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Red Internacional

Poesía. Una "Obra social", el nuevo libro de poemas de Marcos Krämer

El viernes pasado se llevó a cabo la presentación del nuevo libro de Marcos Krämer de Borde Perdido Editora, en el espacio “Páramo Cultural”

Natalia Rizzo@rizzotada

Miércoles 15 de diciembre de 2021 | 08:29

“Llevo meses buscando el sueño, tratando de esconder todo lo que miro, bajo la sábana cálida de mis párpados.”

El viernes pasado se llevó a cabo la presentación del nuevo libro de Marcos Krämer de Borde Perdido Editora, en el espacio “Páramo Cultural”.

En plena pandemia, Marcos saca un libro que se llama “Obra Social” y está cargado de ruidos, de significantes y otres. El propio autor expresa sobre el nombre: “Este libro lleva el título de ‘Obra social’, por un tema de salud en un sentido amplio, muchas de las personas que aparecen con sus nombres dedicadas acá, o esas que están reclamadas pero cuyos nombres no aparecen, fueron parte de un sistema de salud íntimo que tuve que construir desde el 2018 hasta acá”. Allí aparece lo social a tomar plena parte en las escenas, lo social y la sociedad (entre poetas).

Junto con el autor, estuvieron en la presentación del libro Patricia González López y Carla Barbero. Quienes transmitieron sus críticas sobre una lectura minuciosa de los textos.

“Obra social tiene una impronta, una sonoridad muy marcada, es un libro que suena, que canta, que tiene mucha música, mucho ritmo y que abre un mundo a través de los sonidos. Si se fijan en el recorrido del libro van a escuchar los ladridos de los perros, van a escuchar el sonido de la lluvia, el sonido de una cafetera haciendo café, incluso el sonido del insomnio de alguien que está ahí, que te hace dar cuenta de la propia existencia de cómo están las cosas, de cómo está el mundo a través del sonido que produce ese mundo”, comenzó diciendo Patricia.

Sucede que en el gesto de abordar los silencios y la soledad, sus pensamientos y expresiones hacen rulos en los que en cada vuelta encuentran el poder de convocar lo sonoro, lo experimental, el encuentro y la conmemoración de sus relaciones con las personas, con la naturaleza, la ciudad, la otredad. Una otredad de la que él mismo forma parte, una en la que escarba en sus rincones más perdidos y a cada sinuosidad tenebrosa, se mete a llenarla de palabras. Una obra que nos invita a ser parte de su autoría. Una obra que se colectiviza.

“La presencia de la palabra a través de su ausencia, me atrevo a decir que la palabra del otro, más específicamente la palabra de alguien más, es la que confirma la propia existencia; cuando muera quiero que me lo digan”, agrega Patricia en otra parte de su exposición. “La alegría es poder discutir con alguien, teóricos dicen sobre el tema que aún en la discusión más violenta hay un respeto hacia el otro. Ese oscuro objeto de deseo es la palabra del otro”, finaliza la idea.

El nuevo poemario de Marcos está lleno de deseos y posiciones políticas sobre temas trascendentes y mundanos. Aspiraciones que se contraponen, o a veces incluso acompañan, la oscuridad y las sombras que se relatan con una exactitud selectiva. El capitalismo, el feminismo, el clasismo, el deseo de familias diversas, de amor sin “tenientes generales del amor” que se quedan “simberves”, de hijes, de la casa hecha con sus propias manos, alegorías sobre la comida derramada y las geografías. Rompe las formas convencionales, las destruye sin piedad, para animar otras que se parezcan a esos, sus apetitos más íntimos.

“La diferencia entre los ricos y los pobres es que los ricos heredan cosas y los pobres en cambio, heredan deseos, pero se parecen en que ambos, se heredan a ellos mismos”, dice un fragmento de una poesía de Marcos.

“Hay una parte muy política en el libro por supuesto, la primera persona que merece ser nombrada es mi abuela Mercedes. El libro está dedicado a ella, dice: -a mi abuela Mercedes, mi conciencia de clase-. Una vez le di a mi abuela una película de un director italiano que se llama -El último beso-, sobre un romance, infidelidades…le di el DVD a ella para que lo vea y me devolvió una notita que decía: -es muy linda la película, el único problema es que no hay ningún comentario del mapa económico de esa familia.- Pese a que yo no creo que la develación de la conciencia de clase venga de afuera, en este caso sucedió así”, cuenta el autor. Las palabras con las que abre su exposición Carla Barbero lo destacan: “El libro comienza con -a la abuela Mercedes, mi conciencia de clase- no podía dejar de pensar en esa frase y en la fecha de hoy, a 38 años de la postdictadura.”

“Es un libro muy fuerte y muy político en sus convicciones y pelea.
Gracias por ponerle nombre a la herida y por reivindicar la oscuridad que tan mala fama tiene”
, agradece González López al finalizar su ponencia.

El gesto pesimista que se lee en la superficie de su obra, es una especie de dispositivo que se carga de humor en lo profundo y más rebuscado de ella. Mientras declama “haber perdido la risa para siempre” conserva una exquisita ironía y cierto sarcasmo, un tanto indirectos a veces, que se expresan sobre todo en los títulos de sus poemas y que nos mantienen en la vigilia de irle encontrando un nuevo sentido al título en cada verso, hasta el final del poema o hasta la próxima lectura del mismo. “Graciela Borges”, “Cacciatore”, “La casa está en orden”, “Ahoga o nunca” son algunos ejemplos y no me remito al humor al que hacen referencia, porque los chistes no se explican y menos si son complejos.

“En este libro hay una quietud alarmante. Obra social es el triunfo sentimental por sobre toda voluntad. Obra social también es una paradoja, es una obra íntima de una máquina melancólica. Desde “Mínimo vital y móvil” hasta hoy, Marcos nos convida un poco de su integridad con la que se acerca a las cosas, a las personas, a las escenas”, describe Carla. Y resalta en su intervención; “La presencia de los perros en los poemas de Marcos para mantener, como bien decía Patricia, ésta atmósfera de ahogo. Perros un poco mansos, un poco vociferantes, pacientes, cómplices. Los poemas de Marcos son también un poco esos animales vigorosos, dependientes de afecto, mullidos, calentitos, y al mismo tiempo distantes”.

Podría decirse que varias formas y conceptos encarnan en la obra y el pensamiento de Kramer una relación dialéctica, donde la observación meticulosa de la realidad entra en constante contradicción con sus aspiraciones, y a su vez son el propio motor de su esencia como ser que desea. Busca contrapuntos que no todos son exactos ni perfectos. El silencio de la soledad, con el murmullo de las palabras; la soledad y las constantes apariciones de otres; pero también las relaciones de poder y nuevas formas de amor; la historia y la poesía; la calma y la prudencia; la vida y el futuro; el poema desaparecido y su aparición con vida; el pesimismo y otra vez, el deseo.

Con la lecturas de varios de sus poemas, el autor fue cerrando la presentación del libro, poemas que no merecen ser spoliados, que merecen mucho la pena ser leídos.




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