las soluciones que preparaba. Esos cuadernos a veces son muy valiosos ya que contienen información que nos permiten tener la trazabilidad de los cálculos y métodos químicos.

Ese cuaderno que encontramos, no sólo trazaba las técnicas analíticas, sino también la vida de Rosa. Adentro había una carta que jamás pudo llegar a su destino. Obvio que me pregunte: ¿la dejó a propósito para que nosotros la encontrásemos? ¿ella habrá creído que iba a llegar a la planta al día siguiente y finalmente la iba a poder mandar?. Eso nunca lo vamos a poder saber. En esa carta ella le relataba a su mamá, quien falleció después de años y años de lucha por encontrarla, cómo se sentía, cuál era su sensación en ese momento, esa sensación de saber perfectamente que esa carta no iba a llegar jamás a las manos de su madre.

Nosotros hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para poder reconstruir la vida de Rosa y que todos los que formaban parte de CNEA la conozcan. Realizamos junto con los trabajadores de varios sectores un acto que jamás voy a olvidar encabezado por mi gran compañero Orlando Nuñez, quien nos dejó en 2020, una gran pérdida para el sector nuclear y a quien recuerdo con mucho afecto.

Ella fue una de los cinco compañerxs detenidxs-desaparecidxs,de los cuales logramos restituir su legajo junto a la comisión de Derechos Humanos de la CNEA, de la que formo parte. Fue Marita, su gran amiga, quien lo pudo recibir. Gracias a ella pudimos conocer mucho más a Rosita, su carácter, su militancia en la JTP y las fervientes discusiones que mantenían por aquel entonces.

Cuando uno conoce estas historias se da cuenta que la vida merece ser transformada, que es una responsabilidad histórica que tenemos los trabajadores como objetivo colectivo. Y colectivo no significa sólo entre los que somos parte de este tiempo presente. Sino que es colectivo también, porque atraviesa distintas generaciones. Cada una con sus tareas históricas. Mientras lxs compañerxs en los 70 tuvieron que soportar los secuestros, la tortura, el terror, nosotros enfrentamos otro tipo de vejaciones. Seguro más imperceptibles, pero no por eso menos difíciles.

Tenemos la tarea de retomar esta historia y esta tradición de lucha, aprender de sus aciertos y errores, de inspirarnos en las acciones más heroicas y valientes de aquellas generaciones para enfrentar las injusticias del presente.

Por Rosita, por los 21 compañerxs de la CNEA, por los 30mil. Y por los desaparecidxs y asesinadxs en Democracia. Contra la represión y la impunidad de ayer y de hoy, este 24 de Marzo, estaré en las calles, con los cuidados necesarios, pero reafirmando que no hay olvido, ni perdón, ni reconciliación. Mientras Berni pasa con topadoras y balas de goma por las casillas de las familias sin techo, sobre los derechos de trabajadores en lucha como en Arrebeef. Mientras se sostenga la impunidad del aparato policial que asesinó pibes con el gatillo fácil y encubre femicidas. Mientras Bullrich se pasea con sus bolsas mortuorias y disfruta de la impunidad tras el encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Mientras todo esto suceda, no habrá “Nunca Más”. Y por eso estaremos en las calles.

Rosa Delfina Acosta PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE.

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