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Red Internacional
La Izquierda Diario

Compartimos un extracto de la biografía de dos de los 22 obreros víctimas de la dictadura genocida, trabajadores de la refinería YPF en la localidad de Ensenada. Este 24 sobran las razones para movilizar a 45 años del golpe contra la clase obrera y el pueblo.

Lunes 22 de marzo | 13:00

Pedro Benites obrero de la construcción afiliado a UOCRA y Roberto de la Cuadra afiliado a SUPE (hoy SUPEH) son dos de los 22 obreros víctimas del terrorismo de Estado, trabajadores de la refinería YPF en la localidad de Ensenada. Sus historias se suman a un total de 42 desaparecidos que tiene esta empresa en todo el país, durante la última dictadura cívico militar del 76.

A 45 años, es necesario remarcar el carácter de clase que tuvo el genocidio. Por un lado desde quienes lo impulsaron y orquestaron en su propio beneficio, las grandes patronales y sectores concentrados de la economía, y por otro, desde quienes fueron el objetivo de las prácticas genocidas de la dictadura: centralmente la clase trabajadora y en particular sus sectores más combativos.

El movimiento obrero resistió la violencia estatal, la elaboración de listas negras y la creación de centros clandestinos por parte de empresarios con la complicidad de sectores de la burocracia sindical, y las bandas paramilitares de las triple A. Un plan que de conjunto se propuso frenar los esfuerzos de una vanguardia obrera y popular que luchaba no solamente por mejores condiciones de vida, sino por cambiarlo todo de raíz. A continuación publicamos un breve pasaje de nuestra historia local.

Cada una de estas historias forman parte del compilado “MEMORIAS DEL BIM: BIOGRAFIAS, Las víctimas de la Fuerza de Tareas 5 de La Plata, Berisso y Ensenada”, publicada en 2018 por la Facultad de Humanidades de la UNLP.

Mucho ha pasado desde aquellos años, la privatización de YPF, el saqueo de nuestro petróleo, miles de despidos, el trabajo tercerizado actual. Además los continuos aumentos de combustibles y las paritarias a la baja siguen llevando penurias a las familias obreras que están soportando una terrible crisis sanitaria.

Esperamos que esta nota sirva para los obreros en su lucha cotidiana, no solo para la memoria sino para el presente:

BENÍTEZ, Pedro Ramón (Rosario, 11/4/1937 – secuestrado y asesinado el 11/12/1975)

En el momento de su secuestro y posterior asesinato Pedro tenía 38 años. Trabajaba en YPF desde abril de 1975. Según algunos registros, estaba afiliado a la UOCRA. En la madrugada del 11 de diciembre de 1975, según relatan diversas crónicas periodísticas, se encontraba en un vivienda localizada en la Calle 3 y Libertad junto a Narciso Enrique Saavedra Miño, Armando Baltazar Gómez, Leopoldo Luna, Jorge Lopeire e Ismael Torrilla. Todos fueron secuestrados de ese domicilio por un grupo parapolicial y a las pocas horas fueron ejecutados en un camino de tierra en dirección a la localidad de Domselaar, entre las rutas provinciales N.o 6 y N.o53. Pedro Benítez trabajaba en YPF y Narciso Saavedra Miño era obrero del frigorífico Swift, mientras que se desconoce el empleo de Jorge Lopeire. Ismael Torrilla, Armando Gómez y Leopoldo Luna trabajaban como changarines en el Mercado Regional de La Plata, que atravesaba un largo conflicto a causa del intento de implementación de un nuevo régimen de carga y descarga de las mercaderías por parte de las autoridades. De hecho, el día anterior a los secuestros (10 de diciembre), por la noche, los presidentes de los distintos bloques de concejales de la ciudad se habían reunido con los representantes de los trabajadores y habían resuelto suspender momentáneamente la implementación del nuevo régimen de descarga para que cesara la huelga. Es en este contexto que se produjeron los secuestros y asesinatos de los seis trabajadores mencionados.

Algunos familiares de las víctimas se presentaron en la comisaría de Berisso inmediatamente después del secuestro, para denunciar el operativo en el que, según informó el diario El Día, participaron al menos diez personas vestidas de civil. En el legajo de YPF de Pedro figura que el motivo de baja fue por “fallecimiento”. Hasta el momento no hemos encontrado más información sobre su vida.

DE LA CUADRA, Roberto José (Sauce, 8/6/1952 – secuestrado el 2/9/1976)

Roberto José de la Cuadra nació en Sauce, el pueblo de su madre Alicia (“Licha”) en la provincia de Corrientes. Tenia 4 hermanos: Estela, Soledad, Luis Eduardo, Roberto José y Elena. En 1959 , la familia se instala en La Plata, y Roberto empieza la secundaria en el Colegio Industrial N.o 2 Juan Bautista Alberdi, pero abandonó sus estudios. Tuvo entonces distintos empleos informales, entre ellos el de remisero. En el año 73, comenzó a trabajar como chofer de la línea 520. Se implicó en la militancia gremial, en un momento de fuerte movilización de los trabajadores del transporte por mejoras salariales y en las condiciones de trabajo y en el que llegaron incluso a discutir los criterios en la gestión de las ganancias de las empresas y a exigir condiciones más justas.

En junio de 1975 Roberto dejó su trabajo en la línea 520, en medio de las crecientes persecuciones a militantes sindicales y políticos, y se trasladó un tiempo a Corrientes. El hallazgo y posterior acceso a los archivos de Prefectura Naval permitió conocer las operaciones de inteligencia realizadas en la línea 520 y las indicaciones precisas sobre lugares y horarios para secuestrar a los obreros que habían sido seguidos. Roberto regresó a La Plata y en septiembre ingresó a YPF. Trabajó en la sección Puertos y comenzó a organizar una Comisión de Resistencia Clandestina dentro de la fábrica junto a sus compañeros Raúl Bonafini y “Pato” Pucci (ambos desaparecidos). La empresa contaba por entonces con 50.000 trabajadores en todo el país, un número que al final de la dictadura pasó a ser de 35.000.

Después del golpe del 24 de marzo, los directivos de YPF planeaban imponer la jornada laboral de ocho horas que era rechazada por los obreros, para reducir la cantidad de trabajadores suprimiendo un turno. Con el gobierno de 1973 los obreros habían recuperado en medio de una fuerte huelga las seis horas por trabajo insalubre conquistadas en 1948 y que les habían sido quitadas en 1968. A fines de agosto de 1976 Roberto logró dejar en los baños de YPF unos volantes que protestaban contra la extensión de la jornada laboral.

Al salir, se cruzó con un delegado del Sindicato (SUPE). El 2 de septiembre, en una reunión organizada en la casa de sus padres, ubicada en el edificio de la calle 65 esquina 12, Roberto José comentó esa situación (y además, que lo habían seguido en esos días) a sus compañeros Raúl Bonafini, Daniel San Pedro, ex trabajador de la línea 520. Raúl le preguntó por la dirección que figuraba en su legajo de YPF; era la misma en la que se encontraban. Decidieron irse de la casa y salieron en el auto del padre de Roberto. Unas horas después irrumpió en el departamento una patota conformada por “fuerzas conjuntas” –según consta en los legajos de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires DIPPBA)– que tomó todo el edificio, agredió al matrimonio de la Cuadra y los presionó para que dieran información sobre el paradero de su hijo. El padre de Roberto, que era cardíaco, se descompuso. El comando lo dejó encerrado en el departamento, obligando a una vecina a custodiarlo.

Llevaron a Licha a la salida del edificio para interrogarla. Ella siempre recordó que quien llevaba la voz de mando era un hombre, presuntamente oficial, que vestía una camiseta blanca del BIM 3. El resto de los integrantes llevaba disfraces, pelucas, algunos estaban pintarrajeados, otros tapaban su cara con una media. Mientras estaban abajo, en el predio del edificio, Licha vio llegar a Roberto José y cómo fue detenido por la patota. Su esposa Gladys fue secuestrada durante el mismo operativo, que también se desplegó en la casa de los suegros de Roberto. La liberaron una semana después con muchas marcas de tortura.

La familia inició las búsquedas, las denuncias y los pedidos de habeas corpus que el suegro de Roberto presentó con el asesoramiento de un abogado defensor de trabajadores perseguidos, el Dr. Chúa, quien fue secuestrado un mes después. Al día siguiente, el suegro de Roberto José, que era obrero de YPF, fue a la oficina de personal de la destilería a pedir el legajo de su yerno. Pero había sido retirado el día anterior. Con los años, la familia tuvo acceso a ese legajo, donde constaba la resolución del administrador general Eyherabide de dejarlo cesante por “abandono de tareas”. En el archivo de la DIPPBA, las familias de obreros de YPF desaparecidos encontraron pruebas de la connivencia entre sectores del SUPE (Sindicato Único de Petroleros del Estado) de Ensenada y las autoridades de la empresa: a fines de 1975, en una reunión que consta en uno de los expedientes, el sindicato convocó a una reunión en la destilería en la que participaron el secretario adjunto del gremio, Aníbal Sicardi, el administrador general de la empresa y el jefe de vigilancia de la planta y jefe de seguridad de la zona, el Mayor Alfredo A. Bacigaluppi.

Ellos recibieron de parte del secretario adjunto de ese sindicato una lista con los nombres de “obreros subversivos” de YPF. Esto se corroboró en los juicios de lesa humanidad realizados en Tribunales de La Plata. .lTanto los archivos de la DIPPBA como los de Prefectura Naval confirman la trama de seguimientos y la existencia de intercambios de información entre las distintas Fuerzas de Tareas. Así, en un informe anterior al año 1976, que estaba destinado a otras dependencias del circuito represivo como la Policía federal y el Batallón 601, se señala la existencia de una “célula” guerrillera en YPF. Según algunos testimonios, Roberto José fue visto en el Centro Clandestino de Detención de la Comisaría 5a hasta el otoño de 1977. En ese centro habría compartido cautiverio con su hermana Elena y su cuñado Héctor Baratti (ambos habían sido secuestrados en febrero de 1977) y con Jorge Bonafini.

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A días de un nuevo aniversario del 24 de Marzo, sobran las razones para volver a las calles contra la herencia de la dictadura que sigue viva en la pobreza y la precarización, contra la impunidad de ayer y de hoy, y junto a los sectores de trabajadores que se organizan y pelean por sus derechos.




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